Fideos para el Guinness dijo El Record…

 

Vero Rezk El-RecordQuién dijo que no sé cocinar?. Unos caracolitos a la putanesca y en un minuto a minuto le gano a Master Chef y a Lanata…

En la última nota vintage te conté sobre Siam, Di Marco, Guirao… Casa Arini. Hoy le toca a las HARINAS.

El almidonado y trigueño polvo nos da, y sobre todo dio (ambos sin tilde!) panes, pizzas y fideos. Rubros que aún engordan la memoria emotiva de los juninenses con marcas como El Record, Fratamico, La Nueva Época, La Perla, Ribas… Y sabores tan nuestros como la trincha, el pan alemán o la media masa con el secretito del caldo con ese no sé qué dicen las señoras que quisieron perpetuar la receta.

Cerrá los ojos y sentí el olorcito de cacerolas y hornos. Ahora abrilos para leer esta nota. Pero buscate el momento. No lo hagas a la harina de fuerza…

 

Brasil-decime-que-se-siente

 

MOLINOS TASSARA

El gigante del quijote Fortunato Tassara tiene 118 años y barrio propio: El Molino

En Alberdi y Javier Muñiz está el histórico edificio, justo frente al Hotel Colón (antiguamente Casa Andrade, almacén de ramos generales).

Molinos-Tassara(Foto de la web de Tassara)

Empezó como molino a vapor, cuando las bolsas se hombreaban para cuadro de Quinquela Martín. (Ya sé que acá no hay puerto, no abras la Boca de gusto…).

Después de la tracción a sangre fueron carros tirados por caballos (qué también tienen sangre, si no serían calesita). Más tarde, vagones que pasaban directo al ferrocarril San Martín.

Todavía están los rieles como si fueran huella de un trolebús. Hablando de troles, la zona roja de la equina todavía funciona… Hablando de las curvas del metacrilato y aceite de avión, en la vereda de TASSARA hubo un surtidor de nafta. Y hablando de la red zone, también hubo un buzón rojo donde los chicos del barrio llevaban las cartas para los reyes.

Todo se relaciona cuando querés hablar de un molino y no aburrir como la “publicidad en abundancia” de Fideos Molto. (Spaghetti, foratti, tirabuzón, mostachol. Baaaaastaaaaa. Boten a Maru Botana de la taaandaaaaa).

Molinos-Tassara-Junín(Así se ve hoy desde el Colegio Nacional. Foto by mi lupa)

Quién no se acuerda del invierno 2010 cuando un incendio destruyó muros y reliquias (los muebles que había en las oficinas!). Aunque la mayor parte, la más importante (incluyendo laboratorio), ya funcionaba en la planta en el Parque Industrial de Junín.

TASSARA es la base de muchas de las bollerías que comemos. Menos el Patay que se hace con harina de algarroba… y eso es harina de otro costal… (y una de mis primeras notas del blog!).

Me acuerdo hace un tiempo cuando Choly Berreteaga le hizo el chivo mientras amasaba en una demostración en el Club Junín. Confieso que mi código mnemotécnico no fue la refinada ni la integral, sino el nombre de la curiosa jornada: “La familia recupera la República” ¿?. De paso, pobre la Hermana Bernarda… (De la harina venimos y a la harina volveremos…).

Molinos-Tassara-Junín-harinas(Foto de la web de Tassara)

Según su web, TASSARA provee a panaderías, restaurantes, confiterías, fábricas de pastas y mayoristas. Y no sólo de polvo blanco (108, falsa alarma…). Además venden alimentos para ganadería, granja y el famoso Keiko, el “Dogui” que sonó con la cara de Marley (sonó de se hizo escuchar, ahhhh) aunque ahora a su blondo can le da amor Pedigree…

 

MOLINO SAN IGNACIO (MUSCARIELLO)

 

Molino-Muscariello-Junín(Foto by mi lupa)

El gerente me dijo que siempre (en sus 90 años) se llamó SAN IGNACIO. Pero cuando Junín se refiere al edificio de Brasil y Mayor López dice simplemente el apellido de la familia que en su cuarta generación le sigue girando el aspa: MUSCARIELLO.

Éste molino sí que empezó con la harina bajo el brazo… Su fundador Domingo tenía una panadería en La Boca, y cuando se instaló en Junín puso una fábrica de fideos. Obvio que era todo muy artesanal y a pequeña escala.

Hoy, según una nota que dieron a Democracia, siguen creciendo y esperan llegar a 300 toneladas diarias como Tassara.

También como Tassara, MUSCARIELLO tuvo el karma del fuego. Hace 80 años, y como era de madera, un incendio arrasó con todo. Tuvieron que empezar de cero y los ayudó Molinos Chacabuco.

Ahora sí. Andá rallando el queso. O sacá el orégano, tomillo y Romero si te gusta el tuco a la Rihanna…

 

FIDEOS EL RECORD

cocinera-quemoPara la parrilla también tengo pasta… (Bueno, a veces puede fallar…)

Calle de fábricas históricas… EL RECORD sigue con su marca grabada sobre Ataliva Roca, donde estuvo (a 2 cuadras), la dulcera “La Juninense”. Ah, y mi casa, fábrica de ideas! 🙂

Por el nombre de la fideera, en la misma esquina hoy suena la música de Off de Record (pero no en pasta…).

Fideos-El-Record-Junín(Foto by mi lupa)

Muchos dicen que los fideos de EL RECORD eran los mejores de la época. Hasta se conseguían en Buenos Aires.

Pero para variar (y rimar), la empresa de la familia Aguiar quebró (como La Juni, Argenlac, La Delicia, etc).

Te resumo lo que se fue publicando en los diarios locales:

A fines de 2011 una cooperativa de trabajadores intentó reactivarla. Traverso les consiguió subsidios nacionales, invirtieron en nuevas máquinas y hasta lograron tener una nueva marca, Benetelli, mientras gestionaban la recuperación de El Record, Trattoria y Cantina, atrapadas en el conflicto judicial (dadas de baja o con otros dueños).

cooperativa-fideera-Junín(Foto by mi lupa)

La cooperativa estaba habilitada para hacer 10 mil kilos diarios de fideos en 20 variedades, incluso para exportar.

Fracasó. No pudieron sostener el alquiler de “15 lucas” por mes. Desde Nación se comprometieron a pagarlo y no cumplieron. Recurrieron a Scioli. Quedaron en el medio de una interna política. Los abandonaron por no “casarse con nadie”. Hace 2 años hasta quisieron desalojarlos. Algunos resistieron.

El año pasado salió la ley de expropiación que declara la utilidad pública de la fábrica a favor de los cooperativistas. Esa era la única solución. Hay que ver qué pasa con esta nueva etapa. Por ahora no se ve movimiento, ni conflicto ni fideos que se pegan…

 

FIDEOS FRATAMICO

 

Fideos-FratamicoCon harina “000” o semolín, la diosa del tallarín!

La competencia local de El Record era Fratamico. LA EUROPEA en sus orígenes y DON ANTONIO 100 años después (recién cumplidos).

Precisamente para el centenario, Democracia le hizo una nota a la cuarta generación de la familia. De hecho Antonio es el bisabuelo, creador de La Europea, que producía pastas frescas y secas con máquinas de Italia y hasta ganó medalla de oro en una exposición de Roma.

Me contaron una anécdota que como dicen los tanos, “se non è vero, è ben trovato”.

Don Antonio fue al Banco Nación para tramitar un crédito y poder importar las máquinas. Parece que el gerente le explicaba los requisitos y el pobre hombre le discutía lo que consideraba excesivo. Al ver que se le había trabado la testa en esa parte, el gerente le dijo: “Sr. Fratamico, usted no entiende de créditos”. Y Don Antonio respondió: “Y usted no sabe un carajo de fideos!!!”. 

El clásico de La Europea eran los ravioles de los domingos que llevaban a domicilio. Antes, mucho antes, los repartían a toda la zona en carretas y tren.

Hoy Don Antonio tiene un molino en el parque Industrial de Gral. Pico (La Pampa) que produce harinas para su propia fábrica, para panaderías e industrias de todo el país.

Además, tiene la marca “Pasta Piú” by Cormillot que se vende en Coto y Walmart.
Y los clásicos sobre los que giran todos los molinos: los alimentos para mascotas.

Un dato para pensar. Don Antonio se confunde en la góndola con Don Vicente o Don Felipe. Sin dudas, yo le hubiera dejado la potente marca Fratamico. No hay que ir en contra de lo que la gente ya incorporó en sus retinas y cuore… (salvo que haya cuestiones legales o fundamentados reposicionamientos de marca).

 

PASTAS GARAVAGLIA

Te imaginás una fábrica de pastas en pleno S. Peña?. Estaba al lado de Cuerhilona, frente al Crystal.

Otra anécdota que me contó un memorioso. Cuando Gardel cantó en el Crystal (hace 80 años), el pionero Garavaglia plantó el bollo, se sacudió el delantal y se cruzó a escuchar al “Mudo”, que nada le envidiaba a los fetuccini de la mamma de Enrico Caruso

GARAVAGLIA y la pasta tana me trajeron estos coloridos recuerdos…

fideos-italianosFideos para todos y todas en Piazza Navona de Roma y en Siena (Toscana)
para maridar con un Chianti classico. 

El local de GARAVAGLIA era una casa viejísima con pisos de madera. En la vidriera tenía latas de tomate que parecían explotar de tanto tiempo al sol.

Adentro había olorcito a tuco. Y si te ponías cerca del mostrador, te llenaban de harina mientras amasaban a la vista.

Muchos compraban ahí los ravioles del domingo. Eso sí. Hace 60 años, para invitar a comer a los parientes, tenías que ir a Unión Telefónica de Rivadavia a hablar por teléfono a manija.

 

Y si querías dejarle el honor de los fideos o ñoquis a la nona?

Tenías los almacenes de ramos generales como Unamuno Ruiz (hoy City shop) para sacar unas Blancaflor que hasta se podían anotar en la libreta

pastalinda(Foto de la web de Pastalinda)

Y si no tenías nona, ni palo de amasar, ni Pastalinda?

Podías ir a comer ravioles a lo de Macucho camino a La Laguna. Junto a El Gran Asador, dicen, fue la mejor parrilla que tuvo Junín. Asado con fritas o rusa con “bayonesa” entre gallinas, perros y gatos. Experiencia autóctona si las hay…

 

Y si no querías pasta?

Algo al paso de rotiserías como El Frigorífico (S. Peña) o La Estrella (Gandini, Carrillo electrónica).

Eran esas típicas despensas/fiambrerías que hasta fueron pioneras del “delivery moderno”. Porque toda la vida se usó el reparto a domicilio o vendedor ambulante en carro o en bici. Ej: el de virulana, el querosenero, el lechero, el panadero de La Equidad, el sodero de Monti, el cafetero de Bonafide, los heladeros de Noel o la Iris (a los gritos de “palito, bombón helado, baratito el heladito, lloren chicos lloren o aquí llegó Carlitos el del el helado exquisito”…).
Un modo creativo de llamar al trillado “comidas para llevar”, fue el “restaurant sin mesa” de El Gran Ke bien.

Los-Troncos-Junín

Un lujo mayor era pasar por Los Troncos. Primero estuvo en S. Peña y Pellegrini y después de un incendio se mudó a Gral. Paz y R.E. de San Martín (hoy Lavadero). Tenía comida casera, empanadas, el famoso “servicio de lunch” para fiestas y el irresistible pollo al spiedo. (Ahh, hoy muero por el pollo a la parrilla de La Fusta!).

 

Y si te antojabas de hidratos antes del domingo?

La Pizzería Ribas!!!. Ritual familiar sabático después del cine. Estaba en Av. Arias muy cerquita del San Carlos. Antes (años 60) partía las 8 en pleno Sáenz Peña, por Gabrielli.

No encontrás un juninense que te lo discuta: eran las mejores del país. La de cebolla, “muzza” o anchoas con tinto y soda o un blanco Rozzi. Y de postre, el alfajor milhoja con copita de moscato… (Moscato, pizza y fainá mucho antes que Memphis…).

Una marca que merece una notaza aparte. Porque no sólo se diferenciaba por sus pizzas exquisitas y únicas, sino por la atención magistral de mozos como Marcial que fueron todo un símbolo de la ciudad.

Pizzería-Ribas-Junín(Foto del Facebook “Que vuelva la Ribas”)

Tanto es su poder como “lovemark” que tiene un Facebook en su honor y varios sitios que la evocan y piden su vuelta.

Pizzaría Ribas facebook

Claro que había otras, como Tomino o Via Romana (la que hacía publicidad en italiano). Pero arriba de todas, la Ribas.

Suponiendo que no haya impedimento legal, un inversor inteligente no dudaría en reflotar marcas como Ribas, La Juninense, La Delicia, La Perla y tantas más que siguen vivas en las papilas.

Pero después de un buen plato de pastas vienen las masas o una mil hojas bien chancha. Y una sobremesa laaaaraga con mate y bizcochitos. De La Perla, de La Exposición o una de las tantas panaderías que voy dorando para la próxima nota.

Si te gustó, compartila!. No hace falta que la dejes leudar…

 

Algunos testimonios los tomé del grupo de Facebook de los memoriosos juninenses que siempre consulto (pero ya no linkeo porque sería una paradoja siendo que fue ahí donde un administrador me censuró una nota de este estilo).

Aclaro además que no sigo una cronología. La mayoría de las marcas que nombro estuvieron en el mercado entre los años 30 y 80. Algunas convivieron, otras no.

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