Cebrito Zou, el vástago de Petrecca…

 

Zou-Petrecca¿Por qué los políticos en campaña besan bebés?. Vi muchas notas tratando de explicar este recurso “marketinero” tan repetido en la historia mundial. Menem lo hizo. Hitler también.

El candidato con un bebé a upa es una de las imágenes más efectistas para llegar a las masas. Dicen que ya en los años 50 la revista LIFE ironizó sobre cómo el político debía levantar al niño sin que le tapara su cara o le robara cámara.

Los yanquis marcaron tendencia también en esto. Hasta Obama se dejó babosear el cachete negro Águila. O sea, allá no toman mates con viejitos y humildes sólo porque… no existe el mate!.

¿Y acá?. Copiaron y sigue a full la “demagogerontología”  y “la gran UNICEF” (los niños primero…).

Macri-viejita

Hace unos años, Malnatti deschavó al entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra. Con una cámara testigo, mostró que quienes lo interceptaban para saludarlo efusivamente en una recorrida barrial, incluidos niños que “querían” una foto, eran parte de un montaje bien estudiado. “Sacalos que se están dando cuenta”, ordenó a un colaborador. ¡Un maestro de chantunes!.

Pese a estas obviedades, los más desvalidos seguirán siendo protagonistas del marketing electoral.

Eso sí, hay que aclarar algo: no es lo mismo besar nenes ajenos que llevar en brazos al propio. Ese es el plus que tendrá Petrecca para la próxima batalla. Porque acaba de darle la bienvenida al retoño Zou!.

madre-pro

 

En el bunker de Gral. Paz, los voluntarios ya tienen listo el cotillón del esperado natalicio. No, no es lo que sobró del baby shower. Son los containers sin abrir de todo lo que iban a usar las cebras peatonales dando cátedra de tránsito en cada esquina de Junín.

banderines-Zou-Pro

 

cotillon-Zou-Petrecca

Petrecca-2015

 

También preparan el candy bar para que los militantes más golosos le pasen el dulce

Están tan contentos, que ya piensan en el pastel del primer añito. Aún no se sabe qué modelo elegirán, pero seguro seguirá la línea materna

Zou-tortas

torta-cebra

 

Pura ¿coincidencia?…

Como buen vástago político, cebrito Zou ya se prendió a la tele. No es para menos. Se siente tan identificado con el personaje de Disney Junior que los papis no pueden sacarle el chupete electrónico.

 

Cualquier parecido es pura coincidencia, dicen por ahí. A mí no me engañan. Con la serie Zou, Disney anticipó el reality de Petrequita…

 

Te resumo por si no lo viste/ves.

Zou es un cebrito curioso y juguetón que siempre usa un enterito ¡amarillo!.

Zou-peluche

Zou explora diferentes situaciones cotidianas (por no decir que mete las narices en todos lados).

Se mueve en compañía de Poc, su pajarito mascota (que pobre, si quería secundar a un adulto maduro, alpiste perdiste…).

Hablando de mascotas, los padres de Zou ya tunearon al pichicho para que no se ponga celoso.

perro cebra

Zou tiene amiguitos del barrio y una abuela que vive horneando tortas. También interactúa con la Señora del Tránsito, que levanta un cartel cada vez que los niños deben cruzar la calle. (Hasta un dibujito animado es más serio que lo que intentó hacer el Pro con sus muñecos equinos…).

Zou-señora-transitoZou parece mansito, pero tiene aires de león africano. Aunque es apenas un potrillito Equus quagga, se siente el rey de “Zoulandia”. Normal de la especie…

Zou-rey

 

Algunos de sus famosos episodios

 

Zou, el Alpinista

Ya de chiquito, lo obsesiona trepar aunque no haya montañas. El cebrito nació con grandes proyectos. Primero quería ser astronauta, pero cambió de idea. En otros capítulos quiere ir a Marte o volar en globo aerostático aunque la altura lo marea…(Lo importante es que sea algo para subir rápido).

Sabe que ser alpinista es peligroso, pero muere por conocer al hombre de las nieves del Everest. Por eso hace un entretenido simulacro (como todo niño, juega a que…).

Usa casco para cubrirse de las piedras que le caen encima. Y tira tanto de las cuerdas que puede rodar en picada en cualquier momento. ¡Pero él siempre adelante y hacia arriba!.

zou-alpinista

En la primera parada, Zou ya quiere levantar campamento (ansioso el chiquitín). Recobra energías comiendo pastel de la abuela, que siempre le anda por atrás.

Ya casi llega… ¡Vamos abuelo, sólo un paso más!, arenga Zou y logra poner la bandera en la cima, o sea, el altillo de la casa.

Todo acting, pero él re feliz. ¡Hip hip, hurra!.

¿Y después?. El abuelo casi se mata practicando el descenso por la escalera. (Cuanto más alto subís, más duro es el piso…). Y Zou bromea con que ahora quiere ser un buzo en mar abierto… Y bue, él cree que está preparado para todo. Por algo es un fotograma para ingenuas criaturas…

 

Zou y la Cámara

Para su tarea escolar, Zou necesita retratar a su familia, vecinos y amigos. ¡Fotos! se entusiasma el cebrito al iniciar su proyecto.

Le pide la cámara a su papá (que obvio le presta su modelo “Zebra”).

camara-zebra

Zou saca fotos de todo, incluso del auto y la bici. El transporte es su debilidad… (Y decí que no está el colectivo de Pepa, que si no… ¡Rayas!).

Le promete a su padre que va a cuidarla mucho pero… como hijo e’cebra, se queda en las promesas…

Lo peor que le puede pasar a Zou es perder la cámara!!!!!!!

 

La Bicicleta de Zou

El pequeño Zou quiere pasear con su amiguita pero no tiene bici. El abuelo le regala una recauchutada de hace 50 años, pero ¡amarilla al fin!.

Uy, está pinchada… El abu la arregla junto con la de su amiguita que encontró una piedra en el camino y también se averió.

Zou le presta su bici a otro amiguito que anda en monopatín. Con una condición: lo acompaña porque no quiere más accidentes en la vía pública.

Es un cebrito bien enseñado y con valores bien inculcados… (Su padre ya pidió bicisendas para el día que Zou empiece el jardincito e informes sobre el estacionamiento medido para Auroritas).

Zou-bici-Petrecca

La amiguita de Zou dice que la bici debe tener un timbre (quizás la única forma de hacerse escuchar). Zou dice que también una cesta, porque siempre es muy útil! (se ve que piensa guardarse muchas cosas en el futuro).

La bici del cebrito, aunque viejita, anda como la recién estrenada de su amiguita y hasta puede frenar muy rápido.

Moraleja del episodio: lo nuevo no siempre es mejor. Está bien que el niño aprenda cómo es la “real realidad”…

 

La Promesa de Zou

Zou hace una serie de promesas que no puede mantener.

Juega al explorador pero hace un desastre en su cuarto. La madre le dice que lo ordene, pero él quiere seguir jugando. Como la madre le promete llevarlo al parque, entonces Zou promete acomodar todo.

Pero en medio de la tarea, se va con la abuela a cocinar un pastel con forma de avión (recordemos que tiene en sus genes las fantasías del barón de Münchhausen…). Y ahí nomás, se olvida de lo dicho a su madre.

“¿Quieres ser una útil cebra y limpiar el desorden que hicimos?”, le dice la abuelita. “¡Sí abuela!”. Pero ni bien empieza, se engancha con la propuesta del abuelo de ir a sembrar al jardín (aunque de botánica sabe menos que cebro grandulón en el vivero municipal).

“¡Tendrías tu propia planta por ayudarme!”. “¡Claro que sí abuelo!”, agarra viaje el pequeño Zou (ya tomándole el gustito al soborno…).

Al cebrito le encanta excavar (aunque a veces no le conviene ir al fondo de algunas cuestiones). Pero a los 2 minutos, larga el rastrillo y sigue a su mascota.

¿Y qué pasa cuando llega la madre?. “Mi habitación está limpia”, le dice convencido. Y lo cierto es que estaba llena de barro por sus andanzas jardineras. ¡Qué caradurita!. Mentirle a su propia madre y ante las evidencias! (tiene a quien salir…).

Zou-promesas

La madre le reclama: “Si lo prometiste ¿por qué no lo hiciste?”. “Bueno, yo sí quería hacerlo pero…”. Y justo entran los abuelos a reprocharle que tampoco terminó de ordenar la cocina ni de barrer el jardín.

“Lo siento, rompí mi promesa”. Y se justifica: “¡Es que todo lo demás era emocionante!”. (Tremendo embusterito que pinta pa’político…).

¡Qué voluble este Zou!. Eso por meterse en tantas cosas. Típico, no se puede con todo.

Pero encima remata: “A partir de ahora prometo cumplir mis promesas”. Mmm, con esos antecedentes, andá a creerle al mocoso…

 

Hay muchos episodios más…

El Circo de Zou o El Payaso (donde su gracia mayor es la flor tira agua). La gran fiesta de disfraces (donde gana como cebra cavernícola) o La obra de teatro (donde hace creer a sus aplaudidores que un caballo se convierte en príncipe).

 

CONCLUSIÓN

Aquí hemos conocido al vástago rayado. Ya lo veremos en muchas fotos familiares. Eso sí, el padre no quiere mostrar la primera del álbum porque se impresiona. Se entiende. Presenciar un parto acuático no es para cualquiera. Algunos llegan a desmayarse del susto…

parto-acuatico(Más que un quirófano parece un jacuzzi ¿o no?. Ay, estos partos modernos…)

¡Que se anime! ¡Que se anime! ¡Queremos ver el momento de la verdad!. Bueno, es muy pronto. Seguro para el bautizo, que ya va a estar más amigado con el agua bendita…


 

Fotos de Mercado Libre, Amazon, sitios ingleses y peruanos.


 

ACLARACIÓN: 

Las cebras ya son un clásico del blog. Recordemos que a 15 meses de haber abandonado la campaña de “prevención vial” que consistía en dos (2) militantes disfrazados de tal bicho, Petrecca la sigue sosteniendo (con fans y todo) en una página de Facebook. ¿Esperará a que Mark Zuckerberg le dé el premio “LIKE” a la cebra embalsamada?.

También tenía un website exclusivo para el tema (cebraspeatonales.com.ar), pero ante mi escrache, lo tuvo que dar de baja (igual quedan testimonios en Google).

Esto es simple. Mientras Petrecca siga promocionando una mentira y no se disculpe por las amenazas hacia mi persona por haberlo puesto en evidencia, seguirá presente en este espacio.

AL CIERRE:

“Que NO nos gane el miedo ni la resignación”, dijo ayer el propio Macri por el caso #Nisman. ¡Coincido!. No tengo miedo de decir lo que tenga para decir y no voy a dejar de hacerlo por cansancio.

Si un politiquín vernáculo (Petrecca), y por esta pavada, amenaza con un “no vas a salir ilesa”, qué podemos esperar de un canciller o presidente…

Creo que los hechos que después nos conmocionan empiezan desde abajo. Por dejar pasar como “normales” cosas que no lo son. Por naturalizar por costumbre los pequeños actos que originan la cadena…

Una amenaza es repudiable, sea para tapar una investigación de una chantada preelectoral o una causa grosa contra un gobierno. No es que una está bien y la otra mal. En todo caso, hay distintos niveles de gravedad. El fin es el mismo: callar al que muestra pruebas.

Éste es mi grano de arena para cortar la impunidad desde los primeros síntomas…

 

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