A mi Madre le debo todo…

(Incluso el sentido literal de la frase “A llorar a la iglesia”….)

Voy a pecar de sincera. Me negaba a recibir el sacramento. Comprar algo de prepo nunca me gustó.

Nací pensando que deben convencerme con un beneficio que quiera o necesite, para que decida tomar para siempre de ese cáliz.

Mi madre me dijo: “Shhhhhh, el marketing para cuando seas grande!”. Y me calló con el chupete creyendo que quizás un día podía cambiar de idea…

Pero acá estoy. En un blog predicando la diferenciación y coherencia de las marcas. Admirando a quienes con eso saben evangelizar a sus clientes. También revelando sacrilegios comerciales, y bajando del altar a los que en tiempos monoteístas se sentían D10S…

Gracias Madre!!!!!


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