Kiosco Dolce: las mieles (y los pirulines) del éxito.

Desde Dolce & Gabbana “by Susana”, hasta el polémico Nino Dolce de aquel reality de famosos…
Podemos asociarlo a cuanta imagen dispare nuestro cerebro consumidor chupado por los medios.

Pero por semántica espontánea (aún sin saber niente de tano), todos entendemos que Dolce es Dulce. Y los dueños parece que además entendieron la importancia de un buen nombre en un negocio. Por eso el nuevo kiosco del centro se llama DOLCE. Ya es empezar con gran parte del caramelo masticado.

Homero DOLCE (tal figura para los papeles) es un local moderno, bien ordenado, señalizado e iluminado.  Un lugar súper lindo y amigable que te invita a entrar, literalmente, ya que adoptó la nueva tendencia “sin puerta”. Primera ventaja: no tenés que empujar, y desde la calle ves lo que hay adentro. Muy lejos de la ventanita de kiosco “asomate a ver quién te atiende”.

No es grande, pero tampoco es el “tubito de pastillas Yapa” que parece Susy.

No te encontrás con Willy Wonka, ni con helados que no se derriten ni caramelos que no pierden el sabor, pero igual te llama como miel a moscardón. No te es indiferente. Imprescindible condición si se aspira a durar más que un pote de Chomps.

¿Y qué vende Dolce de especial? Lo que esperás que tenga un kiosco, pero de la forma que más te gusta. A mí por ejemplo me gustan los jugos granizados (de ananá, fresa o maracuyá), que venden casi al paso como los auténticos raspados panameños. Es un touch original, que te saca de la rutina del agüita saborizada o la coquita de vidrio. Y para ellos funciona como efecto promocional extra, porque si ves un par de adolescentes caminando por S. Peña vasito en mano, ya sabés que vienen de Dolce.

También acertaron con los bombones al fondo, para que la gula no tenga salida…

Pero para no empalagar, Dolce ofrece mucho más que dulces. En una vitrina podés elegir desde vinos Rutini, champagne Chandon y whisky Chivas, hasta el original ron cubano Havana Club. Lo que te sirva para digerir la torre de chocolates que a esa altura seguro cargaste en las simpáticas y previsoras canastitas.

¿Una más a favor?. En ese mismo lugar estuvo Bonafide, lo que ayuda por afinidad conceptual (como una especie de “cobranding”). Parece una pavada pero no lo es. Sobre todo al comienzo, cuando el posicionamiento está tiernito y permeable. Ahí cualquier impresión desafortunada puede ser el “antimarketing”. Tal lo decía Vance Packard, la percepción subliminal es muy poderosa, y a veces muy cruel, cuando nuestro inconsciente “ve primero” algo contrario a lo que se quiere mostrar…

En Junín coincidieron por ejemplo, un local de ropa deportiva donde había una oficina de un cementerio parque, zapatitos Hush Puppies y tacones de gala donde el carnicero vendía osobuco, o el más reciente, donde unas velitas aromáticas intentan ahuyentar el olor a cebolla de la verdulería de la esquina. Pensemos estas situaciones con peso residual:
1- “¿Viste que pusieron un local de Admit? – “¿Dónde?” – “¿Te acordás donde le compramos la parcela al abuelo?.
2- “Necesito unos stilettos para el casamiento” – “Fijate en la zapatería nueva” – “¿Cuál?” – “La que abrió donde era la carnicería de Botta”. (Hasta la paradoja da risa!).
3- “Me compré un aromatizador de melón y un body splash de sandía y pepino” – “¿En la perfumería?” – “No, en la esquina donde estaba la verdulería”. (Otra casual paradoja!).

Por eso, la elección estratégica del lugar también cuenta.

En fin, todo dependerá de cómo se las ingenie Dolce para seguir sorprendiendo. Al menos el primer granito (mejor dicho terrón) de azúcar ya está bien puesto.

 

Dulces (y posibles) sueños

 

Cuando abren locales así, pienso que estamos un poooco “más cerca”. Igual que la Reina Batata me da “algo” de FAO, Dolce me evoca un marketinero sweet shop americano.

Y ahí vuelo!. Total no cuesta nada (para achicarse hay tiempo, dijo el caramelo media hora…)

¿Por qué no en Junín algo pareciiiido a Dylan’s?. No hablo de presupuestos ni despliegue hollywoodense, sino de IDEAS para hacer que más de lo mismo se vea (y se saboree) totalmente distinto. 

Dylan’s Candy Bar es la tienda de dulces más grande y tentadora del planeta. Está en el corazón de Manhattan (NY), aunque pronto llegará hasta Londres, París y Toronto.

La creó la hija del diseñador Ralph Lauren, bautizada “La reina de los caramelos” (porque “un caramelito” sería un chiste muy obvio…). Inspirada en la sección de dulces de la juguetería FAO Schwarz, la heredera rompió con el modelo tradicional del rubro y la pegó como papel de Sugus…

La tienda tiene 1400 m2 con más de 4000 golosinas diferentes, 21 colores de confites M&M, millones de chicles bolita, 300 sabores de helado, nubes de copos de azúcar, paletas gigantes de caramelo y conejos de chocolate de dos metros. También productos propios con un packaging pop, bien brillante y canchero. 

Creatividad e impacto. Esa es su clave. Como el kit de belleza con loción corporal de bizcocho y protector labial de fresa para que las chicas tengan “Los labios siempre acaramelados para besar a su chico”. Por si fuera poco, adapta su decoración a las películas más taquilleras del momento.

A semejante arsenal “dolce”, Dylan’s suma cafetería, bar con “tragos locos sin alcohol”, tienda donde se venden remeras polo (del papi, claro), gorras, almohadas con forma de chocolate, cosméticos comestibles, una joyería, y hasta habitaciones privadas para descansar un rato si el día de compras se hizo tan largo como chicle jirafa.

Toda una experiencia de colores y formas en una fantástica mezcla de Disney y la fábrica de chocolate (la que por suerte se ganó Charlie y no Ricky Fort…).

Dylan’s es diversión para los chicos más onda vintage para nostalgia de los padres, como Madonna y Janet Jackson, entre otras celebridades adictas a este mundo de magia irresistible.

 

Si nos portamos bien, por ahí nos premian con más “dolces”

 

Los buenos intentos entusiasman. Demuestran que con voluntad y capacidad, es posible hacerlo bien. Siguiendo el ejemplo de las empresas más exitosas del mundo. ¿A quiénes si no?.

Dolce es a mi criterio, la mejor propuesta golosa de Junín. (Me acabo de acordar del desaparecido Golokiosco, que era un distribuidor mayorista, del primer Suma de la esquina y del legendario Maltisotto de Rivadavia. Creo que ahí vi los primeros huevos de pascuas gigantes de Junín).

Pero gracias a una leeeve brisa “open mind”, tenemos posibilidades de que otros emprendedores nos den el gusto de replicar estos motivantes modelos.

Como fue el caso de la reinauguración de Cielo&Tierra, con una deco en la vidriera que no tenía nada que envidiarle a una puesta temática de Dylan’s.

Pero eso será para una próxima nota. Por hoy suficiente, para que no se piquen los dientes…

4 comentarios en “Kiosco Dolce: las mieles (y los pirulines) del éxito.

  1. Acá el crédito de quien diseño y la empresa que construyó el mobiliario de HOMERO DOLCE……….www.makestand.com.ar

    • verorezk

      Hola Diego, felicitaciones, y buenísimo el dato, gracias.

      Saludos

      Verónica

  2. gonzalo

    TODO BIEN CON LOS DULCES PERO CREO QUE NINGUNO SE PUEDE COMPARAR CON LA YAPA QUE DABA TU VIEJO…MUY BUENO EL BLOG SON PEQUEÑAS CLASES DE MARKETING, APLICADOS HASTA PARA EL QUE RECIEN EMPIEZA, ACIDOS COMENTARIOS SOBRE LA TRISTE REALIDAD. ESTARIA BUENO QUE HAGAS UN ANALISIS TANTO DE BANCOS DE JUNIN COMO DE LA MUNICIPALIDAD.
    AH Y FIJATE EL CARTEL DE SEI TU TE HACES UN PIC NIC
    SALUDOS GONZALO PUGLIESE.

    • verorezk

      Hola Gonzalo!

      Qué buena sorpresa encontrarte por acá!. Y casi me hacés emocionar con aquellas épocas…
      Con el tiempo entendí que lo que hacía mi viejo en su “viejo almacén”, no era más que una intuitiva lección
      de buen marketing. De hecho la teoría de esta profesión surgió y se inspira en la práctica de los que logran
      resultados.

      Vos estás trabajando en algo relacionado?.

      Apunto los casos que sugerís. Siempre que sea una temática ligada a la actividad comercial (no política, personal, etc),
      ahí estaré para investigar y dar mi opinión.

      En cuanto al cartel, paso seguido por la zona pero aún no entré en detalles. Otro ítem para la agenda! jajaa.

      Gracias!!!

      Saludos

      Verónica

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