Día de la Publicidad

Ayer fue un día especial. Lo celebré en el “ruedo”, haciendo una inédita producción fotográfica que pronto vas a ver acá. Y también recordando los comienzos de una pasión que como pocas, se mantiene encendida casi 20 años después…

Como dice mi hoja de vida (acá en la pestaña de arriba), soy Publicista por vocación y formación.

Hice la Tecnicatura Superior en el Instituto del Profesorado. Egresé en el 95, el mismo año en que tuve mi primer trabajo, inaugurando el Departamento de Publicidad de Clínica La Pequeña Familia. 

Te imaginarás que guardo decenas de experiencias y anécdotas para contar. Pero voy a resumir algunas de las más importantes.

Primero destacando a profesores de los cuales aprendí muchísimo, como Silvia Poggi en Redacción, Daniel Caro en Psicología Aplicada, Julio Lascano en Creación y Alicia Panelli en Administración y Marketing. Un nivel que se agradece por siempre…

Teníamos la mayor parte de trabajos prácticos. Encuestábamos en la calle por factibiliad de nuevos productos (como leche saborizada impensable en época de insípida leche cultivada…). Hacíamos segmentación de perfiles según el libro fetiche de Vance Packard, con afiches, collages y las incipientes fotocopias láser color….

Preparábamos presentaciones sobre marcas históricas como Chocolate Águila (hasta escribimos a Saint Hnos. para que nos enviaran material que por entonces no se conseguía vía web…).

También armábamos las imperdibles pruebas a ciegas de productos. Ahí comprobamos el poder de lo simbólico en nuestra percepción. Sí señores!. La identidad no la hace el producto. La da la marca y todo lo asociado (packaging, colores, publicidad).

El ejemplo que jamás olvido: Toddy le ganó abrumadoramente al Nesquik. Si eso no es marketing…

La primera campaña real fue para el Cementerio Parque Rosedal. Esos desafíos donde aprendés o aprendés. Porque ahí se ve tu verdadera vocación. No siempre te toca vender rosas (a veces gladiolos de coronas…).

Otro ejercicio local era recorrer Sáenz Peña de punta a punta sin saber la consigna. Cuándo volvíamos al aula nos decían: “dibujen los logos que se acuerden”. Y no recordábamos ni los nombres!. Una vez creí que me había resultado pregnante el de Suma (que era uno de los más nuevos) aunque no sabía si con M o doble M…

Creo que ahí nació esta cosa de Sherlock Holmes de prestar más atención y buscar los detalles con lupa (uy, te di una pista de la sorpresa…).

 

ANÁLISIS DE CASOS

 

Todavía guardo hasta el cuaderno del curso de ingreso. Benetton era furor mundial y encima nos tocó analizarlo!. Comprábamos los catálogos y la revista Colors en un local de ropa a la vuelta del instituto que se llamaba Septiembre (donde estuvo Historieta).

La estética híper cromática fue tan disruptiva como las fotos que Oliviero Toscani sacó durante casi 20 años. Ej: el sidoso terminal en la cama y la monja besando al cura. Calamidades de la época. Y ni hablar en un instituto religioso!. Nos sentíamos herejes desplegando esas gráficas que además eran enooormes…

Un caso escuela sin discusión. Porque más allá de la polémica, Benetton daba cátedra de coherencia de marca. De hecho la última campaña fue la de los besos imposibles entre líderes políticos y personalidades como el Papa Benedicto XVI con el jeque de una mezquita y Obama con Chávez.

 

ESTRATEGIAS COMPETITIVAS

 

En los 90’s fue el apogeo de muchas marcas de moda pasajera. El jean era el producto más commoditizado del momento. Con una invasión de gráficas de Motor Oil (y su famosa chapita), Uniform, Stone Island, Diesel, Fossil, Sólido, Stress, Charro, UFO, AF, NASA, Tourquoise, etc…

El desafío era encontrar la diferencia. Nos hacían juntar, clasificar y analizar. Ahí aprendí que no hay excusas. Por más masivo y uniforme que sea un rubro, siempre podés (y debés) tener tu sello. Ej: Mango era rea, sexual y violenta, y Guess, todo un emblema de seducción eternizada en la figura de Claudia Schiffer.

 

EVENTOS

 

Por suerte puede ir a encuentros temáticos súper enriquecedores, como los 70 años de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad en el Sheraton y todas las ediciones de Publicitaria en La Rural y Centro de Exposiciones de Buenos Aires.

También pude conocer en vivo (y hasta tocar…) el Martín Fierro y el FIAP, dos de los premios más famosos de la industria!.

Ahh, y este año me di un lujo antes ni soñado. Pisar la alfombra roja del Festival Internacional de Cannes en la Costa Azul, Francia.

Por el Palais des Festivals et des Congres, pasan los ganadores con su codiciado León, el premio más importante del mundo creativo. 

 

CONCLUSIÓN

 

Para ser un buen publicitario o publicista (me da lo mismo la etiqueta), tenés que estar dispuesto a (te tiene que interesar) saber de todo. Psicología, sociología, economía, historia, lengua, semiótica, diseño, medios, RRPP… Está comprobado: a más “insumo intelectual”, más creatividad. Podés abstraer, interrelacionar ideas, inspirarte en hechos de todo tipo.

Ser publicista te involucra 360º. Porque como dicen, y sin dudas, es una de las formas comunicativas y culturales más importantes de los últimos 150 años.

Es un placer enorme haber elegido esta profesión. Poder ejercerla y contarla para quienes hoy me leen.

Gracias por darle sentido a este día y a todos los días de esta apasionante vida de PUBLICISTA!

 

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