Para romper el hielo… de un porrazo…

 

Alaska-pista-patinaje-Junín

Varias veces cité un grupo de Facebook que me parece una joyita para quienes queremos rescatar lugares, personajes o anécdotas del pasado local. Se llama “Si sos de Junín no podés olvidarte de…”

Hace más de 3 años, leí un post: “Alguien se acuerda de ALASKA? La pista de patinaje sobre hielo…”

Y me gustó traer el tema en medio de este sofocante enero, donde el slogan más apto sería: “Para disfrutar del verano bien fresquitos…”.

ALASKA estuvo en la esquina de Belgrano y Winter (qué justo, pista de hielo en la calle “Invierno”, al revés que la pelu de enfrente, que está sobre Winter y es de Liliana Verano…).

Bueno, ubicás?. Frente a la ya casi ex Terminal, donde (según memoriosos del mismo grupo) antes hubo agencia Dodge, ferretería, y luego las heladerías Sei Fresh-Sei Tu.

ALASKA abrió en el 86, tiempos de “La última cuenta regresiva”. Los que pasaron los 40 la recuerdan como “la” novedad. Un furor que duró casi tanto como el hit de Europe.

Hablando de música, podría asociarlo a Alaska, la reina de la movida madrileña. Pero eso ya es abusar del pensamiento lateral de Edward de Bono… (con riesgo de que en lugar de 6 sombreros para pensar, me pongan 1 chaleco atado atrás…).

Holiday-on-ice-Disney-on-ice

(programas de sala del archivo del Luna Park)

ALASKA era como tener Holiday o Disney on Ice en Junín. Eso sí, en el Luna Park veías puro glamour y acróbatas con espectaculares trajes. En ALASKA, adolescentes (y no tanto) al borde de espectaculares tragedias!.

En vez de unir sus brazos para girar como la famosa rueda “On Ice”, los patinadores de ALASKA se agarraban… pero de la baranda para no rodar por el piso!.

“Si me habré matado a golpes, todavía me duelen los porrazos, tengo una marca en mi pierna, terminé con una rodilla hecha bolsa, mi trasero se acuerda”, son los testimonios a flor de piel y huesos…

Una señora aporta que una vez vinieron los chicos de “Festilindo” y se cayó patinando de la mano de Pablito Ruiz… (Oh Mamá, ella me ha tirado…).

Imagino que Chiesa y Forneris nunca habrán vendido tantos pitucones como en esos días!.

Y cómo es patinar sobre hielo?. Doy fe que más difícil que sobre cemento.

Yo fui a patín tradicional en la época del famoso “Chano” (y de corredoras como Pilar Alzari o Verónica Azconzábal). Usábamos los profesionales de ruedas de silicona, rulemanes y botines de fútbol a los que se les cortaban los tapones para adherirlos a la plancha.

Le sacaba vientito a la pista del Club Belgrano y al recién inaugurado asfalto de Morse. Ni hablar cuando me los llevé al patinódromo del casino de Necochea. Era Tato Bores a turbo…

Peeero. Cuando en “Neviska” de Bariloche me puse las botitas con ese maldito “fierro” en lugar de ruedas, casi me compro el Nahuel Huapi con los 7 lagos y los San Bernardo incluídos. Creo que los seracs del Tronador se cayeron menos veces…

No hubo forma de que mis pies recuperaran la memoria. Tenía la misma destreza que un esquimal en el Cirque du Soleil. Simple: el habitante de Alaska es “inuit”, y yo patinando sobre hielo soy inútil.

Nunca entendí mi limitación. Si Francella en sus películas esquió hasta en Sierra Nevada…

caída-hielo

Ves que cuando digo que tengo pruebas de todo, ni yo me salvo! 

Ah, encima que estás la mayor parte del tiempo en el piso, el hielo te quema las manos. Brrrrrr

Otra anécdota del grupo alaskero dice que iban los sábados a la tarde a practicar para no pasar vergüenza en Bariloche. Justamente… Yo la agarré cerrada!.

ALASKA no sería la pista del Central Park ni la de Rockefeller Center en Manhattan, pero dejó su huella congelada en las tardes del verano juninense…

Pidamos que vuelva. El mamut polar quiere su revancha!!! jajaaaa

 

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