Adrianísima…

Adriana Conde espectaculo(las fotos son tomadas del Facebook del espectáculo, excepto Moulin Rouge)

Confieso que estaba preparando otras notas. Pero al leer lo escueto que salió en los diarios, decidí hacerle un espacio a este tema.

El viernes estuve en La Ranchería viendo un show como pocas veces se da a nivel local. Y la gente que no pudo apreciarlo en vivo merece saber más detalles, no una repetición textual de lo que figuraba en el programa de sala. Eso no es una crítica de un espectáculo!.

Qué cosa. Tampoco se necesita ser Clive Barnes. Con describir con un poco de esmero lo disfrutado, alcanza. Y el esfuerzo de los artistas bien vale la gentileza.

La profesora Adriana Conde invierte mucho en producción y se nota. El año pasado deslumbró con su primer music hall Je t’aime. Y para el próximo, promete aún más. Ahora fue el turno de “Speakeasy”.

 

El nombre Speakeasy viene de los bares que vendían alcohol de forma clandestina durante la Ley Seca de Estados Unidos (1920-1932). También se llama así a reductos exclusivos o “secretos” de cualquier parte del mundo. Esa es la magia que inspiró a la obra de danza, canto y teatro que tuvo su única función el día 6, aunque claramente está para salir de gira por las salas de la región.

Speak3

Valoro cuando el sentido artístico prima en todos los detalles.

Cuando llegué, estaba estacionado un clásico Ford T negro del Club de Vehículos Históricos. De ahí había descendido una pareja de época. Carolina Borruto y Pato Boianelli se ubicaron cada uno en su rincón a ambos lados del pie de escenario y a la luz de lámparas Tiffany (esas de vitró multicolor). Hacían “la previa” trago en mano.

La acción empezó en un puesto de flores telón afuera con la participación histriónica de Natanael Ponce e Iván Álvarez, entre otros actores que se iban metiendo al escenario.

La apertura fue precisamente con “Speakeasy”. La recreación de un bar con sus mesas y una enorme barra al fondo (en un momento me recordó a la que tenía Chiqué en la vieja casa Basterreix).

El Real Dance a pleno con 15 bailarines en un colorido charleston con los típicos vestidos de flecos. Tanto para ver en simultáneo quizás me distrajo un poco. (Me pasó el efecto Stravaganza, cuando no sabés qué mirar porque todo se mueve!).

Después salió (telón afuera) un cantante. Pero no esos que habitualmente se ponen de relleno. Esta vez fue Javier Olguín, un invitado de los estudios de Flavio Mendoza y Reina Reech, con experiencia en tele y en comedias musicales como Eva junto a Nacha. Bien a la altura.

También del género de la comedia musical, hubo otra presencia capitalina: Macarena Goglino, especialista en jazz dance y tap, que montó una original y tierna historia alrededor de una maleta cargada de recuerdos.

Luego vino otro grupal de la Compañía Real de Adriana. “Hey Pachuco”, de la película La Máscara. Obvio que sin los sobrenaturales pasos de mambo ni los remolinos delirantes de Jim Carrey a la pobre Cameron Diaz. Sí con un vestuario masculino impecable (en el mostaza de la escena original) y muuucha energía contagiosa al grito de Pachuco.

Pachuco

Otra artista convocada especialmente fue Catalina Linguido, formada en el Instituto de Arte Junín de Nené Gralatto, que estudia jazz contemporáneo en la Academia de Margarita Fernández con la profe Soledad Bayona, más conocida por ser la partenaire de Freddy Villarreal en el Bailando de Tinelli. Cata hizo un emotivo tema de Celine Dion con unas secuencias de equilibrio admirable!.

De ese estado de contemplación, pasamos al vértigo más asombroso con la performance de danza árabe a cargo de Jazmín Crocinelli. Wings fue un despliegue de alas plateadas que bajo las luces led daban Las Vegas.

No es fácil ser creativo en una disciplina donde está casi todo visto. Ella lo logró. Impresionante.

Adriana tuvo su protagónico en pareja y a puro swing con Juan Martín Delgado, egresado de la Escuela de Teatro Musical de Julio Bocca, formado en USA con profes de Broadway y actualmente docente en el Estudio de Flavio Mendoza.

A continuación, vino una de las alumnas más destacadas del Real Dance. Francina Pedrini interpretó “Mi ciudad” incluyendo la fonomímica de Nacha Guevara. La directora de la compañía de tango Junta Brava (al margen de lo que pienso sobre el episodio del nombre del ballet que comenté en otra ocasión) tiene un fantástico porte y carisma escénico. “Qué gracia!” es uno de los comentarios que pude escuchar en medio de la ovación.

En un bar clandestino de principios de siglo XX no podía faltar el Cancan. Nuevamente el ballet completo de Adriana con un vestuario que, salvando distancias y algún que otro volado, transportaba al mítico Moulin Rouge de París, el cabaret más famoso del mundo con su legendaria “Quadrille”, la danza que electrizó hasta los pinceles de Toulouse Lautrec.

Moulin-Rouge(foto que saqué de mi folleto original del Moulin Rouge)

 

De vuelta en tierra porteña, un solo de Francina y Martín con lo que debe tener el tango: pasión. Y con lo que más festeja el público: las piruetas de lo que técnicamente se llama tango escenario. Nada menos que al ritmo de Piazzolla en su homenaje a Troilo.

Justamente de Pichuco, engancharon “Quejas de bandoneón”, con esa variación frenética que no logró encender al resto de Junta Brava, un ballet simplemente correcto.

Otra vez Cata Linguido sola con su cuerpo y alma. Ese tipo de arte no es masivo ni tiene gran espectacularidad, es para apreciar la elasticidad y lírica de los movimientos. Casi un remanso para equilibrar los climas (muy bien alternados).

Hablando de matices, lo siguiente fueron las rejas para dar pista libre a “La cárcel” del musical Chicago. Esa obra ícono de Broadway que tuvo su versión fenómeno en la película del 2002 con Catherine Zeta-Jones, Renée Zellweger y Richard Gere. Es la crónica de las artistas de vodevil Velma y Roxie disputándose un abogado para zafar de sus respectivos crímenes.

Speak5
Roxie va a prisión después de asesinar a su amante durante una discusión. De nuevo el acting de Francina y Martín (Junta Brava) con momentos de tensión muy cautivantes. El negro, el rojo, la lucha, la muerte… De lo mejor.

Ya sobre el cierre, un solo del bailarín Delgado a torso desnudo, con otro tema de musical de Broadway en la voz de la reina del jazz Ella Fitzgerald. Un segundo cuadro de modern tap, muy simpático, con Macarena y la tercera aparición de Javier interpretando “El reloj”.

El Gran Final fue “a lo calle Corrientes” con las plumas revisteriles y la salida a escena de cada participante para el premio del aplauso.

El broche de oro, o mejor dicho de plata por el color que decidió combinar con el azul, fue Adriana envuelta en un fabuloso vestido bordado en piedras y corona de strass.

Adriana Conde music hall

Las vedettes bajaron por los pasillos como en el mismísimo Tropicana de Cuba, para recibir las ganadas felicitaciones en el hall, sacarse fotos y las infaltables selfies para viralizar el brillo por las redes sociales.

Variado, dinámico, sin baches ni desperfectos. Como en todo, hay algunos que se lucen más que otros, pero el resultado integral fue sin dudas superior a la media.

En definitiva, me encantó.

El 20 y 21, la compañía de Adriana se presenta en el marco del espectáculo anual de Nené Gralatto. También iré pero no haré crítica por falta de objetividad. Baila mi hermana!. (Mejor no agrego nada porque me mata!).

 

Chapeau a todos los que hicieron Speakeasy. Que se repita.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>