Sherazade en Junín (2da parte)

Vero-Rezk-Onur(Si encuentro un “Onuuuur”, para la próxima te hago un dubsmash a la turca…)

 

Mensaje para el “pelado” Aksal: extendeme el cupo de la tarjeta del Turkiye para comprar por Sáenz Peña porque si no… te puchereo como en toda la novela!!!!!

ornamento-turco

Qué paliza le dio el vecino esta semana.

Si le hubiera pasado acá, seguro volvía el doktor Heyabo para hacerle la  estética reparadora, previos análisis en laboratorio del turco Aiub.

En una situación más grave (y en los 70), la hubiera operado el turco Mecherques, que aunque sin anestesia, era menos tortura que si la atendía el Dr. Farah… (humor negro para entendidos…).

Bueno, por suerte Sherazade/Sherezade zafó y vendrá tal como prometió, a pasear y comprar por Junín en inmejorables condiciones (su salud, no las compras…).

No hay dudas que llevará a Kaan a tomar un dondurma (helado) de çikolata. Seguro a la IRIS. No es que los Cogningi sean turcos. Pero sí su vendedor ambulante de hace 3-4-5 décadas. El que repartió dulzura a varias generaciones.

El heladero más recordado y querido de la historia local…

 

heladero-Iris(El periodista Ismael Canaparo compartió ésta y otras fotos de Jatip en el sitio de Facebook “Si sos de Junín no podés olvidarte de…).

 

Helados IRIS, heeeladooos!!!

 

El Turco Jatip era el famoso “negro” de la IRIS. Apodado “cosita rica” según el Tero Ghione que, además, le dedicó un poema que abajo transcribo (*).

Vivía en mi barrio, cerca de la Plaza 9 de julio. Desde ahí recorría todo Junín en su bici-carro (que luego fue motoneta).

Helados-El-Portal-Junin(Creí que tenía foto propia del carromato, pero no, era el de otra heladería de los Cognigni. Lo tiene Niní en La Chacra que alquila para eventos).

 

Jatip pasaba a la siesta. Más precisamente a las dos de la tarde, cuando sonaba la sirena de los talleres ferroviarios, todo un símbolo de la ciudad.

Era como Papá Noel!. A la misma hora repartía los helados por los barrios. Tremendo esfuerzo, considerando que encima, muchas calles eran de tierra.

Siempre de impecable blanco, con buen humor y especial carisma con los chicos. Algunos lo acompañaban en su propia bici y a otros, él mismo los paseaba en el carro.

Vendía los irresistibles e incomparables “sanguchitos” (tipo alfajor con tapitas de obleas) de dulce de leche o limón.

Su voz era inconfundible y es inolvidable: heladerooooo, hay palito, vasito, bombón heladoo, desatando “la locura” de los pibes desde 3 cuadras antes. No gritaba el cruel “lloren, chicos lloren”… Es más, nadie lloraba por quedarse sin helado. Si no había plata, los fiaba hasta la próxima pasada y a quienes directamente no podían comprar, les regalaba y decía que con su sonrisa se daba por cobrado.

¡Hasta le convidaba a un perro negro del barrio las Morochas!. Pero jamás te iba a meter el perro diciendo que eran artesanales de IRIS cuando ya todos saben (como hoy) que son los industriales franquiciados de Arlequín (da para otra nota ese tema…).

heladero-Iris1

El turco Jatip era todo un personaje, un tipazo que todo el mundo quería. Hasta destacan una actitud que pinta su nobleza. El día en que falleció su patrón Tito Cognigni, no se separó del féretro ni para ir a descansar. A propósito, un luchador infatigable, que en invierno dejaba los helados para trabajar de albañil y también había sido juntador de maíz.

Me asombra leer tantas anécdotas y afecto. Recopilé algunas:

-“Lo esperaba en la esquina porque era mucho tiempo esperarlo en la puerta”.

-“Pasaba otro heladero, pero no, yo tenía que comprar el que vendía el Negro”.

-“Si me había portado mal, me decían: ‘Hoy lo vas a ver pasar’. Y a la hora de la siesta nos decían: ‘No hagan ruido, si no, no hay helado’…”.

-“Nuestras madres (las que querían zafar) nos decían: ‘Nooo, no dice helados, escuchen bien, dice pescados’…” . .

-“Mi padre lo contrataba en todos los cumples para que repartiera helados a mis amiguitos”.

-“El nene de la foto soy yo (dice Mariano Briolotti). Con que emoción esperaba a Jatip que mi papá me sacó una foto y le regaló una copia a él. Con la mitad de gustos éramos el doble de felices…”

-“A mi hija le dijo: ‘Te doy un helado si me das el chupete’. Obvio que ella se lo dio y nunca más usó chupete!!!. Cuando lo pedía, le decíamos: se lo llevó el heladero!!!!!”.

-“Quedó en el corazón de los niños y de los padres”.

-(recordarlo) “Me estremeció el corazón y una cascada de recuerdos inundó mi mente y empañó mis ojos”.

-“Esos helados tenían el sabor que aún se sienten en el alma”.

-“Tengo 61 años y no se me borra su voz. Han pasado 50 años y sigue en mi corazón. Jamás olvidaremos a nuestro heladero”.

-“Era una maravillosa persona, un ángel. Ese tipo de gente tendría que ser inmortal”…

heladero-Iris3

(*) El poema de Juan Carlos (“el tero”) Ghioni – 1991

A Jatip, mi heladero…

Piloto de un invierno con pedales,
encerrado en un jonca de madera,
¡qué polenta la gola pregonera,
Y qué gambartes pa´los arenales…!

Repechando violento andurriales
cuando el barrio lo duerme la siestera
costumbre, pachorrienta, tan pueblera,
y los pibes bolsican delantales.

Se me puso en el mate que empilchaba
de coblán al nacer, y pedaleando
a la cuna se fue sin dar jotraba.

Que al hacerse mi pueblo, ya cinchando,
por las pobres barriadas se pintaba
el Negro de la Iris, rempujando.

 ornamento-turco

 

Del Mar de Mármara a la Laguna de un mar de recuerdos…

 

Después de tomarse el helado en la IRIS y contarle a Kaan las mil y una historias de Jatip, Sherazade no querrá privarse de llevarlo a la Laguna.

Al menos para mostrarle por dónde pasaba el trencito de José, que casualmente, te regalaba un helado antes de subir. Era el que daba la clásica vuelta de rotonda a rotonda al ritmo de “el orangután y la orangutana”. El otro José, el turco Moaguad, era el que manejaba “La gallina turuleca” (que además andaba por la ciudad).

trencito-la-gallina-turuleca

El trencito lagunero hasta tenía una estación tipo Disney, con casita de Blancanieves, enanos y mucha fantasía.

La laguna era un jolgorio”, dijo una señora.

casita-laguna(fotos de Ilda Velázquez y Marta Santamarta)

También había un tobogán gigante y una pileta que en un año se convirtió en maceta de yuyos. Era la época en que se alquilaban las mallas! (qué asquete), esas gruesas que no se secaban nunca!. Estaban al lado de la cantina Playa Sol del turco Salomón.

tobogan-gigante-laguna(foto de Silvina Stancado)

Y más acá en el tiempo, hasta hubo un catamarán, que nos sería el yate de Kerem, pero le ponía onda al agüita.

Todo eso se perdió. Pero por lo menos está más lindo que aquel descampado al lado del Bósforo donde Sherazade llevó a su niño a remontar un barrilete con un frío de re—caucásica montaña…

¿Y cómo llegará hasta el Parque Natural?

Es obvio que no traerá el Peugeot que le dio Binyapi. Tampoco podrá tomar el Torino negro del taxista turco que estuvo en la parada de la Confitería 9 de Julio.

Y si aún corriera el colectivo del turco Abraham (el que llevaba a los pibes al baile del talco en La Agraria y los traía hechos un engrudo) no la haría subir ni con un seguro total de Ayué (humor negro para muy memoriosos…).

Con todas las que pasó con su pobre hijito, merecería la seguridad de un chofer como el turco Salem, el copiloto de Eusebio Marcilla que tenía el record de velocidad en cambiar una rueda…

Salem-y-Marcilla(poster publicado en Mercado Libre)

Dada nuestra emergencia vial y falta de transporte público (esto es un viva la Pepa…), al menos de mi parte voy a recomendarle… que se quede en el centro fumando shisha!!!.

 

¿Y qué más puede hacer con Kaan?

Si no le queda nada interesante para conocer, que siga comiendo!!!

¿En Patay harán baklava?. No sé, si no que encargue la mil y una hojas…

O que compre turrón turco, alias Mantecol, en algún kiosco a la pasada. (Antes el que pasaba era el vendedor ambulante porque no existía en los negocios). Tampoco vamos a pretender resucitarle al turco pochoclero del Club Sarmiento. Ah, el otro día me enteré que El Verde tuvo su primera sede en el bohemio y deportivo Barrio de los Turcos, donde la hinchada, por suerte, tiene a la banda Las Morochas para evitarse el cantito de Sergio Denis…

Si le agarra el mediodía por ese barrio y quiere almorzar con Kaan (“abre boca” dice Mihriban), hay que avisarle que no se asuste si ve algún turco haciendo tortas de trigo en la vereda. Es más, Abdala tenía una parrillita en la puerta en su casa de Chile casi Alsina (la esquina del famoso puente) donde paraban autos, bicicletas y gente de a pie para comer las que muchos califican como las más ricas de Junín. (Aún las sigue haciendo, pero sólo para los amigos).

restaurant-arabe-Junin

Ya lo comenté en la nota anterior: no tenemos ni restaurantes con nombre turco. Salvo cuando estuvo Tamir de los Oruza frente a la plaza principal, pero era parrilla… Lo mismo que comer niños envueltos en Martín Fierro…

Ya no quedan lugares emblemáticos como fue el boliche y cancha de “belota a baleta” del turco Lorenzo, en el barrio 9 de julio.

¿Y tiendas para que siga gastando petro-liras turcas?

Mmm…

En la anterior le anoté Hidalgo de los turcos Horane y puedo anexarle Barbero (del sobrino que tenía Carlos Sport). Pero Onur no usa corbata, y tampoco va a entrar a cada rato a comprarle un traje de souvenir… Tamboco la bavada…

Bueno, puede acercarse a ver la reliquia de Casa Fadel sobre Av. Arias. Siempre me hizo acordar a mi padrino (hermano mayor de mi papá) que tiene ese nombre sirio.

Sí, la foto es de ahora. Sí, estamos en 2015…

Casa-Fadel-Junin

Pero Sherazade seguro buscará vidrieras con algún elbise o una linda etek que combine con cuello polera… Le busco opciones: Susana Salem, Edelma Badur… ¿Y qué más?. Convengamos que no te hace transpirar la camiseta ser personal shopper turca en Junín…

Ahhh, hablando de shopping…

A que ésta no la sabe ni la Sherazade trucha de ese pueblito de los cosecheros

Pomi de Awada, la madre de Juliana y suegra de Macri, se crió en Morse!!!. En los años 40, estudiaba en la escuela frente a la plaza y por la tarde iba a corte y confección. Hasta que se fue al GBA y se casó con el turco Abraham Awada con quien creó su propia empresa y marca. La misma que siguieron sus hijos (uno fundó Cheeky) y nietos.

Awada-Morse(Pomi y su hija Juliana retratadas por La Nación. El copyright morseño es mío!)

Mi madre (la de Vero Rezk…) aprendió con la misma modista (Adela). Le compraron su primera máquina de coser en lo del turco Teófilo Elías. Y si no llegó a ser como la Pomi, es porque todavía no sabe cómo coserle… la boca a su hija escrachadora!!! Jajajaaa

ornamento-turco

“La ropa dura y dura porque es de Annan la costura” decían los turcos del vaquero Far West de Pergamino.

Y este tema me dura porque de los interminables cuentos turcos, heredé la escritura…

 

CONTINUARÁ…

 


Fuentes permanentes de consulta: “Si sos de Junín no podés olvidarte de…” by Facebook & mi padre con sus 40 años de experiencia comercial. 

 

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