Nacho Spiga. Un ejemplo distinto…

Ayer fue un día muy especial. Mi ahijado Nacho cumplió 15 años. Y ya tiene una historia que quiero que conozcas.

¿Por qué?. Porque es un ejemplo. No sólo de vida sana para un adolescente, sino de lo que tanto machacamos los “marketineros” para la salud de cualquier empresa.

Nacho corre en karting desde hace 1 año. En septiembre ganó por 1ª vez en la máxima categoría zonal, compitiendo con pilotos que lo doblan en edad y experiencia.

¿Cómo lo logró?. Con un objetivo claro, esfuerzo, constancia y la bendita COHERENCIA!!!. (Las fotos hablan solas…).

Entonces, si estás al frente de un negocio, o en otro ámbito necesitás un estímulo para seguirla peleando, te pido que leas esto.

A veces tenemos mucho que aprender de los chicos. Y ni hablar cuando son grandes deportistas…

 

Con la pasión se nace…

 

Artista, empresario o corredor. No importa. Lo cierto es que “el motor” tenés que traerlo del principio. 

Nacho nació el 3 de noviembre del 97 en La Pequeña Familia. Su primer llanto se pareció más a un rugido de Zanella que a un grito de gol de media cancha.

Por eso, cuando tenía sólo un par de meses, lo llevaron a la cúpula de la Rural a ver Top Car. Como en todo lo nuevo, la primera impresión fue el susto. Aunque incluso así desparramado, dio señales de que en ningún otro lugar se sentiría más cómodo.

En su primer Día del Niño yo le regalé su primer autito a lo Pedro Picapiedra. Y en su 2º Reyes, tuvo el triciclo con el que le sacaba más chispas que al Scalextric dando vueltas a la mesa del comedor.

Antes del año, o sea antes de caminar, ya se paraba al volante de la Chevrolet Silverado del abuelo de Morse, que hoy pasó a una Ranger que por supuesto ya maneja… (sólo por el campo, señores de la licencia…).

Era muy fácil inspirarse para mimarlo…

En el primer cuadro para su cuarto lo truqué con la Maserati y las copas de los 5 campeonatos de Fangio (hasta entonces el único “grande” hasta que lo igualó y superó Schumacher…).

Para su 1º añito logramos vestirlo de payaso. Pero en su 2º, cambió el bonete por el casco y nadie pudo sacarlo de la Ferrari en el carrousel del salón de fiestas.

Nunca pidió un avión, pero pasó volando de la bici con rueditas a la cross a batería.

En sus primeras vacaciones a Miramar, hizo una parada técnica en el Museo de Fangio en Balcarce. Ahí posó con su enterito de Mickey Mouse hasta con el McLaren Honda de Ayrton Senna.

A los 3 y 4 años, sus juegos ya eran monotemáticos. Pistas a control o armadas con maderitas, boxes con cajas de vinos, y una colección de autitos que conserva, donde figuran hasta los hechos con tapitas de cerveza Cristal, típicos del arte cubano.

Una anécdota!. Me acuerdo cuando lo llevé a la Ranchería a ver Los Pintín (esos pingüinos cantores que inventó Suar para el 13). Nacho ni se enteró. Se paró en la butaca y manejó con su volante imaginario toda la función, mientras yo tenía que convencerlo de no arrancar con su incorporado “buuumm, buuuuummm…”

Era obvio que el nene quería otro escenario. Por eso no se hicieron esperar los primeros intentos en el karting de su papá.

Mientras sus compañeritos se encaprichaban con el chu chu ua de Piñón Fijo, a él no se le patinaba la cadena a la hora de pedir los deseos en su cumple Nº 5. Por eso, Gabriel Ponce de León apareció de sorpresa en el pelotero Pececitos. (Y mirá la torta para más datos…).

Todo era subir, arrancar, andar, colear, y perderse literalmente en cuanta maquinola rodara más de un metro…

En el 2005, con apenas 7 años, fue al 3º Salón Internacional del Automóvil en La Rural de Bs. As. Era la época de los nuevos modelos de Passat y Megane. Pero un fierrero “experimentado” estaba como mínimo para lucir al lado del Honda de F1 y la mítica Ferrari testarossa…

De nuevo de vacaciones. Esta vez Villa Gesell. Y obvio a repetir parada en la ruta para el Museo de Balcarce.

También infaltable, “arando” los médanos en cuatri. Hasta que de vuelta en Junín, debutó en su propio 90 que luego evolucionó al Yamaha 350. Sin dudas su segunda pasión. (En la última rural no podía despegarlo del stand de Tommy Perkins).

Claro que en el medio probó otros deportes. Básquet en Los Indios, fútbol en Sarmiento y tenis en el BAP y el Social. Alentó a Argentino en el Fortín de las Morochas, vio carreras de motos en La Laguna y mira desde siempre el TC del domingo por la tele. Fue a la Copa Telmex en el Lawn Tennis, visitó el Museo de Boca y hoy es socio de Sarmiento.

Como todo chico, jugó al Pro Evolution Soccer de la Play con la Champions League y el súper Messi, y con simuladores de la NBA, rallys o circuitos varios.

Su peli preferida era Rápido y Furioso. O sea, la pasión en 4 ruedas seguía pidiendo pista…

Así fue como en el 2008 acompañó a su papá en el Ford de TC Regional en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata. Y con 11 años conoció el podio.

De ahí a su propia gloria había sólo una vuelta de tuerca…

En julio de 2011 debutó en la categoría Prejunior del Pro Kart de la zona Rojas-Salto-Arrecifes (en Junín no hay).

Logró el 3º y 5º puesto con motor Guerrero 150, que muy rápido le quedó chico.

Hace 1 año se pasó a su mentado motor Yamaha YZ para correr en la zona del sur santafesino y cordobés como Rufino y Laboulaye (donde le permitían participar pese a no tener la edad mínima).

Ahí fue y es el más chico de la máxima categoría: la 125 Internacional.

El 23 de septiembre pasado ganó por 1ª vez serie y final en el Circuito Samuel Sánchez del Automoto Club Rufino. 

http://www.automotoclubrufino.com.ar/2012/09/espectacular-6-fecha-del-zona-sur.html 

El hito mereció notas para El Hincha Motor de TeleJunín y Motor Sport de Radio Junín, donde lo saludó en vivo hasta Ponce de León.

Acá abajo ves un detalle no menor. Su cuarto empapelado con posters de la Revista Campeones: desde el Focus de Ponce, el Vectra de Ortelli por el Xentenario de Boca, hasta los mundiales de Rally de Loeb o de moto de Valentino Rossi.

La experiencia de Nacho puede servir a cualquier emprendimiento.

Para llegar al éxito hay que alinear bien el eje y ajustar pistones. O sea, hay que tener muy claro adónde se quiere llegar y aceitar todas las piezas para poder cumplirlo. Luchar, no frustrarse, saber esperar el momento, y jamás dispersarse.

Si uno elige algo (un deporte, un rubro comercial) significa que tiene que enfocarse en esa prioridad.

Para él, elegir es ir al taller en vez del picnic del 21 en la laguna. O acostarse temprano para al otro día viajar aún perdiéndose uno de sus primeros cumples de 15. O cambiar la pilcha de los regalos de Navidad por plata para el nuevo chasis, gomas, trailer o carpa para boxes.

Y comprometerse, como lo ves acá, del primer al último día para que las cosas funcionen…

Y no podía faltar la foto con su tía orgullosa. La que ahora entiende por qué al nene los Pintín le parecían unos auténticos “pájaros bobos”…

Te quiero Nacho groso!!!

 

 

Y como vuelta extra te dejo este resumen. Para que veas que tomar el ejemplo de quienes triunfan en el deporte no es casual. Al contrario.Es tener la capacidad de encontrarle un beneficio para aplicar a lo tuyo.

 

Aprender de los campeones 

 

El coaching empresarial se basa en el modelo deportivo. De las experiencias en el alto rendimiento se capta un gran aprendizaje.

El buen deportista tiene muchísimas cualidades: metas claras, disciplina, motivación, adaptación al cambio, manejo de miedos, superación de obstáculos y voluntad de asumir riesgos. Y sobre todo, sentido del esfuerzo y sacrificio. 

Deciden y actúan según el objetivo. Buscan la mejora continua del resultado.Se preparan para ganar. Si para eso tienen que perder en el camino, no se rinden. Aprenden de sus errores y van por un próximo  triunfo.

Por todo esto, cada vez es más habitual que las empresas organicen eventos deportivos para potenciar el trabajo en equipo e integrar a los directivos con sus empleados.

Un ejemplo de lo rico de esta analogía es Sportcases, la consultora que capacita empresas (desde Coca Cola hasta Telefé) en base a los testimonios de grandes referentes como Fillol, Oberto o Cachito Vigil, el carismático ex entrenador de Las Leonas.

Vigil destaca valores como la pasión, perseverancia, espíritu de lucha, tolerancia, convicción, compromiso y honestidad. Y la importancia de ir logrando pequeños avances que refuercen la autoestima e incentiven a seguir siempre adelante.

En el mismo proyecto, Fabricio Oberto te cuenta cómo hizo para llegar de un pueblito de Córdoba hasta la NBA y el oro olímpico, pasando por Atenas y la Generación Dorada de la Selección Argentina. De nuevo, la perseverancia como base y pivot del sueño. La decisión de hacer del básquet su vida por encima del resto. Porque como en todo, elegir siempre significa renunciar a algo.

Ejemplos y más ejemplos para demostrar lo que se resume en esta conocida frase:

“En el único lugar que la palabra éxito está antes que trabajo es en el diccionario”.

 

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