El negocio rompe matrimonios…

Para pensar… En el país hay más de 170 divorcios por día.

Junín no escapa a la tendencia de escaparse… Muchas parejas se rompen tras pocos meses de matrimonio.

¿Se tolera menos?. ¿Hay más infidelidad?. ¿Se muere el amor?. Un poco de todo. Lo que nadie dice es que entre las causas también está el mal marketing de algunos negocios…

No, no es broma. Seguro que varios de los casos que terminan en el Juzgado de Familia, son los que empiezan en… esta esquina que no tapa el vestido de la novia!!!!. 

Es en Ataliva Roca y Roque Vázquez, donde había un coqueto local de velas y jabones. Como en Patio Bullrich pero en una ex verdulería de barrio. Y con un nombre indescifrable e “inrrecordable” como Kophiphi (la isla tailandesa de Leo Di Caprio en La Playa). O sea, duró 6 meses.

Hace unos días pusieron ahí otro negocio que también pifió la estrategia. Para colmo no tiene ni nombre (peor, dejó las huellas en la arena de Kophiphi…).

Pero no, no es el karma geográfico. Es más de lo mismo: la falta de sentido común.

El tema es así. Desde hace aaaaaños, en distintos países y culturas, los novios siguen rituales o supersticiones que hay que respetar (por las dudas ¿vio?).

Una de las más conocidas es:

“No ver a la novia con su vestido antes de la ceremonia”.

¿Por qué?. Porque da mala suerte y te arruina todo!!!!!! 

Acá apostaron increíblemente a lo contrario: el exhibicionismo. Todo se ve tras los blindex muy amigables con la calle…

Encima con el estacionamiento extendido pasa el doble de gente que antes. Por más creativa que sea la obra de la modista, se te quema más que muselina en plancha a carbón.

O sea, lo que se supone debería ser un lugar súper íntimo, donde decidís el look más importante de tu vida, es una especie de The Truman Show, que como mínimo, lleva a la primera mentira frente al altar….

Olvidate de la exclusividad. Después de tantos días en vidriera, hasta la primera capa de enagua se hace más popular que el casorio de los García-González de cerveza Quilmes.

Sentís que todos ya conocen tu vestido. O que todas ya lo usaron antes…

A pesar de eso hay una ventaja. Te garantiza menos chusmas en la iglesia. Esas que van con “discreción” a ver cómo está la novia… Y claro, todas las del barrio que pasaron por la vereda ya lo vieron!. ¿Para qué van a ir?. (¿Cuál es la gracia plena Ave María?…).

Ahh, y otra no menos importante. A muchos les puede servir como excusa. Si la cosa no funciona, la culpa es del vestido maldito por el mal de ojos…

 

Negocio y marketing, el peor divorcio…

 

Decir “Sí quiero… poner un negocio” no es tan fácil como parece es hoy el acting frente al cura…

Pero igual que el devaluado sacramento, pocos se lo toman en serio. Creen que zafan con Durlock, flotante, un par de puffs y arañas con caireles. Eso es como pensar que el compromiso del consumidor se sostiene como cola de novia, y que el éxito se emboca tan obvio como anillo en dedo.

Intento entender a los emprendedores. Imaginar qué analizan antes de poner fecha (de inauguración). Por qué corazonada se guían. Si  conocen el contexto de su rubro. Si piensan qué puede percibir el cliente sobre lo que están comunicando.

En este caso me pregunto: ¿Qué hubiera pasado con la misma “no interpretación” de las otras creencias mágicas?. Y me surgen varias reflexiones…

A la salida del Registro Civil hay lluvia de arroz como símbolo de prosperidad. 

Pondrían un puestito de porotos negros, o con hortensias y flores de la viuda…

En la fiesta la novia tira el ramo a las solteras para que se case la que lo agarra primero.

Pondrían una sucursal de Junín Cactus para pincharle el globo…

(Pobre Carrie de “Sex and de City”. Si ya le cuesta enganchar a Mr. Big, imaginate rompiendo la cábala… Ni que lo duerma de un zapatazo en la cabeza…).

Los recién casados se van con tarros en el auto para hacer ruido en la noche de bodas. 

Venderían colitas ruteras para que descarguen la estática y no les quede energía ni para sacarse la corbata de la frente…

El novio debe llevar en brazos a la novia para que no pise el umbral de la casa.

Venderían cera Suiza para que se maten de un porrazo y los despojos esperen sentados los 6 meses de rehabilitación…

Y por supuesto, si tuvieran una agencia de turismo, el viaje a la Polinesia embarcaría el martes 13…

 

CONCLUSIÓN 

 

Qué cosa esto de los ajuares!. Ya te conté de otros ejemplos aniquila romanticismo, como el del última Rural de Junín, con los vestidos de Scarlett’s Alta Costura entre las ristras de chorizos. Te dan tantas ganas de casarte como carnear en julio a las 6 de la mañana.

El otro caso fue el de Susana Yópolo, cuando presentó sus creaciones en el Club Junín con el auspicio de Nutrición Animal, casas de hormigón, de frenos y una estación de servicio. Un primor!.

Bueno, tampoco quiero espantarte de la nueva propuesta nupcial ex Kophiphi.

Juntá coraje, hundí la panza y andá a probarte el modelete que te guste. Quizás con suerte, quebrás la racha (o el mito), y el amor te dura igual para toda la vida…. (hasta que el arqueólogo los separe…)


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>