Ropa para todos… los gustos…

 

Contrastes del país que nos toca.

Este mes, bajo la marca “NyP” (Nacional y Popular), Moreno lanza la “canasta” de prendas que se venderán en supermercados a menos de $ 100. Parece que uniformar a la masa a algunos les sirve y mucho. (Descamisados o con camisa roja, desnudos o dominados…).

También este mes, más precisamente el sábado que pasó, fui testigo de lo contrario: la ropa como expresión creativa y diferenciadora (más allá de su aspiración como objeto de consumo).

Demás está decir que me encanta ver cosas originales. Las espero en un aviso, una promo, una ambientación, un show… Lo raro (en Junín) fue encontrarlo donde menos suele aparecer: en la “MODA”.

Porque si hablamos de grandes modistos, la moda es arte donde cada uno pone su sello. Pero si vemos nuestras boutiques del centro, es más y más de lo mismo. Así, lo que se usa te cansa antes de que empiece la temporada.

Por eso me sorprendió tanto lo que vi como invitada en el desfile privado de la Colección de Teresa y Cecilia Cifredi…

Querés compartirlo?

 

La promesa era que íbamos a vibrar con el espíritu de la marca. A celebrar el touch que nos hace únicas e irrepetibles. Porque no importa el cuerpo ni la edad, sino jugar con las prendas para crear libremente nuestro propio estilo.

Y vaya si se cumplió. Quedé fascinada con el buen gusto y el efecto escenográfico de la puesta.

Teresa y Cecilia (madre e hija) son las dueñas de Cifredi, el apellido sinónimo de alta personalidad para mujeres que buscan lo que no encuentran en otro lado. Nada de comodín industrial ni marca de shopping que ya ni registrás en las revistas.

Ellas decidieron brindarles a sus clientas la misma experiencia que viven en Buenos Aires cuando los diseñadores independientes les presentan en sus ateliers los adelantos de colecciones.

Para eso eligieron una tardecita de sábado. Ideal para sentarte a ver lo que podés estrenar el próximo finde.

La recepción fue con copas de Chandon Rosé, y al final, las mismas modelos ofrecían bombones de chocolate y frutos rojos. 

Mientras, el DJ ambientaba con Adele o encendía las pasadas al ritmo del infaltable Titanium by David Guetta.

La producción llevó varios días.

Teresa y Cecilia armaron más de 50 “outfits”, lookeados con accesorios de todo tipo: sombreritos borsalinos o cloché con apliques muy jazz años 20, caps o boinas parisinas, vinchas, tocados, aros, collares, pañuelos, cintos, fajas, lazos, cadenas, mitones con tachas o piel, y colores que iban del mandarina al azul o verde eléctrico.

La primera parte fue para los equipos street chic, esos que podés llevar a una reunión de mediodía o a una salida casual por la noche.

Chaquetas de paño, pana o cuero. Trenchs en telas labradas o rasadas. Tapaditos cruzados, con cuellos de piel o estilo Montgomery. Fabulosas capas con capucha. Chalecos tejidos con flecos folk. Camisas bordadas y remeras con brillos. Leggins engomados o en print jungle. Pantalones talle alto con tiradores, gamuzados, o de brocato (uno color frutilla para el infartoooo!!!). Jeans de sastrería con piedras o encajes.

Siempre en superpuesto y en un mix de texturas impensadas.

La segunda parte fue para los vestidos de fiesta. Strapless, plisados, con glitter, leopardos, acebrados…

Glamorosos volúmenes, volados híper románticos, aire excéntrico y cada detalle perfectamente pensado. Por momentos te transportaba a la magia teatral de Alexander McQueen.

 

Así hilvana la historia…

Teresa Cifredi, “Porota” para las clientas y amigas, empezó hace 45 años.

En los 80 ya era un clásico de la alta costura. Entre las creaciones que traía en exclusiva para la región, se destacaban las de Elsa Serrano, en pleno auge no sólo por su estilo, sino por vestir a figuras del espectáculo como Mirtha Legrand o Sofía Loren.

Cecilia fue aprendiendo desde niña al lado de su madre. Y en esta última década, se sumó oficialmente con una línea más joven y descontracturada. Del pret a porter al “sport arreglado”, como le gusta decir a Porota.

Por tradición familiar, aún están en Villa Belgrano, un barrio que no ostenta grandes atractivos comerciales. Sin embargo, sobre plena Av. Rivadavia, se refugia una “petite maison” que te hace olvidar hasta que Eva se creyó en el paraíso portando una paupérrima hoja. Pobre… a costa de protagonismo existencial, resignó uno de los máximos auto-regalos de la mujer hedonista: comprarse ropa divina! (que no es ningún pecado…).

Siempre preparadas como quien espera gratas visitas, Porota y Cecilia te asesoran según tu onda y el evento que tengas. Algo casi en extinción en esta época donde abunda el decadente “Mirá, y si te gusta algo me decís”, mientras la empleada sigue mandando mensajitos atrás del mostrador. (No te pasa?).

En Cifredi todo es sin apuro. Algunas se prueban durante horas mientras charlan distendidas como si estuvieran en su casa.

Por si fuera poco, las colaboradoras ofrecen café y caramelos finos como corresponde. (Al margen, para otros negocios, odio el surtido frutal de Arcor!).

 

Con el mejor molde…

 

No hace falta preguntar mucho para saber que Porota Cifredi es la que más conoce de Alta Moda en Junín. Y la “etiqueta” la lleva desde mucho antes de tener su propia empresa.

Ella misma me contó su historia y no pude menos que pensar: “Guaaauuu, pavada de ventaja competitiva”. Porque la verdad te digo, qué envidiable valor agregado significa para su marca lo que te vas a enterar ahora…

La pasión de Porota por la moda empezó de muy joven trabajando para la mítica Gath & Chaves. Chau, con este dato solo ya podríamos retirarnos!. Pero sigo…

Primero te sitúo en la célebre meca fashion nacional y no popular…

Gath & Chaves fue la más famosa de las grandes tiendas argentinas (luego se unió a la inglesa Harrods).

Un ícono de glamour y elegancia. La elegida por la clase alta desde fines del 1800.

En pleno microcentro porteño, imitaba a las Galerías Lafayette de París en dos edificios unidos por túneles.

La casa central de Florida y Cangallo (hoy Perón) tenía 8 pisos a todo lujo. Por fuera, marquesina de hierro forjado y una cúpula art nouveau. Adentro, un hall de esos tipo Titanic con escalinatas de mármol de carrara, maderas lustrosas, bronces, vitraux y arañas de cristal. Para completar el snob europeo, una confitería en la terraza para el “five o’clock tea” de la aristocracia argenta…

Gath & Chaves inauguró con trajes importados de Londres, y luego incorporó la sección señoras.

Fue famosa por los corsés, los sombreros tipo galera y la gran calidad de todo lo que vendían (revisaban ojales, costuras y dobladillos de cada prenda).

“Y, es de Gath & Chaves”, decían los avisos con asumido orgullo.

Pero lo que más destacó a Gath & Chaves fue lo que es vital para un comercio de cualquier tiempo: la innovación y la excelente atención.

Sus locales fueron ejemplo de servicio al cliente, con un personal numeroso, súper profesional y prolijamente uniformado de negro y cuello blanco.

Tenía sistema de venta por catálogo (hasta Junín llegaban los modelos de los preciados casimires a medida) y de entrega a domicilio, que fue de los carros hasta las posteriores camionetas.

Antes de que se inventara el marketing, Gath & Chaves ya daba clases de cómo sorprender con permanentes novedades, que jamás se agotaban en las grandes rebajas.

Maniquíes de cera (con pelo natural y ojos de vidrio) posaban como personas de carne y hueso en situaciones reales de uso.

Cada Navidad y Reyes, acaparaban todas las miradas (y cartitas de los chicos) en fabulosas puestas escenográficas.

Tal era la trascendencia del lugar, que fue set de filmación de la película “Vendedora de fantasías” de Mirtha Legrand y hasta tuvo su propio sello discográfico.

http://www.arcondebuenosaires.com.ar/tiendas_buenos_aires.htm

Cerró justo cuando yo nací. (Pero cheee, si no le iba a dedicar más que aplausos verdes del Verófono! jajaaa).

Hoy, uno de los tantos anexos que tuvo es un Falabella…

 

Junín estaba lindo y elegante…

 

En esos tiempos dorados, Gath & Chaves tuvo sucursales por todo el interior, como Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza y también Junín. En 1927 abrió en la esquina de Sáenz Peña y Arias (hoy panadería El Encuentro).

Ahí, por la década del 50, trabajó Teresa Cifredi durante más de 10 años.

Recuerda que las empleadas iban con faldas tubo, camisas de broderie almidonado (tenían una para cada día) y tacos. El cabello recogido con rodete y cinta de terciopelo y bien maquilladas. Casi como es hoy en Chanel de Av. Montaigne.

Sus desfiles eran todo un símbolo. Incluso en el grupo de Facebook que siempre consulto (“Si sos de Junín no podés olvidarte de…”) hay fotos del 49 que aportó el periodista Ismael Canaparo.

http://www.facebook.com/groups/138680891616/permalink/10150881317876617/

Cuenta Porota que además de ser vendedora, recorría la pasarela. Con muchos nervios por el rigor con el que debía lucir la capelina y guantes de seda. Los mismos que entre velos de gasas y camisas perfectamente planchadas decoraban las vidrieras. (Por lo que leí, creo que las hacía Omar Terziani).

Junín tuvo y aún retiene en su memoria, grandes tiendas como Blanco y Negro, Lancestremere, La Reina, Ñaró, La Bola de Oro, Casa Boo o Santa Rosa. Pero sin dudas, Gath & Chaves fue “lo más”.

Según rescata el blog “Junín Historia”, en el 52 (cuando murió Evita) la sucursal Junín cumplió sus bodas de plata. En su aviso del Diario La Verdad lo ponía en el contexto del brillante desenvolvimiento económico y social argentino… Qué paradójica perlita, no?.

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/07/publicidad-de-comercios-juninenses-en.html

Hablando de perlitas, el blog agrega que en la etapa final, Gath & Chaves fue de Geminiano Bazzani, el dueño de la más histórica de las zapaterías y del Hotel Copahue. 

 

CONCLUSIÓN

 

Qué show!. Qué vuelo creativo!. Y pensar que yo me sentía una trendy bárbara por comprarme un Galliano con strasses en Il Discount dell’Alta Moda de Roma! Jajaaa.

Si sos pilchera, no dejes de ir. Si querés sentirte una diva a cualquier hora, menos!.

Un último tip: si viste a una amiga con algo alucinante y no te quiere decir de dónde es (para cuidar celosamente su secreto), andá derecho a Rivadavia 930. No hace falta ni sospechar. Es obvio que hasta Moreno le compraría a su mujer en Cifredi…

(Y si no quiere traerla a Junín, de puro patotero nomás, seguro que antes que la ropa de la canastita vaga, ella prefiere ponerse… a estudiar corte y confección!!!)

 

2 comentarios en “Ropa para todos… los gustos…

  1. Vivina-Ivanna

    BUENÍSSSSIIIIMO!!!!! Increible, no visto en Junín
    texturas, colores, accesorios, diseños, no hay palabras para describirlo. Ademàs de la cálida atención! ¡Chapeau para Porota y Cecilia Cifredi!

    • verorezk

      Hola Vivi,

      Lo que decís es tal cual lo que vivimos en el desfile. Una muy linda experiencia que ojalá se repita!.

      Besos

      Vero

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