Tras su manto de neblina… igual se ve la chantada…

Mucho hablé en este blog sobre los “vicios” en la publicidad local.

Pero obviamente no es un mérito exclusivo de Junín. A nivel nacional e internacional pasa lo mismo en otra dimensión. Muchas veces para ganar un cliente. Otras para ganar un dudoso premio en el exterior.

¿El resultado?. El negocio se desvirtúa, pierde prestigio y no favorece a nadie.

Te abro el tema así porque lo encaro, como siempre, desde la publicidad. No voy a meterme en lo político. Sólo digo que el aviso del momento no me parece ni ofensivo ni insultante para los impolutos señoritos ingleses… Tampoco una mojada de oreja al Príncipe Carlos (pese a sus tentadores pabellones auriculares…).

El spot de Malvinas esconde algo más… Y ahí voy.

La propia agencia Young & Rubicam (que lo avaló acá, que lo boicoteó allá) afirmó que lo hizo sin destinatario.

¿Cómo es eso?. Se les ocurrió a los “creativos”, lo ofrecieron a distintas marcas y luego lo aceptó presidencia. (Y la más chikitita, se lo comió se lo comió se lo comió…)

O sea, reconocen que pagaron la producción (estimada en no menos de $ 150.000) para usarlo como anzuelo. Incluso en empresas que no tenían como cuenta, que eran clientes de otros.

El polémico y politizado publicista Gabriel Dreyfus (ex director creativo de la susodicha), dijo en el programa de Majul que eso no se hace, está prohibido.

El detalle, claro, es que no lo dice ninguna ley. La publicidad está “autorregulada”. Y si en estos tiempos dependemos sólo de la ética de las personas, mmmm, se pone más fea que para los argentinos traerse algún cobrecito de los juegos de Londres…

Pero no sólo la práctica desleal entre agencias es lo cuestionable.

El cliente también lo paga (y por bueno). Porque así como están los que juegan con las marcas y los logos, están los que “fabrican en serie” para después venderte la idea a lo Ford. “Del color que quieras siempre y cuando sea negro”.

En plena guerra de percepciones, donde no alcanzan las armas para diferenciarse, algunos todavía te hacen creer que el comodín funciona. Nunca más alusivo: caraduras “marca cañón”!.

Guardan en sus trincheras las ideas que les salen como balas perdidas. Porque nunca se sabe… Siempre puede aparecer alguna empresa sedienta y malherida que las vea a su medida en el espejismo del desierto.

“Soldado que huye sirve para otra guerra” se traduce en “Idea que no coloco para éste, me sirve para aquel”.

Fotos del mismo catálogo, letras de la misma familia, gráficos clonados (total como es de otro rubro no importa…), y frases que le cambiás el emisor y da exactamente igual…

No admite excusas. Para crear el CÓMO DECIRLO, primero tiene que existir un QUIÉN lo dice y QUÉ quiere o necesita decir.

El impacto por el impacto mismo, las ideas premoldeadas y “adaptables” al que le toque (o como se llame para disfrazarlo), es pura chantada, acá, en la Bs. As. de Martín Mercado, en Madison Avenue o la Angola de Moreno…

 

“La vida es Bello”. Para él no es ningún juego…

 

Omar Bello. Lo conocés, pero no sé si lo suficiente como para apreciar su visión del asunto.

Te cuento.

Más allá de sus notas “destapa ollas del poder” en el diario local que dirige, es un reconocido y experimentado publicista de nuestro país. (Confieso que lo prefiero mil veces analizando publicidad).

Fue presidente de Leo Burnett Argentina, la filial de uno de los grupos más importantes de la publicidad internacional.

Columnista impiadoso de la Revista Noticias y de diario Perfil. Siempre con críticas apasionadas, como a la fallida campaña de Santander Río asociando un préstamo a la donación de órganos.

Provocativo, puffff, pero el tipo la tiene clara. Lo consultan de todos los medios, como el iEco de Clarín, donde en su última entrevista lo definen como “Un rey de la irreverencia en el negocio del marketing”.

Un belicoso como él, era obvio que no se iba a perder el spot de Malvinas.

¿Y cómo se sumó a las filas?. Con una parodia que hoy es más comentada que hashtag de twitteros K… (Mirala pero después volvé!!!):

http://blogs.perfil.com/bello/2012/05/06/olimpiadas-el-verdadero-video-de-la-polemica/

De la nota que mencioné del iEco, rescaté un par de conceptos a los que adhiero y quiero adherir a este post.

Bello opina que la publicidad está en crisis y da ejemplos. Avisos hechos no para vender sino para lucirse en los festivales (el existismo de un león de Cannes) y agencias que pegan un hit y repiten mientras las empresas premian esa dinámica absurda.

Ej. la exitosa estética de la campaña de mamá Lucchetti, por la que muchos empezaran a pedir muñequitos y monstruitos insoportables (me suena me suena…).

Bello hace un muy interesante planteo sobre cómo se manejan las agencias y la forma en que presentan las ideas, a veces con ingenuidad propia de chico con juguete nuevo que se “pasa de entusiasmo”.

La publicidad depende del criterio de quienes la manejan. Por eso dice que los clientes deberían controlar más para advertir lo que se hace mal (pero che, hoy me suena todo…).

Bello cuestiona a los chantas (de nuevo me suena) y al show off de este negocio. De hecho cuando renunció a Leo Burnett proclamó en una carta que se proponía combatirlos!.

En definitiva, el escándalo se armó porque los piolas de Y&R no se la pudieron vender a ninguna marca deportiva. Si no, ya lo dijo Dreyfus:

“Si el spot hubiese estado firmado por Adidas o Nike, me habría parecido maravilloso. Pero firmado por presidencia, con la supuesta intención de homenajear a los caídos en Malvinas, mezclando las Olimpíadas con una guerra, me parece de un país de décima, me avergüenza”.

Pues a mí me avergüenza que nuestra profesión reclute cada vez más “involuntarios”, que no tienen la menor intención de hacer las cosas bien, o al menos a la medida de quien los contrata…  (medida no tomada como altura sino como exclusividad…).

 

CONCLUSIÓN:

 

El spot de Malvinas dio y dará para todo.

A nivel diplomático seguirás escuchando juicios hasta el hartazgo. De última, que la “agraviadapobrevíctima” que es el país de la dama de hierro, retire los embajadores del país de la dama cara de piedra.

El otro análisis es a nivel publicidad. Esto confirma que a unos cuántos habría que retirarles el título (si es que lo tienen…). Porque si siguen bombardeando con truchadas, las marcas y sus vulnerados dueños van a perder como en la guerra…

 

 

 

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