Carteles que por suerte son historia!

carteles-en-ruina

“La imagen no es nada”, dice Sprite (cuando tenés sed y no hay Paso de los Toros…).

Lo cierto es que en marketing la imagen es todo. Y en un local, lo que habla de lo que vas a encontrar adentro.

No sirve que renueves hasta la caja registradora si en el frente hacés clin y te caen arañas del toldo. O al revés. Si te gastás los últimos dólares a 8 en un cartel con fotos gigantes, relieves o led, pero cruzás la puerta y sigue el mostrador de fórmica con el monitor tipo Commodore 64

No hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Hay excepciones de éxito, pero ya es encontrar el pelo en el huevo, como la cantante barbuda de Eurovisión (que le fue tan bien que seguro ahora se pone un circo…).

Desde el inicio de este blog, salí de recorrida para ver el estado de los frentes y carteles de los locales comerciales. Y bien sabés con las cosas que me encontré!. Lonas rotas o decoloradas, chapas oxidadas, restos del comercio anterior o directamente, ausencia de identificación.

No vale quejarse por la baja de ventas desde ese lugar de abandono. No se puede pretender que la gente elija entrar a un lugar cuando la primera experiencia de contacto ya es desagradable.

Por suerte, casualidad o “causalidad”, muchos agarraron la brocha o se tunearon dignamente. Aunque sea para que mi segunda pasada registre la intención. Hasta la Heladería Carlitos corrigió en su vidriera el ploteo de “VALDES” por BALDES. (Muchos son hijos del rigor!).

Lo concreto es que reaccionaron. No será “guaaau” pero yo los aplaudo. Asumir que daban una mala imagen e intentar repararla es un gran paso.

Mirá!!!

Isabella-Luz-de-LunaLuz de Luna hasta puso unas pequeñas farolas que dejan la vidriera iluminada en la intimidad de la noche. Pasó el eclipse. Bien.

JunipapFalta aggiornar adentro y mucho, pero después de tanto tiempo de NN, el cartel se celebra como nieto recuperado…

peluquería-unisexUna peluquería en Bto. de Miguel convivió largo tiempo con el cartel del negocio anterior. Injustificable descuido y confusión. Por suerte cortó de raíz y lo cambió por el propio. Un shock de keratina para los ojos…

ChiquéChiqué dejó todo su glamour tanguero en Vasterrey y se transformó en bailongo-mistongo… Pero al menos le sacó la “lápida” de mármol y le puso un poco de onda “maiamesca” (incluyendo las palmeritas de la Avenue…).

Trapito-antes

Trapito-después

No se sabe si fue Salapín o Larry vía Twiter. Lo bueno es que un local de Rivadavia que daba más tristeza que comic nigeriano, hoy tiene más vida que García Ferré (bue.. no hacía falta demasiado….)

Reconocer el problema es el principio de la solución. Pasa en todo ámbito humano. A propósito. Eso de “se tiene que notar que envejecemos” dejalo para la psicología chilena. En tu fachada comercial te conviene hacerle oídos sordos…

En breve te muestro más!!!

 

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