Qué partido!!!

No, no hablo de River-Boca (aunque qué contenta estoy… :)). Tampoco de Sarmiento y Gimnasia…

Te voy a contar de un evento que no es local pero sirve para inspirarnos y tener una noción del valor del marketing para las marcas.

Hoy se juega el SUPER BOWL, final del campeonato de Fútbol Americano. Una fiesta nacional en EEUU y un fenómeno comercial mundial.

Es en la jazzera Nueva Orleans, la ciudad que sobrevivió al huracán Katrina. Precisamente en el lugar que refugió a miles de afectados, el Mercedes Benz Superdome, con capacidad para 69.000 espectadores. 

El Super Bowl bate récords de audiencia y factura milloooooooooones. 

Por empezar, los equipos compiten por el Trofeo Lombardi (Vince, no Naldo…). Un balón de plata diseñado por Tiffany valuado en 25.000 dólares.

Además, cada jugador recibe un anillo de oro blanco y diamantes de 5.000. Y encima hacen cantidades tipo souvenir para que el club regale a quien quiera… Pensar que acá seguimos con el almanaquito de gatitos mimosos, o el gatito saludador chino de la suerte en el mejor de los casos… (lo vi hasta en “Rincón Elegante”, no podés!!!). 

A propósito de Lombardi, con el Super Bowl se venden millones de televisores. Y de todo, porque la gente corre a verlo casi tan despavorida como en Acción de Gracias (que sí tienen pavo…).

Pero vamos a lo nuestro…

El Super Bowl es famoso por tener el costo más caro de una pauta publicitaria, duplicando a la entrega de los Oscar. 

Lo transmite la CBS y cobra hasta 4 millones de dólares por cada pasadita. Sin embargo, cada vez hay más avisos (más de 60) y de más duración (casi 50 minutos en total). 

Por qué se pagan locuras?. Porque lo miran más de 110 millones de personas, que en el entretiempo no van ni al baño. 

Y no queda ahí. El efecto residual sigue después en los medios y especialmente en Internet. La gente los comenta y entra por semanas a las páginas web de esos anunciantes. 

Inclusive algunos los presentan antes del partido en YouTube o Twitter. Hacen participar al público con sus fotos o en el mismo guión, para que sea protagonista junto a las celebrities.

Te lo repito?. Un spot de 30 segundos sale casi 4 millones de dólares!!!. Y la mayoría dura 1 minuto!!!!. Y Hyundai compró 5 espacios!!!!. Lavará dinero la multinacional coreana???. Digo, como casi siempre tienen tintorería… 

Hablando de coreanos, seguro que el aviso que este año doma a todos es el de Psy con su Gangnam Style para una marca de pistachos. Marca que no sólo habrá pegado relinchos para pagarle el cachet al dueño del video viral más visto de la historia, sino que encima sortea un Mercedes!!!!. Sí, igualito al del video, pero no rojo sino color pistacho, obvio. 

No sólo eso. Hay una locura verde en Nueva Orleans para la envidia de Heineken en San Patricio. Acá podés ver un frenético Flash Mob, esas acciones espontáneas en la calle que son baratas, divertidas y recontra efectivas (y todavía no sé por qué nadie las implementa en Junín…).

 

Las automotrices son otro fuerte de cada año. Ford, Toyota, Chrysler, Audi, Mercedes, Volkswagen (con el nuevo Beetle), estrenan superproducciones siempre aclamadas. Pero algunas se terminan pareciendo. Por eso para diferenciarse, General Motors premiará con un Chevrolet al mejor jugador (será el impresionante nuevo Corvette???).

De ahí salen codiciados rankings que valen para el resto del año y más.

Todos estuvieron y quieren estar. Budweiser, Doritos, Google, BlackBerry, American Express, Calvin Klein y hasta Victoria’s Secret.

Entre los avisos más recordados están los de Jordan para Mc Donald´s y Nike (jugando contra Bugs Bunny), los osos polares de Coca (o su duelo con Pepsi) y el de Volkswagen para su Passat 2011 con el niño disfrazado de Darth Vader al que el padre le hace creer que tiene poderes especiales. Divino. Miralo:

 

Estar para contarlo…

 

Tuve la suerte de estar en Miami (la ciudad con más finales) cuando el 31/1/ 99 se jugó la 33° edición en el Pro Player Stadium.

Fue entre los Broncos de Denver vs. Los Falcons de Atlanta. (Hoy es uno de Baltimore contra uno de San Francisco).

Soy testigo de que el Super Bowl trasciende el deporte. Hay todo tipo de actividades alrededor del estadio. De hecho la foto que te muestro es de una acción promocional en la playa de South Beach.

Tengo una anécdota muy graciosa. Ni bien llegué al Hotel Days Inn vi salir unos tipos exaltados con pelucas naranjas al mejor estilo payaso Plim Plim holandés.

Al bajar a la playa sobre Ocean Drive (el centro de la movida), me topé con el estridente pórtico de la foto, gente bailando y más tipos con pelo naranja… 

No entendía nada. Sabía que Miami es un mix de delirantesMúsculos con anabólicos y boa al cuello (no precisamente de plumas). Rollers, skates y las criaturas motrices más extravagantes. Ves desde un dandy en Cadillac a un jeep devenido en limousine. Descapotables de colores con varias señoritas de color. O niños Fort que manejan con la puerta abierta y una pata afuera, o con un acompañante sentado en la ventanilla como fan de Lady Gaga por la Ricchieri. 

Lo cierto es que a todos esos personajes se los tragó la ovalada de cuero y en el momento del partido la ciudad parecía arrasada por Sandy.

Me enteré al otro día por el Miami Herald que ganaron los Broncos. Y que era el equipo… con la hinchada de melena naranja!!!. De nuevo un contundente ejemplo de marketing del color…

Volviendo… 

Algo que suma aún más millones (de 120 a 150) es la venta del merchandising oficial. Todavía conservo hasta una latita edición limitada de Minute Maid (la naranjada de Coca). 

Fuera del marketing de productos, un gol de media cancha (no sé si se harán…) son los conciertos del entretiempo. Ese año 99 estuvo Gloria Estefan con Steve Wonder. Hoy, Beyoncé, que viene de cantarle a Obama en la reasunción (no el Happy Birthday, claro).

El show no lo vi en vivo, sino en pantalla gigante desde un Pizza Hut de la Collins. La verdad que me arrepiento, pero los boletos salen miles de dólares… Ni hablar en reventa cuando no lo tenías previsto en el plan de viaje.

Igual confieso que me quedo con River y los goles de Mora!!!. Incomparable. Algo así como el dulce de leche Havanna y los alfajores Punta Ballena contra el popcorn y las Dunkin’Donuts.

Te digo más, con La Malocha los dejamos Game Over!.

Eso sí, si tenés un negocio anotá el tip. No te voy a pedir que saques un crédito en la Cámara Pyme para poder publicitar en el Super Bowl del 2079… Pero por lo menos jugate y sorprendenos con un bailecito callejero como el del coreano pistachero. Si no te animás, pensá que hasta el Circo Papelito tenía los patos zapateadores…

 

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