Lola y Martín en La Ranchería: vuelo directo y en primera gold…

 

Lo dijo hasta Víctor Hugo en la radio. Un disco valioso, magnífico, una voz estupenda…

Hablaba de Lola Barrios Expósito (cantante lírica) y Martín Kieffer (pianista), artistas locales que este finde presentaron “Vuelo con escalas” con 2 conciertos en La Ranchería.

Vi el último de anoche. Espero poder transmitirte las mayores sensaciones de lo que fue.

Lola y Martín nos embarcaron en un repertorio ecléctico que va del tango al folklore refinado, del jazz a la ópera. Es que son capaces de tomar altura tanto con Edith Piaf, “La Bohème” de Puccini o los musicales de Broadway.

En este viaje, partida y destino coincidieron en la poesía porteña. Desde “María de Buenos Aires” al vibrante “Libertango” de Astor Piazzolla.

El escenario tenía sillas de pana roja para los 6 músicos (las del Concejo Deliberante), telas plateadas y 5 paneles de leds multicolores estilo “pista de 15” que le dieron el esperado dinamismo y atractivo visual.

En el fondo había una tarima para los bailarines, con 3 escalones a los que yo le hubiera puesto unas tiras de leds o algo que tapara la madera vieja pintada de azul. El nivel del show y el glam de Lola lo ameritaban.

Hablando de eso, ella cuida mucho su look. En cada presentación se la ve enfundada en corsets, plumas, brillos y pieles.

Aquí, ambos estaban vestidos de gala por Bracchi. Él con chaleco dorado. Ella de negro y colorado, con gasas y bordados. Después pasó a un vestido largo con flores en fucsia y amarillo. Muy a tono con la ocasión. Y pensar que muchos aún se suben al escenario cantando folklore con jean y chomba polo… El atuendo es el packaging. Como un buen producto, un buen artista no puede prescindir de eso.

Como bien dijeron, siempre los acompañan enormes músicos de Junín. Algunos muy jóvenes en instrumentos “de grandes” como saxo, clarinete y violoncello. También tienen baterista y al experimentado Tito Cuellas en bandoneón.

El comandante inició el despegue con “Taquito militar” de Mores.

Ahí apareció Malajunta, dirigido por Gabriel Di Sábato, con toda la actitud y elegancia de Francina Pedrini y Martín Beligni.

A Malajunta seguro lo conocés porque es el ballet oficial del Festival de Tango de nuestra ciudad. Yo puedo decir mucho, porque además de grandes artistas son mis amigos desde los comienzos. Tuve el placer de acompañarlos en su crecimiento por el país y el exterior. De Bariloche a Río de Janeiro. De Montevideo a Lima. De Valparaíso a Finlandia.

Volviendo a los pilotos del show…

Ya se me pegó “Yo soy María” de Piazzolla y Ferrer. Excelente elección. Ritmo y originalidad con un final soprano. Ese es el plus de Lola. Su formación lírica le permite hacer propia cada canción por más popular que sea. Encima tiene ductilidad y carisma para cualquier género. Artista completa.

Más de una sorpresa en “Milonga de dos hermanos”. Primero, tiene letra de Borges (nunca lo hubiera adivinado). La otra, es que tuvo acting. Gabriel y Martín de Malajunta en duelo de malevos que terminó con un tiro literal del fornido Caín (que si era de un sopapo igual lo noqueaba, jaaa).

Luego, presentación mediante, Lola hizo subir al escenario a Graciela Ulibarri, a quien Kieffer le cedió el piano. Viene del Colón y es profesora del IUNA, donde Lola estudia la licenciatura en canto. En abril estuvieron juntas en el Club Social con un tributo a compositores argentinos que habían estrenado en España. Porque de Cosquín a Madrid, la bragadense-juninense ya demostró que no tiene fronteras.

Con Ulibarri interpretó una zarzuela (obvio en “eshpañol”) y luego a la sentida “Milonga en ay menor” de Piazzolla.

Hasta cantó sentada y cruzada de piernas. Lo que es el don!. Yo no entiendo de técnica, pero no me engañan… ¿Qué duende le sostiene el diafragma para sacar esa voz sin inmutarse?!. Envidiala aunque te dediques a la ingeniería nuclear…

Lo que más me gustó es lo que hizo en francés. Hay que animarse a Piaf sin que te achique Elena Roger!. Y vaya si lo logra. El “Himno al amor” fue tan auténtico como si lo escucharas paseando por pleno Montmartre.

Hubo un entreacto de 15 minutos en el hall, donde te servían bocaditos dulces de Carmen Palioff y los exóticos blends orgánicos de Elisa Seresi. Música académica en exquisito maridaje con arándanos, jazmines y especias. Esto es marketing señores!. Que cada acción esté al nivel de lo auspiciado. Le sirve al espectáculo, y ni hablar a las marcas que potencian la experiencia de un disfrute integral. 

También había una mesa con un LCD, banners y promotoras vendiendo el disco. Todo con la gráfica de Cropp by Nico Krogulec. Muy acertado.

 

Un vuelo de película…

 

La segunda parte fue para “Clásicos del Cine”.

Empezó con una recopilación de escenas famosas, donde veías desde Gardel y Al Pacino, hasta ET y Mamá Cora en “Esperando la Carroza”.

Fue el tercer cambio de ropa. Un vestido de shangtung de seda verde petróleo con chal y luego una estola de piel negra. (Por hincha nomás, yo le hubiera puesto una blanca como aquellas glamorosas divas de Hollywood…).

Inolvidables las canciones de Titanic, Mary Poppins, Casablanca y Cinema Paradiso. Cada una con su afiche en pantalla, algo básico que refuerza el sentido.

En Candilejas apareció una muy simpática recreación de Chaplin para interactuar con Lola (la actriz M. de los Ángeles Morales). Esos detalles que suman y hacen la diferencia.

Me encantó este tramo de la ruta aérea. Igual opino que el francés le sienta mejor que el inglés. Pero eso sí, en “New York, New York” se lució como para dejar cabareteando a cualquier “Minnelli” por el Harlem…

El cine argentino también presente con homenaje incluido. En “Nazareno Cruz y el Lobo” de Leonardo Favio, se mandó un tarareo sublime que el público ovacionó.

Para el aterrizaje nada mejor que Libertango. Imposible que no te sacuda. Y ni hablar con la pareja más pasional de Malajunta. La sensual Francina entre velos y volados colorados, y el guapo Martín con sus bíceps “históricamente” admirados por la platea femenina…

Final “apoteósico”. El público de pie por 3ª vez.

Antes que se me pase. Mención también para el sonido impecable de Mariano Guevara (líder de Canay). Que en un show de 2 horas no escuches un hhhiiiiiiii, es para “acoplarlo” a los elogios. Para más datos: en su estudio Editrack, se gestó el disco de Lola y Martín.

Importante. ¿Quiénes fueron los auspiciantes que se jugaron?. Además del Gobierno Local, instituciones como Alianza Francesa, Sociedad Italiana, Sociedad Española y Asociación Sanmartiniana.

Empresas como Banco Credicoop, Famyl, Clínica Centro (con el logo de Clínica Calderón…), Colegio de Escribanos, Diario Democracia, Hotel Colón, compañías de seguros e inmobiliarias, profesionales, locales de gastronomía, moda, etc.

Ya había comentado en la nota sobre co-branding (alianzas estratégicas) que para este caso no es lo mismo una sedería o joyería que una casa de repuestos o deportes. Pero si por todos ellos fue posible semejante espectáculo, bienvenido sea!.

Espectáculo que tuvo la producción y puesta del mismo Martín.

¿Pero cómo?. ¿Vos que sos tan crítica no viste nada?. Te preguntarás…

El único detalle (al margen de los escaloncitos…) es que al final no cerraron el telón!. Te quedabas mirando cómo se iban “mutis por el foro”. Quizás fue una señal. Nadie quería que dejaran el escenario.

Confieso que Martín me honró en la previa diciendo que le gustaría saber mi opinión. Bueno, acá está. Sólo puedo agregar, como dijo la maestra Ulibarri, que (hagas lo que hagas) te sentís una hormiguita ante tanto talento!.

(Las fotos no son del show sino del sitio de Facebook Lola-Martin en Concierto)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>