El nuevo rumbo de la “agencia del faro”…

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“Tomaron nuevos rumbos”
, decían las abuelas cuando alguien decidía cambiar para crecer. Frase que viene genial para empezar a contarte esta historia.

Finisterre (donde termina la tierra) es un cabo de Galicia que se creyó el último punto de occidente. Su torre de piedra iluminada también indica el final del Camino de Santiago de Compostela.

Pero valga la paradoja, este faro es el principio. La clara señal de una nueva etapa para la agencia de turismo de Matías De Luca y Luján Marcaccio.

Después de 6 años en Irigoyen e Yrigoyen (plus mnemotécnico si los hay…) Finisterre se mudó a 3 cuadras hacia el centro.

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Encontraron una impecable casona antigua en Quintana 185, donde estuvo la empresa de agroquímicos ASP. Por suerte, el destino mutó en Airbus los aviones fumigadores y le dio pista a un proyecto con ideas “no contaminadas”.

Quintana ya es cool. Suena a Recoleta, a barrio de gente de “maletas armar”. Mejor ubicación y estructura, imposible. Pero no fue sólo eso. Matías y Luján inauguraron un espacio que dan ganas de quedarse a viajar!.

 

Embarcados en el buen marketing…

 

De entrada se percibe el clima. Cálido y amigable. Como es el equipo que, liderado por Matías y Luján, integran Silvio Pardalis, Valentina Tomasella y Sol Peralta.

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Ahí están ahora, más felices que chico con muñeco chocolatero de M&M’s en el free shop. Es que el nuevo espacio les recargó las energías.

¿Y cómo es el espacio?. El mix ideal entre lo tradicional y lo moderno. Desde baldosas coloniales a los comodísimos y minimalistas sillones de diseño Pierre Paulin.

Finisterre-viajes-Junin(foto by Luján Marcaccio)

Enorme. Zaguán, 3 salas de atención, una de archivo, un SUM para futuros eventos, galería techada y hasta un patio con parrilla. Con grandes aberturas blancas, pisos de noble pinotea y paredes pintadas de un naranja optimista (sin alusión política porque Scioli viaja en lancha…).

Y como debe ser, el viaje empieza ni bien cruzás la puerta. Más de 15 cuadros coloridos te llevan desde los clásicos Caribe, Magic Kingdom de Disney, Torre Eiffel, Torre de Pisa, Big Ben, Golden Gate, Pirámides de Egipto, Machu Picchu, a los exóticos Burj Al Arab de Dubai, Torre de Shanghai, Kremlin de Moscú, Capadocia, Santorini, Gran Barrera de Coral o Gran Bazar de Estambul.

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Más que un recurso decorativo, es un guiño cómplice con el viajero amigo de la casa. Para que juegue al “Ahí estuve”, “Ese me falta”, “Me gusta para el próximo”.

Un detalle que suma millas de diferencia con los planisferios decolorados o murales del Llao Llao que aún vemos en otros sitios, y no precisamente por intención de una ambientación vintage…

Detalles… los que marcan la diferencia. Porque ya sabemos que las agencias ofrecen paquetes para el cómodo y aventuras a medida para los que prefieren la libertad de descubrir paso a paso. Por el país o por cualquier rincón del planeta. En familia, con amigos, en pareja o con el caniche…

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El plus es lo que estás viendo. Además de un servicio de “primera elite platino”. Ej: el asesoramiento one-to-one. En Finisterre lo hacen, porque además de jóvenes, son profesionales serios que viajan continuamente para conocer lo que vos seguro en algún momento vas a soñar, desde Aruba y Curaçao a India y China.

Doy fe que no es lo mismo que contratar por internet. Mi último y personalísimo tour a las Baleares lo armé con ellos. Te lo recomiendo. Aparte de lo fascinante del destino, ya tenés los vuelos, transfers, hoteles y todo testeado. ¡Pasá y pedíselo!. (En estos casos amerita el plagio…).

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En fin… (del mundo obsoleto). El faro del éxito hoy alumbra más allá de lo que uno espera de una empresa de turismo. Matías y Luján lo saben, y por eso apostaron a un “all inclusive” que trasciende la simple mudanza física.

 

El “touch Finisterre”

 

Al llegar a la inauguración (el viernes pasado), te regalaban un señalador con frases de viajes. Ej. la de San Agustín que dice “El mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”. En el dorso, una textura con dibujitos del Big Ben, el Taj Mahal, el Partenón, pagodas chinas, la pirámide de Chichén Itzá y hasta los moáis de Isla de Pascua.

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Más adelante, sobre los escritorios y prolijamente dispuestos, estaban las hojas, los sobres, los cuadernos de anotaciones y hasta las tazas para el té con el logo. Todo obra de Federico Koch, diseñador gráfico y profesor de carrera en la Escuela de Arte Xul Solar de Junín, que hizo lo que ahora llaman el “lifting de la marca”.

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Fede me contó algo muy importante. Antes de crear cada pieza, se sentó a escuchar a los “clientes de sus clientes”. O sea, a captar la necesidad del consumidor dentro del espacio donde interactúa con el personal y decide su compra. Esto, que parece tan obvio (siempre debe ser así), lo destaco porque muchos diseñadores omiten el paso. No sólo aplican una visión reduccionista de la comunicación (creyendo que la gráfica resuelve todo) sino que trabajan para el lucimiento personal en vez de hacerlo para la identidad y practicidad de la marca que tocan.

En este caso, Koch hasta le dio protagonismo al faro según la sugerencia de un previo estudio de mercado. Eso es interpretar y plasmar soluciones en pos del cliente.

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Es más, el faro forjado artesanalmente en hierro, también cuelga en la fachada como ícono de referencia. Casi rechinando, como esos antiguos carteles alemanes (dijo una señora “viajada” en el Facebook de la agencia).

Pero el touch Finisterre no se queda en los papeles ni en el logo…

Matías y Luján se animan a innovar en cada acción y no le tienen miedo a los cambios. Condiciones vitales para quien pretenda una marca exitosa.

El año pasado, por ejemplo, me invitaron a la presentación de su primera salida a las capitales imperiales de Europa del Este. En vez de reunirse en la agencia y entregar el típico folleto del operador, organizaron un café vienés (en el Hotel Colón) con música clásica y degustación de pastelería austro-húngara. Imaginate ver en pantalla el Palacio de Sissi mientras saboreás el strudel de manzanas y escuchás Danubio Azul”… Si ya soñabas con conocer la cuna de Mozart y Strauss, con esto salís derecho a comprar euros bailando el vals (bueno, más que bailando, corriendo ahora que bajó!).

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http://verorezk.com/2013/10/el-touch-finisterre-cuando-el-viaje-empieza-antes/ 

 

La “experiencia” ya no son los años…

 

“Experiencia y seriedad avalan nuestros servicios”. Cuántas veces nuestros abuelos habrán escuchado esto. ¡Y pensar que se sigue diciendo!.

Tan vieja quedó la frase con los drásticos cambios en el consumo, que ni siquiera las palabras tienen el mismo significado.

Hoy la EXPERIENCIA que vale (¡y vende!) es la SENSORIAL.

El Marketing busca que las marcas sorprendan, gratifiquen, conecten con las emociones, atrapen con los 5 sentidos. Incluso las grandes empresas tienen Brand Experience Manager (el que maneja las experiencias de la marca).

Esa experiencia es 360°. Incluye el local, la calidad de atención, la publicidad, los eventos y cada mensaje on y off de la empresa.

La trayectoria por sí sola no nos dice nada. Los años deben traducirse en “más te conozco como cliente, más acompaño tu evolución”. Sin embargo, en notas anteriores, vimos cómo algunas agencias siguen más cerca de Marco Polo que de Iván de Pineda. No se aggiornan y tienen evitables fallas de imagen: locales antiguos, aburridos, a veces con carteles en malas condiciones, con un blindex donde pegan lo mismo que el resto. Inconcebible, porque si bien Despegar.com revolucionó hábitos, la mayoría elige concretar en la agencia física porque le da más seguridad. No se puede descuidar la torre de control.

Aparte, en turismo es más fácil ofrecer experiencia que en otros rubros. Porque de por sí, un viajero busca vivencias. Ej. caminar por el Perito Moreno, recorrer favelas en Río, hacer un safari fotográfico por el Kruger… O sea, “experimentar” nuevas sensaciones.

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La diferencia está en brindar una EXPERIENCIA que deleite y deje huella, como enseña el gigante del marketing Starbucks.

El que, como empresario, no le haga caso a los radares que dicen que el consumo pasa por las experiencias emocionales, se perderá en la turbulencia.

 

Es tiempo de invertir en el espacio…

 

El año pasado hice un seminario en la UP con Lía Espiro, escenógrafa y docente de ambientación de locales en el Instituto Creativa Buenos Aires.

Ella habla de la sincronía del espacio como factor clave de los comercios. Cómo distribuir los sectores y muebles, qué colores usar, cómo iluminar y hasta qué música escuchar y aromas oler… Todo depende de la identidad de la marca y debe ser coherente con ella.

Lía también dice que si bien el frente es la primera cara visible, el fuerte está en el interior. El cliente tiene que sentir ganas de entrar, estar y seguir descubriéndolo. Para eso hay que generar calidez y confort, promover el disfrute, como fue el objetivo de Finisterre.

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En el caso de las agencias de turismo es, como dije, más fácil y especialmente importante. No viajamos porque necesitamos (salvo que te salga un trabajo en el Congo…). Lo hacemos porque nos da placer, nos divierte, nos llena el alma.

Entonces: no compramos un viaje, deseamos una experiencia. Y esa experiencia empieza antes de subirnos al micro o al avión. En el mismísimo punto de venta.

Si lo que vivís adentro de la agencia es un momento único y agradable, no sólo te lo vas a acordar, sino que lo vas a recomendar y vas a volver.

Por eso los espacios comerciales son cada vez más originales. Hay formatos (para casi todos los rubros) que quizás te suenan.

Concept stores: tiendas que cautivan a través de los sentidos. Ahí es donde se aplica el “ambient Marketing”: ambientes más cercanos y humanos que conectan con el interior del consumidor para identificarlo y enamorarlo. 

Tiendas Pop-up: aparecen sorpresivamente en lugares inesperados y por corto tiempo. Muy creativas (nada que ver con el alquiler temporario de los “cuetes” navideños…). La hija de Sarkany lanzó así su marca, por poner un ejemplo.

Food trucks: camiones ambulantes que son tendencia ya instalada en todo el mundo. Café o sándwiches en casilla rodante, furgoncito o súper trailer. Uno de los primeros que vi fue en pleno centro de Helsinki hace 3 años.

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En fin, el lugar donde se compra-vende debe provocar cosas a nivel cuore. Algún pelo se te tiene que mover. No es ninguna exageración. Está probadísimo que el vínculo emocional con una marca logra el famoso “engagement” (compromiso, fidelización) que todos pretenden pero muy pocos trabajan con acierto.

 

Aterrizando…

El avance de Finisterre no es casual. Si en tiempos de crisis, donde la mayoría repliega sus alas o pasa a un hangar más chico, ellos escalaron así su negocio, es porque hacen las cosas bien.

¿Qué más te puedo agregar?. Ah, que el festejo por el estreno terminó con brindis y sorteo de 2 viajes para los presentes (hasta el numerito tenía el faro): a Potrero de los Funes San Luis y a Victoria Entre Ríos.

A propósito: si no tenés tus vacaciones de verano, andá y reservá lo que te da vueltas en la cabeza desde julio.

Y si ya las tenés cerradas, pasá igual a conocer y a elegir el otro viaje que te merecés para el 2015. Sabés que estos momentos de la vida no se dejan para después. Te lo digo yo que amo viajar.

Y como también amo el marketing, digo lo último para los que compiten en el mismo mercado que Finisterre. Tomen este ejemplo para encender las turbinas. Eso sí, de la única forma que sirve: siguiendo su propia hoja de ruta…

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