Los riesgos de poner la cara…

Charlie-Vero
Tenía que cambiar el bajón de la semana pasada…

Pensé en una imagen opuesta y dije: “Qué mejor que reírme de mí misma” (aunque es casi para llorar…). Me acordé de un retrato personal, de esos típicos que te hacen los artistas callejeros de Montmartre en París.

Al mismo tiempo, me enteré que Charlie Ebdó necesita sumar talentos…

Charlie1
A un año del atentado, el semanario satírico francés dice que es difícil conseguir caricaturistas porque son los más expuestos a las venganzas del terrorismo. De hecho, después de que 2 yihadistas masacraron a 12 empleados, tienen custodia las 24 hs.

¿Y entonces?. El autor del susodicho retrato puede ser candidato, ya que lo que hizo con mi caripela es una verdadera blasfemia! jajaaa

Mahoma, perdonalo…

 

pintor-Montmartre

 

 

Ce visage!!!

 

Montmartre es el barrio más bohemio y varié de París. Conviven desde el cabaret Moulin Rouge hasta la Basílica de Sacré Cœur.

La colina está repleta de pintores. Subiendo casi 200 escalones o por funicular, llegás hasta Place du Tertre. Ahí, frente al Café La Bohème, yo elegí a uno de los tantos personajes que te dibujan en vivo y en 5 minutos. (Otros te recortan la cara en papel con un increíble movimiento continuo de tijera).

Peeeeero….

“Puede fallar”, capaz decía a lo Tusam el padre de la magia Robert-Houdin.

La cuestión es que a Jacques, el pintoresco artista de Montmartre, le inspiré esta creación…

Vero-caricatura

 

La melena zafa. Pero me hubiera “peintado” a la garçon así, por lo menos, me convertía en tarjeta musical con la voz de Piaf.

En la foto de más arriba, lo agarraron justo delineándome un ojo virolo. Mientras el ADN de Néstor me dé como a la hija de Sandro, poco me preocupa…

Las pestañas, más que con el serum reactivador de L’Oréal, parecen 5 tarántulas bailando can can en el Lido.

La ñata, me la hizo como para oler menos perfume francés que la Brodsky después de su quinta rinoplastia.

El pómulo derecho parece el de Moria con un macaron encanutado (valga la paradoja).

Y menos mal que Pasteur descubrió la vacuna contra la rabia, porque si te llego a morder con esas paletas, otra que el tiburón blanco de Jacques Cousteau…

En cuanto a la silhouette, si bien estaba tapada por el froid, un monsieur generoso no imagina tal par de tetitas como dos madalenas de Proust. 

Las Monet me las hizo sólo con 2 dedot… Eso sí, a puro glam marketineando con las bolsas de Chanel y Dior por la Champs-Élysées.

Cuando lo vi terminado, quise Voltaire del atril… “Este pintor no tiene Curie”, pensé. Era para dejarlo encadenado en el Pont des Arts (por su desamor al arte…).

con-pintor-Montmartre
Así fue como me traje un retrato para Descartes. Creo que no sirve ni para Verne en sistema Braille. Por eso lo tengo enrollado en el tubo que te venden aparte y te cobran como catalejo de Napoleón.

“Es un quemo”, dijo Juana de Arco. “Me quedo con todo menos con la cabeza”, dijo María Antonieta. La verdad, era para dejarlo en la cripta de la Sacré Cœur.

D’accord, tampoco tengo un rostro para el cinematógrafo de los Lumière. Pero de repente, no sé, aaaalgo más parecido a lo que pagué… je dis…

Bueno, capaz soy así y debo admitirlo. Me acuerdo cuando en épocas del escándalo Cóppola, en La Pequeña Familia me decían Samantha Farjat… Me traumaron tanto que no pude tener más jarrones en mi casa. (Regaladores compulsivos de la dinastía Ming, abstenerse…).


 

En fin. Ya lo dijo Montesquieu (y lo repite para el público que se renueva la Chiqui Legrand):

“El que tiene un crayón en Montmartre tiende a abusar del crayón…”

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>