Caso Corbo: cuando el ego mata al éxito…

Como los artistas, me debo al público. Un público al que le gusta la polémica y los casos concretos para poder aprender. Pues bien. Acá te preparé un popurrí bien afinado… Un contundente ejemplo de qué pasa cuando un producto (sea negocio, artista, o lo que intente venderse) niega el marketing.

La experiencia va a servir para abrir los ojos y evitar males mayores en muchos que estén iniciando su camino comercial. 

 

¿Y éste quién es?

 

Cristian Corbo, ex Taiel, es un joven folklorista juninense. Llegó a cantar con los Pimpinela, en Sin Estribos por TN, a tener un video en un canal nacional, y a ser elegido entre 500 para el Festival de Villa María.

Venía con todo y de golpe desapareció. Hasta hace unos días, que volvió a hablar… Para volver a enterrarse con esta nota…

1º ACLARACIÓN: Todo eso que aún nombra como ““aquilatada” trayectoria no lo logró Cristian Corbo. Fue el resultado de Taiel, un proyecto donde él era el 50%. El otro 50 era un mentado plan de marketing comandado por quien escribe.

Según él, el éxito le pasó por ingenuo, porque no sabía nada. Ahora sabe tanto que 7 años después recién va por el programa de Niní y el concurso del Pre-Cosquín. Increíble evolución “antimarketing”!!!. (Por favor que ninguna pyme siga su “receta”).

Corbo reniega de su pasado “marketineado” pero lo necesita y lo usa como chapa. Porque claro, fue la época de los mayores logros. Los que solo no pudo ni podrá repetir. 

Dice sentirse un privilegiado del camino que hizo. ¿Privilegiado de no haber podido sostener ni continuar el rumbo?. Un vivo bárbaro!.

Dice que aprendió mucho. Dice que está grabando un disco. Dice que su sueño es ser artista. Lo que no tuvo en cuenta es todo lo que yo tengo para decir acá. (Le va a encantar que cante la verdad…).

En fin… En esta nota vas a ver por qué ciertos artistas de los cuales a veces decimos “Pobres, ojalá los apoyen”, no se merecen llegar a nada. Porque como en el caso de Cristian Corbo, son SOBERBIOS, MENTIROSOS Y DESAGRADECIDOS.

 

Antes y después de Taiel = un pibe del montón 

 

Muchos decían que desafinaba, o como “halago”, que cantaba igual que Luciano Pereyra y se parecía a Cristian Castro. También lo confundían con otros locales como Gerardo Corro o Cristian Ríos.

Versionaba temas de Luismi o Los Nocheros mientras estudiaba con el maestro Héctor Bianco. Hacía más de lo mismo y en los mismos lugares, en fiestas de la zona como la del Cosechero de Morse o de la Empanada en O’Higgins.

Encima se vestía tan afín como “Carpas de Salta” en casamiento judío…

Era obvio que así “en crudo” no iba a ninguna parte…

En el 2005 me contactó para llevarle un demo a los Pimpinela (al enterarse que yo tenía vínculo laboral con ellos). Ahí nomás le dije que si quería triunfar, antes necesitaba definir su identidad, su posicionamiento, como en cualquier producto que pretende ganar el mercado. Tenía que ser DIFERENTE.

No sin esfuerzo lo entendió. Y armamos un potente proyecto de marketing que pagaría por acuerdo con futuras actuaciones. (Porque cantando por amor al arte como hasta entonces, nadie puede bancarse un operativo ni parecido…).

La estrategia fue muy clara. Empezamos por lo primero e ineludible: la MARCA. Una marca que era y es de su autora, o sea mía, porque nadie me la compró.

Los nombres se cambian por una razón de sentido común. Deben ser cortos, fáciles de pronunciar y recordar. Y en lo posible, evocar una imagen acorde para ser más efectivo. Si no imaginate, por ejemplo, si los viejos te pusieron Jonathan Alexis y de grande querés hacer chamamé. Estás sonado…

Corbo pasó a ser Taiel, un nombre mapuche ligado a la naturaleza y las raíces de nuestra cultura. Le costó asimilarlo. Es lógico. Pero hasta Atahualpa Yupanqui olvidó por el Camino del Indio a Héctor Roberto Chavero Haram. Y Horacio Guarany, ni borracho se dejaba presentar como Eraclio Catalin Rodríguez Cereijo…

En base a la marca Taiel, creamos un plan integral de publicidad y promoción que se plasmó en acciones inéditas para un artista local de esa época.

-Vestuario exclusivo: camisolas y pantalones de lienzo con colores de la tierra, y hasta una guarda propia con su logo.

-Dos íconos inseparables: la bandera y la camioneta amarilla (una impecable Ford T del presidente del Club de Vehículos Históricos).

-Video clip de difusión (de los primeros en digital): una historia grabada en campos de Morse y un compilado de su vida personal y artística. Material que luego se editó en DVD y estuvo en venta en Audiocanje y otros comercios.

-Canciones propias: el primer corte fue “Quién te entiende” con letra de mi autoría (registro en SADAIC incluido). Y el 2º “Vida nueva”, también…

-Página web: cuando la mayoría era una modesta html, en ésta había hasta videos de su infancia para descargar.

-Avisos en diarios (hasta en color), tele y radios. Afiches, tarjetas, postales, gacetillas de prensa, e-mailings…

-Carpetas de venta con todo el material: enviadas a sponsors y organizadores de festivales.

Con eso fuimos a ver a los Pimpi a Buenos Aires. Lo recibieron con trato preferencial en su productora Aladino (cuando tienen cientos de demos de todo el país). Joaquín le dijo que llevarlo directo a una compañía era muy difícil. Primero había que demostrar, y para eso era vital un repertorio propio.

Le dieron la sorpresa de invitarlo como telonero de un próximo show en Junín. Y más, le permitieron cantar a trío y sin ensayo, en un hecho sin precedentes en los 30 años del dúo.

El hito Pimpinela trajo enormes repercusiones.

Ese año actuó en las peñas más importantes de Buenos Aires como La Señalada y Los Cardones. Una anécdota para que te des una dimensión de dónde estaba parado. En el codiciado reducto salteño de Palermo Soho, los ignotos van a “micrófono abierto”. O sea, pasan a canturrear informalmente los viernes. A él le dieron horario exclusivo, y propuesta de contrato a la primera actuación.

Llevamos personalmente el material a distintos canales, discográficas y productoras de Buenos Aires. Desde ATC y Badía, a Sony, Warner y DBN (la de Jairo y el Chaqueño).

A la semana ya le estaban dando fecha para grabar con Gómez Castañón en “sin Estribos” por TN, el programa más prestigioso del folklore argentino. Lo compartió sólo con el maestro Juan Falú (mientras Luciano Pereyra aún estaba en estudio para ser invitado según la performance de su disco…).

También hicimos contacto en el Teatro San Martín, sede de la archipopular Feria de Mataderos. La misma donde el Chaqueño en sus inicios tuvo que pedir por favor luego de estacionarles la camioneta casi arriba del escenario (que no era la Hummer, por supuesto…). A las 3 horas estaban llamando para asignarle fecha, cuando el programa lo tienen armado por meses.

Así vinieron convocatorias para Bragado con Mercedes Sosa, el Festival de Luján y el Festival de Peñas de Villa María. Se está enterando ahora, ya que nunca lo concretó por su retiro “forzoso”.

En el medio hizo el primer show en el Teatro La Ranchería de Junín. Fue a la altura de lo que era por esos días. Con escenografía y vestuario temático, pantalla gigante y proyección de videos, invitados de tango, malambo estilizado y una impactante recreación aborigen de los alumnos de la Escuela de Teatro.

Se filmó a 3 cámaras y fue emitido completo en varias ediciones de un programa de Canal 10. 

Para ese tiempo ya tenía club de fans…

¿Todo esto lo hubiera logrado solo Cristian Corbo?. La respuesta es NO. La prueba está en que no pudo ni va a poder. Acá te lo firmo.

 

El precio de creérsela…

 

Con el Proyecto Taiel, Corbo logró lo que ningún otro joven folklorista local había logrado, y en apenas 1 año.

Tal era el éxito, que alguien (o su propia cabeza) le hizo creer que la nueva realidad era sólo producto de su don. Y que ya no necesitaba de ningún marketing para seguir escalando.

Para desprenderse de los compromisos adquiridos, buscó la peor forma: la mentira y el fraude. Como su objetivo era no pagar por la continuidad del plan (y sí, los trabajos lamentablemente se pagan…), puso como excusa el enojo y la subestimación de todo lo hecho.

Según él, el marketing le había “arruinado” su carrera y por poco su vida.

Lo que siguió habla por sí solo. Mirá cómo estaría de “ofendido” que se fue al INPI de bajonazo a registrar una marca trucha para seguir usando la estrategia y el mismo material que pretendió llevarse de mi propia casa.

¿Acaso creyó que no me enteraría?. (Encima de chanta, mal asesorado…).

http://www.inpi.gov.ar/pdf/marcas/m2654.pdf

No me olvido el papelón que hizo yendo por las radios a “aclarar” que se llamaba Tahiel “con H”.

Alejandra Lacio, en por entonces la Kiss, hasta le dijo que sonaba a árabe. “Cómo te digo, Taj-iel”?, bromeaba pronunciando la inverosímil letra muda.

La gente de los medios sabe perfectamente que la historia es así. Porque seguro lo recuerdan y pueden dar fe de esa etapa.

Ricardo Trigo (gerente de Multimedios La Verdad) que apoyó todo el proyecto poniendo diario, radio y su local Audiocanje a disposición. Darío Pelli (dueño del grupo Noroeste) que difundió los temas a la par de los hits del momento. Federico Monti (hoy director periodístico de La Verdad), Natalia Balla y Roberto Torres (por entonces en Democracia), que publicaban las cada vez más frecuentes gacetillas de actuaciones. Guillermo Calles (encargado comercial de Canal 10) que pasaba el video en todos los cortes. Ricardo Avaca, Diego Celis y Diego Blanskman (del noticiero de Canal 10) que le hacían notas ante cada evento. Raúl Ganci, Caño Martino y Alicia Pagella (referentes de los medios) que lo invitaban y promocionaban su actividad. Patricia Lazarte (en aquella “Tarde X” de FM Kiss) y Ale Lacio (por entonces en FM Noroeste), que tenían las puertas abiertas de sus programas.

Osvaldo Gralatto (dueño de GSA) el primer sponsor que apostó para hacer posible la grabación del video clip. Pablo Molins y Eduardo Castelli (dueños de Molar) que le bancaron en canje todas las gráficas. Luciano Ares (por entonces en Naldo Lombardi) que accedió a inaugurar con Taiel un nuevo sistema de promoción en sus televisores de vidriera).

Miguel Clemente (que cedió a demanda la camioneta), Alfredo Farha (que puso la mejor tecnología para que se luzca), Romina Poggi, Myrta y Susana, que le daban espacio de elegidos en Revista Alma.

Hasta tuvo una producción fotográfica especial hecha por Sebastián Conte de Caras. (Hoy, al nivel que debe estar, seguro le hace los books Aldo Sessa, como mínimo…).

Ni hablar el laburo de Silvia y Gabriel de Malajunta! que se involucraron desde la edición de videos, hasta las coreografías, sonido y diseño integral de imagen.

También la dupla de Francisco Cuestas y Paola Prenat del Canal de la Música, que lo entrevistaron 2 veces en los estudios de Crónica y promocionaron por 1ª vez un video de un artista de Junín.

Y por supuesto, Lucía y Joaquín Galán, que como ya te conté, lo invitaron a ser parte de un show único en Junín.

¿Lo apoyaron por su voz y amplia sonrisa o porque confiaban en la seriedad de mi trabajo?. 

Repito: ¿Todo esto lo hubiera logrado solo Cristian Corbo?.

 

Si aún te quedan dudas, leé lo que sigue…

 

Tiempo de involución…

 

La inercia del Proyecto Taiel le duró poco. En menos de 1 año había abandonado las tablas (las del escenario al menos, porque se dedicó a la carpintería…).

Obvio no iba a reconocer que era por “me quedé sin marketing y chau”. La excusa fue que “costaba conseguir músicos”. Entonces terminó cantando con pista tipo karaoke en fiestas de cumpleaños.

Pero se ve que era duro resignarse. O que alguien le sugirió la genial idea de probar con otra cosa. Y le tocó al pobre tango. Así de golpe, cambió bombo legüero por bandonéon y se anotó en el Pre Certamen para el Festival de Junín. En el 2010 salió 2º, y el año pasado… no figuró… (cuando ya se sentía ganador indiscutido).

Como no le funcionó volvió de nuevo al folklore. Mirá qué auténtico el sentimiento porteño y la pasión por la música… La verdad que conmueve…

Pero ahora sí!. Seguro que no va a desaprovechar la oportunidad de mostrarle al país lo que puede lograr “limpio” de todo lo que lo “ensució” el marketing…

 

¿Hace falta sacar conclusiones?

 

El marketing bien entendido es lo más profesional que puede hacer un artista con el manejo de su carrera.

Es tener un nombre que se recuerde y represente el estilo. Y en consecuencia, una imagen, un repertorio y un TODO que acompañe.

Es una idea clara, distinta y creativa. (Tampoco es salir de un huevo como Lady Gaga…).

Un artista exitoso es 50% talento y 50% marketing. Salvo que tenga una voz descollante, un don extra para la composición, algún instrumento o el baile… Obvio que no es el caso de Corbo.

Después del Proyecto Taiel me vinieron a ver desde grupos chalchaleros hasta melódicos y rockeros. A todos les dije lo mismo. Hay una receta y es esa: un plan de comunicación global y coherente, donde cada detalle transmita el mismo mensaje. Si no, no hay agenda ni manager que valga.

Lo contrario al buen marketing es lo que hizo este muchachito engreído. Primero me llamo Corbo, después Taiel, después Tahiel con H, después Corbo de vuelta. Primero canto como Luis Miguel, después como Jorge Rojas, después como Sinatra, después pruebo con el tango y como no despego con nada vuelvo al folklore. Primero me visto con camisa de seda, después con lienzo mapuche, después con traje negro, después vuelvo al jean con lo que se me caiga encima. (El peligro es que se le va terminando el repertorio y sólo queda la pollera escocesa…).

Eso es POCO SERIO. Eso es tener como única y evidente motivación el “a ver si con esto la pego y no laburo más”.

Entonces: ¿Qué es lo que no sirve?. ¿El marketing o esta fantochada en pos de la salvación económica?.

¿A quién le da la cara (y la voz), para discutirlo después de todas estas pruebas?.

Demás está decir que las marcas que se desvirtúan y pierden credibilidad mueren en el olvido. Pero igual, adelante Corbo!. Aunque ya se te pasó el tren, tenés derecho a seguir participando…

 

Verónica Rezk, creadora y dueña del PROYECTO TAIEL

 

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