Varón: esta nota es una “carnicería”…

 

Barón-Varón

Varón o Barón?. Depende a qué se refiera. Si se trata de un “hombre masculino”, varonil y viril, aunque tenga las b—- largas, va con V corta.

Si ese varón, en vez de un pan bajo el brazo, trae un título honorífico de Francia o Inglaterra porque sus ancestros medievales tenían derechos feudales y línea directa con el rey, es un varón-Barón.

Así empieza este caso que bien podría terminar en la Rezk Balloon. Pero no. Más allá de la “sutileza” ortográfica, vamos a ir hasta el caracú.

La Nueva Carnicería Varón (renombrada así después Barón), confirma que el objetivo de este blog se está cumpliendo día a día. Sacudir neuronas para que los emprendedores corrijan errores, mejoren aspectos vitales de sus comercios, y en consecuencia, sus resultados.

Una vez más, verás por qué el marketing es la única herramienta para el buen rumbo de las marcas. Aunque algunos (por no saber y apurarse) chillen sin razón.

Andá salando que ya están las brasas…

 

En agosto del año pasado, hablé de “marcas con trastorno bipolar”. Esas que son incoherentes entre lo que dicen y hacen, o entre nombre y rubro.

Entre los ejemplos, puse la carnicería de Belgrano y Francia llamada EL BARÓN.

Carnicería El-Barón

Dije que el nombre era un título de nobleza. Que, cuanto mucho, podía sonar a una tanguería y compadritos de estirpe (aunque el Varón que quiere Julio Sosa en “Milonga sentimental” es el de la V, no Florencia…).

Pero que alguien pudiera asociar Barón con Verdulería, seguro que no.

Para colmo, decía Carne y entrabas pisando tomates. (El cartel era del anexo carnicería, pero la protagonista era la clásica verdulería/frutería). Más confusión para el cliente, imposible. 

Juan Martín Pagella, uno de sus dueños, me escribió luego de leer la nota. Dijo que primero pensó en desestimar el comentario por “infundado”.

Contesté que el fundamento era ese y muy claroNO HAY COHERENCIA entre el nombre y el rubro. Barón no tiene ninguna conexión con la carne ni con las verduras (aunque los nobles algo deben comer… aunque no vayan al baño…).

Además (seguí fundamentando), se refuerza el sentido de la carne con una cabeza de vaca, y al mismo tiempo vemos cajones de frutas y verduras. La imagen es contradictoria y no favorece el recuerdo del negocio.

Quedó ahí.

Hoy, un año después del episodio, Pagella inauguró Carnes “Varón”.

Carniceria-Varón

Moraleja contundente. Sólo con esto ya podría dar por terminada la nota. Pero sabés que no me voy a perder el análisis y lo que rescatamos en profundidad de esa anécdota.

El tema de los nombres es un punto crítico. De hecho una de las notas más leídas de este blog es “Dime cómo te llamas y te diré qué vendes” (http://verorezk.com/2012/05/dime-como-te-llamas-%C2%BFy-te-dire-que-vendes/)

Te acordarás las veces que puse como ejemplo de lo que no hay que hacer precisamente a una carnicería: El Perro Verde. Aún así, es un tema que cuesta.

Otro señor que (también se ve) vivía el problema en carne propia, cuestionó: ¿Vos te pensás que para abrir una carnicería de barrio hay que contratar un publicista o un especialista en marketing?. 

Le dije: alguien que sepa aplicar por lo menos las herramientas básicas. Toda marca (del rubro que sea), debe manejarse profesionalmente si quiere llegar a su público y conservarlo, porque nadie tiene “la vaca atada”. Y si no lo hacen, serán carne de cañón para la competencia.

Pero es así. Encima que asesoro gratis, algunos se enojan!. (Otros se quejan llorando…, dice también la milonga de Julio Sosa, casualmente, ”El Varón del tango”…).

Varón-del-Tango

Esa es a veces la ignorancia que tanto mal le hace a la gestión de las pymes. (“Tal vez no lo sepas nunca, tal vez no lo puedas creer”, sigue la milonga. Callalo a Sosaaaaa).

 

Importa la diferencia?

 

En este caso, la letra leída es la que te lleva para una u otra idea.

En las marcas Barón con B, todo está ligado a los honores del “casi conde” con galera. Empezando por el champagne Barón B, que se llama así por su inventor Barón Bertrand de Ladoucette, un aristócrata francés criado entre los castillos del Valle de Loire.

Publicidad con corceles, carruajes de época, y toda la sofisticación de una vida entre burbujas…

Baron-B

Siguiendo con el alcohol, existen Cervezas Barón por todo el mundo. Incluso a Homero Simpson se lo conoce como el Barón de la Cerveza luego de su intento de burlar “la ley seca”.

cervezas-baron

Red-Baron

También están los personajes “baroniles” de la historia.

Barón Rojo es un aviador-héroe alemán que bajó cientos de naves enemigas durante la Primera Guerra Mundial. Inspiró desde películas y bares, hasta un grupo de heavy metal o una canción de Ciro y los Persas.

Barón de Münchhausen es otro militar alemán que de tan exagerado con sus hazañas (como cabalgar sobre una bala de cañón), no sólo fue burlado sino convertido en antihéroe de varios libros infantiles.

Y si googleás también te aparecen Colonia Barón (en Quemú Quemú, La Pampa) o Jimena Barón, la “niña comedia” del 13 devenida en botinera. Pero ya nos vamos a la loma de la ternera…

Lo cierto es que todo lo que tenga testosterona y no use corona de perlas, es un VARÓN!

varón-bebe

Entendida la diferencia, y quizás gracias a la Ley de Identidad de Género, la vaca “baronesa Aurora” de la ex carnicería del centro, mutó a un machote con bigotes mexicanotes incluidos. (Ya veremos más abajo a quién se parece…).

Darle entidad al nombre Varón personificando al carnicero, fue de entrada una buena elección. No sólo humaniza, sino que (al fin!) se recorta de la saturadísima iconografía bovina en todas sus formas. Ya no había más para ordeñarle a la pobre Milka vernácula…

Varón-carnicero

 

El carnicero de mi vida…

 

Dice una buena nota que encontré en un blog: “El afecto desmedido por la carne vacuna les otorga un lugar de privilegio en el entramado social, ubicándolos como personajes alegres, simpáticos y confiables”.

Hasta Gallup probó en un estudio que los carniceros tienen el 80% de valoraciones positivas. Pueden convertirse en ídolos de las amas de casa, que los consideran “palabra santa” a la hora de la recomendación. Incluso pueden ser percibidos como verdaderos galanes (como el que estaba en Don Enrique…) y tener un club de fans. Mirá lo que pasa con Sosa y Remesar en el Soñando por Cantar!.

Carniceros-Soñando-por-Cantar

La fantasía con el carnicero es histórica. Y aunque perdimos hasta el mundial del asado, su honor sigue intacto.

Quizás el más famoso fue Francella en “De carne somos”. Bien del rioba, querible, solidario y familiero. Te acordás cómo cuidaba a sus ochentosas hermanas? (la Panky, la Vicky y la Pucky…).

Más acá, en las comedias del 13, también hubo carniceros protagónicos. En “Son de fierro”, Laport se la pasó meta bife (resabios de Guevarita…). Y en el fracasado “Alguien que me quiera”, Miguel Ángel Rodríguez era Armando Cutuli, otro humilde laburante en el mercado del barrio, capaz de enamorar a la Camila de la Bemberg…

carniceros-tele

Antes hubo un maestro, que no fue Olmedo sino el baboso “Pulpeta” de Porcel en sus “Gatitas y ratones…”.

Entre sus clientas, la vedette Sandra Villarruel llegaba casi como conejita Playboy para que el gordo “se luciera” con obvias y groseras metáforas sobre el chorizo, la morcilla o la colita de cuadril. Era la “cultura” de la época… (en una próxima nota veremos que en algunos casos no cambió demasiado…).

Porcel-Pulpeta

http://historiasdelacarne.blogspot.com.ar/2010/08/porcel-francella-y-otros-carniceros.html

 

El cine y la picadora de carne…

 

Hollywood se encargó de crearles una imagen nefasta. Varias veces les cambió cuchillos por navajas y los hizo cargar con más muertos en el placard que medias reses en el frigorífico.

Un ejemplo es “Pandillas de Nueva York”, la película de Scorsese que hace 10 años estuvo nominada a 10 Oscar y por suerte no ganó ninguno. Ja!

Pandillas-de-New-York

A mediados del 1800, los inmigrantes irlandeses al mando de Leo Di Caprio estaban en guerra con los nativos liderados por Bill the Butcher (el Carnicero), “encarnado” por Day-Lewis (que tomó clases del oficio).

El Carnicero extorsionaba a todas las pandillas de la ciudad por el dominio territorial y también por puestos políticos. Hasta que se comió un fraude de Di Caprio (que hacía votar 2 veces a sus seguidores a lo Gildo Insfrán…), y terminó asesinando al ganador de la elección!.

Hablando de política, además de los duelos personales y batallas campales, la peli muestra una revuelta popular donde la gente ataca e incendia edificios públicos. Desbordada la policía, tiene que ingresar el ejército con bombas y cañones para calmar a los rebeldes. Meoni hacete cargo del 10M. Traé a Di Caprio o se te hunde el barco!.

Al final, Bill the butcher muere, como Jack en Titanic pero ahogado en su propia sangre… (que esperamos no haya reciclado en morcilla…).

Bill-the-butcher Varón

Nuestro cine tampoco se privó de mandarlos a la picadora de carne…

Este mes se terminó de filmar “El patrón”, una película basada en un crimen real de hace 30 años. Trata de un carnicero que “achuró” a su jefe harto de la explotación y esclavitud psicológica.

Carnicero-Furriel

Para componer al peón de Santiago del Estero que llega a Bs. As. a vivir ese calvario, Joaquín Furriel se entrenó con carniceros igual que Day-Lewis (y no quedó precisamente como en la foto).

El siniestro empresario lo obliga a vender carne podrida. Hasta que un día, cuando lo manda a echarle salmuera, Furriel ya furrioso (y como era medio corto) le entiende sólo el final y lo mata. (Digo yo…).

Lo cierto es que, por si la trama no fuera cruenta, “El Patrón” también muestra el mundo oscuro de las carnicerías. Ej: cómo se lava la carne en descomposición para sacarle el mal olor o gusto y recuperar su color. “La carne podrida que no se vende termina en embutidos o hamburguesas”, declaró el director!. (Pobre, es su primera película, y por lo que le contó el turco Samid a Mauro Viale, no quedan dudas que es la última… jaaa).

Imaginate si estás por inaugurar y justo te la estrenan a 2 cuadras!. Eso sí es una variable incontrolable del marketing. Bueno, por poco se salvó Varón…

 

Cuántos vienen al asado?

 

De lo que no se salva nadie es de la competencia. Plantarse en un lugar bien distinto es un gran desafío donde la estructura física es sólo el comienzo.

El local de Varón quedó bueno. Es moderno, prolijo, y con la ventaja visual de una esquina (Malvinas y Ameghino, donde antes hubo bar e imprenta).Tiene atractivas gráficas alusivas, aparte del Varón ploteado en el blindex, y como ya viste, en una silueta para la señalización o la foto.

Pero cómo encaró su estrategia de Posicionamiento?. Prometió ser un “Nuevo concepto”.

Varón-nuevo-concepto

Y pasó algo curioso. Los encargados de la comunicación aclararon de antemano que eso podía referir a una semántica publicitaria de las que abundan por estos tiempos…

Cierto. Cuando inauguró Chacras de Junín (calle Alberdi) también se lanzó como un “nuevo concepto”. Pero no lo pudo sostener y quedó sólo en la frase abstracta y/o genérica.

Chacras-de-Junín

Dijeron que en este caso, la marca Varón se completa de sentido con su oferta de productos: vinos, fiambres de El Colonial y panadería Santa Teresita.

Pero eso no alcanza porque se puede imitar fácilmente. De hecho, hace un par de años que las carnicerías le vienen sacando chispas a la chaira. Existen varias en esta nueva onda boutique o gourmet. Ya no venden “sólo peceto y osobuco”. Tienen decenas de variantes que van de las clásicas milanesas, hamburguesas o brochettes, a fiambres, quesos, tablas de picadas, vinos, conservas, y hasta mini almacén.

Carnicería-La-Campestre

Uno de esos ejemplos es La Campestre, que se modernizó después de 20 años de machacar sobre el tamaño de las costeletas al ritmo de la rima… (“calidad y pureza del campo a su mesa”).

Ahora sortea chivito o lechón para las peñas de amigos y hasta hamburguesas para el pic nic de los estudiantes. Y diversificó la propuesta. Te vende los pollos recién sacados de la parrilla, tortas de trigo, tartas y empanadas, escabeches con marca propia, etc.

Carnicería-Vanguardia

Vanguardia carnes de autor (Italia y Tucumán) y Marabá carnes propias (Pellegrini y Sarmiento) son otros en la tendencia. Especialmente el primero, que además de sus productos complementarios, tiene una ambientación cálida, muy lejos de lo que eran las antiguas carnicerías de acero y azulejo blanco.

Entre las “cochinas”, están Pig (Urquiza y Mayor López) y Rancho Grande (Pra. Junta y Jean Jaures).

Carnicerías-esquinas

La competencia se extiende a otra decena de opciones que pueden ser sustitutos ante una “necesidad carnal”. Ej: Don Cabrera (Cabrera y R.E. de San Martín), La Fusta (Mitre y Moreno) o Sabores Pampeanos (Yrigoyen e Italia) que ofrecen desde el salame para la previa hasta la porción de vacío a punto con la respectiva ensalada.

Es más, algunos evolucionaron tanto que hasta venden pollos con 4 patas!. Ja!

El-Dolar-pollo

Mirá cómo será la competencia carnívora, que Lady Gaga se vistió de bifes en una fiesta de MTV y hasta se inventaron los zapatos de mondongo!.

Lady-Gaga-carne

zapatos-mondongo

No sólo eso. La carne es un regalo para toda ocasión!.

Chorizos-Colombo

(Qué collar ni collar… Mirá qué regia ristra de picado grueso!. No es fino?)

Rancho-Grande-promo

(Si te digo que es carnaval, vos apretá este chorizo… Un poco raro, no?…)

Ante semejante competencia, hay que ir más allá (poner toda la carne al asador, aunque suene obvio). Hay que encontrar y mantener la famosa experiencia superior de consumo.

O sea, habrá que ver cuán macho es Varón para pelear una costilla en semejante parrilla.

“La base está”, dijo Mostaza (para un buen pancho en caso de que falle un corte…).

 

CONCLUSIÓN

 

Para poder cambiar, primero hay que poder ver el problema. Eso siempre cuesta, sobre todo en marketing, que siempre cargó con un halo de “cosa vaga”, rara o inaplicable.

Hace poco alguien me dijo: “Yo te sugiero sacarle la palabra marketing al blog porque está mal vista”.

Por suerte, con el tiempo y con hechos concretos (como debe ser y como lo fue en este caso), se ve lo contrario. Y gracias a la promoción de las buenas prácticas, muchos pueden aprender cuál es el verdadero camino para reorientar sus negocios.

Bien por “Varón” que reaccionó, y por las demás carnicerías que invierten en mejorar y brindar un servicio acorde a estos tiempos!.

(A mí me gusta más bien quemadito, por las dudas…)

 

 

2 comentarios en “Varón: esta nota es una “carnicería”…

  1. Muy buena la nota. Pasá cuando quieras por el local y lo ves por dentro.

    Gracias y saludos,

    Juan Martín

    • verorezk

      Hola Juan Martín,

      Gracias y felicitaciones. Fue una buena sorpresa ver el cambio y la calidad con que se hizo.
      La gente seguro agradecerá con su respuesta.

      Saludos

      Vero Rezk

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