¿Por qué en Junín no nos dura Bonafide?

 

“Me tomo 5 minutos, me tomo un té”, relajaba La Virginia.

Yo me voy a tomar un poco más, pero por un café que omití involuntariamente en la nota anterior. (Tengo que agradecer a mi calificado lector Roberto Torres por recordármelo!).

Nunca mejor dicho, el olvido fue de “buena fe” o sea, de BONAFIDE!.

Café Bonafide, una de las marcas más fuertes y queridas del país, estuvo hasta el año pasado (y por 3ª vez) en Junín. Lamentablemente por apenas 3 años. Y no exagero si digo que ya se extraña.

“En Bonafide era todo rico, no sé por qué no pueden perdurar!”, coinciden en el grupo de Facebook “Si sos de Junín no podés olvidarte de…” (mi oráculo de consulta a la hora del rescate emotivo).

Un caso curioso. Junín no termina de saborear a Bonafide. Vamos a descifrar el misterio más allá de la borra del café…

 

¿De dónde viene ese olorcito?

 

Bonafide y Junín comparten una historia más intensa de lo que algunos suponen.

Hace más 50 años estuvo el primer local en Sáenz Peña al lado del edificio y Galería Boo (hoy Musimundo).

Desde entonces quedó impregnado en el inconsciente colectivo ese irresistible olorcito a café recién molido. 

Inolvidables también los bocaditos rellenos con dulce de leche, los caramelos bañados en chocolate que compraban las abuelas (que venían envueltos en papeles de distintos colores metalizados) y el sublime chocolate en rama!!!.

En esa época fue pionero del delivery. Un chico repartía el café en bicicleta con un cajón adelante pintado con el logo.

Muuucho después, Bonafide estuvo llegando a la cuesta. Y en su último intento de 2008, volvió casualmente al mismo lugar donde debutó (hoy kiosco Dolce).

Por suerte llegamos a disfrutar de la propuesta Gourmet. Cafés especiales, blends o los innovadores frappés (versión helada). ¿Para acompañar?. Pastelería premium como tortas, muffins, brownies, y opciones saladas como tartas, paninis o rolls.

Todo eso más los infaltables alfajores capuccino o de merengue, bombones con almendras, cerezas o menta… Uy!. Demasiado tentador para dejarlo ir así nomás sin dar explicaciones!.

 

No puede fallar…

 

La marca argentina Bonafide es símbolo de tradición y calidad desde hace 95 años.

Empezó como un kiosco en pleno centro porteño, con la primera máquina tostadora de café del país. Luego vino la venta puerta a puerta en bicicleta.

Líder en la elaboración y comercialización de café (en grano, torrado o tostado), que es el 50% de su negocio. Completa con chocolates, bombones, alfajores y caramelos finos.

Creador de más de 200 productos, con marcas súper deseadas: Franja Blanca, Cinta Azul, Rama, Nugatón, DRF, Billiken, Vizzio, Mecano, y el clásico Bocadito argentino tan emblemático como el Cabsha.

Suma 167 locales en la Argentina (80 en el interior). También está en Uruguay, Chile y Paraguay. Exporta a Rusia, Arabia Saudita, y planea 30 locales fuera del país en 2012.

Pionero de las franquicias. Es la primera marca demandada por encima de Havanna, Balcarce, Café Martínez y The Coffee Store. Incluso más que Starbucks, Dunkin’ Donuts, Subway o el mismísimo Mc Café de los arcos dorados. Seguro mirará de arriba también al colombiano Juan Valdéz que está llegando lento al país en su mula Conchita.

Otro dato. En el Ranking de Marcas iEco de Clarín, sólo lo supera Havanna.

Por si fuera poco, Bonafide es una marca siempre aggiornada. Este año renovó fachada, modernizó mobiliario y ambientó los locales reforzando la calidez y el concepto de familia (cambió la historia institucional por el mural “madre e hija”).

En un mercado que crece, Bonafide crece. Abre locales y lanza nuevos productos. Tiene clientes fieles con gran afecto por la marca.

De esos casos de referencia, de los que se puede decir: es casi imposible que le vaya mal.

Entonces???

 

¿Por qué en Junín no?

 

Bonafide Expresso, “Un lugar, miles de momentos”. Con esta promesa volvió un día a la cuadra principal del centro. En un local cálido, demasiado pequeño sí, pero con el peso de una marca enorme.

En Bonafide encontrabas café, chocolates y gastronomía gourmet. Además de venta de los productos típicos. O sea que podías desayunar, almorzar, compartir un after hour con amigos y encima llevarte el café recién molido con bombones para seguir el ritual en tu casa.

Era el lugar ideal para la charla tranqui y para muchos profesionales en compañía de cortadito y notebook. Pero no tuvo la aceptación que se esperaba. ¿Qué habrá pasado?.

Bonafide, dijimos, es pionero en franquicias. Según las áreas disponibles, otorga el derecho de uso de la marca bajo todos los requisitos que implica el sistema.

Los franquiciados deben respetar las características del local, la publicidad y la calidad del servicio. Tienen un manual y reciben la capacitación correspondiente. Pero… el control no es infalible. El rendimiento depende de cómo se gestiona. Por más que te den todo en bandeja, el compromiso, creatividad y buena atención, es responsabilidad del dueño. De hecho, hay locales bien administrados que ganan el doble que otros.

No me cansaré de repetir que el éxito del marketing es una visión 360º. Un trabajo integrado, donde todas las variables deben ir por lo mismo.

¿Qué quiero decir?. Que la marca representada puede ser genial, pero si por ejemplo la atención es floja, la cosa se enfría más que un café abandonado en la barra. Lo mismo pasa con la imagen interna, la higiene, los precios, etc. (como vimos en tantos ejemplos).

En el Bonafide de Junín seguro que alguno de los granos quedó sin moler (omisión) o no supieron machacar lo suficiente (error).

Lo cierto es que ahora que viene la Pascua, Bonafide resucitará en nuestra memoria emotiva con los archiclásicos huevos. Esos de chocolate decorados con más chocolate!. Aunque tendremos que conformarnos con manotearlos en la góndola del súper. Y cuidar que en vez del exquisito “aroma Selección”, no se le pegue la baranda a jabón en polvo que fue del apuro en la misma bolsa…

Daría para analizar más, pero el sentido era reparar el lapsus, destacando lo bueno de haber tenido Bonafide en Junín. Creo que está cumplido.

Queda claro que la franquicia no hace milagros. La única garantía de resultados comerciales es la capacidad y profesionalismo de quien la lleva adelante.

Es obvio que algo falló, pero en contraste con la mayoría de casos locales, NO FUE LA MARCA.

Bonafide perdonanos y volvé!!!

 

 

 

 

2 comentarios en “¿Por qué en Junín no nos dura Bonafide?

  1. Carlos

    No es culpa del franquiciado ni de la marca, es culpa de la gente que maneja Bonafide hoy en dia, se los digo porque tengo experiencia con ellos.

    • verorezk

      Hola Carlos,

      Seguramente es un conjunto de causas. Para que una marca tan fuerte e involucrada con las emociones, tenga que irse 3 veces de una ciudad, es porque algo falla como mínimo en la alineación de objetivos o coordinación entre dueño y franquiciado.

      De todos modos, como está creciendo el sistema en general, no sería raro que vuelva, como también Havanna, o marcas debutantes por acá como Café Martínez.

      Saludos

      Verónica

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