Pre Cosquín y el vestuario. Mostrando la hilacha…

 

 

Cada vez que empiezan los festivales veraniegos de folklore, digo: “Tengo que hacer una nota sobre por qué los artistas no le dan bola al vestuario”. Siempre me llamó la atención esa falta, comparable a ver en la góndola productos con un envase averiado o confuso respecto a lo que contienen.

Ya lo dijo el capo del marketing Alberto Wilensky cuando se lo pregunté personalmente en tiempos que yo colaboraba con Pimpinela: la imagen en una persona (cantante, deportista, político, etc) es igual que para cualquier producto. Se trata de marcas y requieren el mismo tratamiento integral. Para aclararlo de entrada…

Este año, tuve el motivo perfecto para meterme en el tema porque lo viví bien de adentro. Me tocó asesorar en la propuesta de identidad al representante juninense en la final de Pre Cosquín, el certamen que, “supuestamente”, busca al mejor del país para renovar el folklore…

Cuando todo sonaba a un cambio positivo (después de 48 años de un jurado frustrado en el objetivo), el tema terminó desentonando de forma grotesca. Cosas que pasan cuando para afuera se dice lo que queda bien decir, y para adentro, manda el bolsillo, en este caso, con celular incluido…

¿Un adelanto?. Charo Bogarín se burla de su propio discurso estético por defender un negocio que ya tiene las costuras muy a la vista…

Aquí una historia sin desperdicio. Aquíiii tonguín…

 

 

 

Sobre el escenario, el hábito hace al monje…

 

Desde hace unos años, Junín es sede de Pre Cosquín, un certamen nacional que elige nuevos valores en canto, instrumental, danza y malambo. ¿El premio?. Subir al mismo escenario mayor donde se compite en la previa (el Atahualpa Yupanqui de la plaza Próspero Molina), pero durante el clásico festival que se hace a fines de enero desde 1961.

Para la edición 2019 del Pre participaron artistas de 59 sedes de todo el país.

¿Cómo aparezco yo en la historia?. Tocando el bombo legüero seguro que no. Al ganador de Junín en el rubro solista vocal, el jurado le sugirió (aparte de lo que hubiera que ajustar musicalmente) trabajar sobre la PROPUESTA ESTÉTICA.

Fue así como Faustino me contactó para sumar este nuevo recurso a su segunda final coscoina consecutiva. Demás está decir que el vestuario es un rasgo de identidad que trasciende un evento particular. Bajo esa pauta, encaramos el proyecto.

Siempre que me tocó asesorar artistas aclaré que el look es condición indispensable para generar un posicionamiento, un sello propio, una ventaja competitiva. Diferenciarse es vital en mercados perceptualmente idénticos.

 

Como dijo en ocasión de jurado la gran Nacha Guevara: “En esto sí el hábito hace al monje”. A propósito, no sé para qué gastó saliva en tantos programas de talentos si parece que nadie desde Córdoba estaba abierto a tomar a sus sabios consejos…

Finalistas de Pre Cosquín 2019. Guitarra, jean y camisa. Siempre más de lo mismo.

 

Desde siempre, Cosquín está plagado de iguales. Encima que son casi todos guitarristas (eso ya unifica la presencia) muy pocos, por no decir casi nadie, le dan a la indumentaria el valor que tiene. No buscan mostrar algo distinto. Por el contrario, se uniforman siguiendo la misma y fallida receta. En general: remera negra o camisa arremangada, jean o pantalón común y zapatillas deportivas o zapatos de vestir. Algunos se ponen hasta los chalecos del traje, con cinto y hasta reloj formal. Otros suben con la ropa que usarían en el boliche o tal como irían a un cumpleaños. El otro día en Jesús María un joven de traje achupinado tocaba frenéticamente el charango. La reflexión sería: ¿para ir a un casamiento se pone un poncho salteño?. Y el ganador de Pre Cosquín del año pasado tenía un «outfit Maluma» (chupín extremo y remera hasta media pierna).

Eso es ignorar o subestimar el valor de la indumentaria (tema que hablo recurrentemente con una amiga diseñadora). Y no pasa sólo en este rubro sino en las empresas en general (ej: uniformes del personal).

 

La IDENTIDAD, igual que la técnica vocal, se desarrolla, se perfecciona. Eso fue lo que hicimos con el representante juninense. 

Faustino, el representante de Junín en la final, fue el único artista con una propuesta visual diferente.

Look inspirado en la tierra y un elemento alusivo a la interpretación de la historia.

 

No hay peor sordo… que el que se hace el ciego…

 

De 55 solistas masculinos que compitieron en la semifinal de Pre Cosquín, solo 11 pasaron a la final del 19 de enero. Formosa (Pirané), Chaco (Resistencia), La Pampa (Ing. Luigi), Córdoba (Carlos Paz y Morteros), Mendoza (Junín), San Luis (Justo Daract), Río Negro (Choele Choel), Santa Cruz (Perito Moreno) y Buenos Aires (Azul y Junín).

Jurado Pre Cosquín 2019, rubro música. Mono Izaurralde, Charo Bogarín y Mario Álvarez Quiroga.

 

Todos estuvieron bajo el oído (¿y ojo?) de un reconocido jurado de 3 integrantes: Mario Álvarez Quiroga (ex Los Carabajal, entre su extensa trayectoria), Rubén «Mono» Izaurralde (ex “Músicos Populares Argentinos” junto a Chango Farías Gómez y ex trío Vitale). Y creo que por primera vez, una mujer: Charo Bogarín, artista y periodista formoseña, integrante del dúo Tonolec (fusión de canto nativo con electrónica) y solista como La Charo, reconocida por su trabajo casi antropológico con las etnias qom y guaraní, y especialmente para el tema que nos convoca, por su concepto de vestuario teatralmente inspirado en lo mitológico de sus ancestros.

 

Charo Bogarín y Diego Pérez, integrantes del dúo Tonolec, íconos del concepto visual en el escenario.

Los paisajes ancestrales y mitológicos no sólo se transmiten a través de la música. Tonolec la tiene clarísima.

 

En cada nota donde habla del tema, Charo expresa con claridad el sentido que tiene para ella el atuendo como expresión de su sensibilidad estética.

“Más allá del sonido y la música, es necesario transmitir y transportar a las personas que están disfrutando, a un mundo estético, fantástico y maravilloso. Lograr que la gente sienta y viva esos paisajes tan míticos es fundamental, esto se hace a través de la estética, a través de la mirada, de una puesta de luces, de un vestuario…” (Palabras de La Charo que podés escuchar en el video que acompaña este informe).

Charo Bogarín, máxima referente del vestuario y la puesta temática en el folklore argentino.

Si alguien que NO puede decir que el vestuario no importa, esa es La Charo…

 

Charo como jurado era un cambio de paradigma. Dije: bien!, al fin Cosquín decide adaptarse a los tiempos, nivelar para arriba y entiende que un artista es mucho más que un grupo copiando a Los Nocheros. Y puntualmente, acepta que el vestuario no es un complemento menor sino componente insoslayable de la identidad para quien quiere llegar a lo más alto. Por eso, pensé, este año convocaron a una experta en el tema.

¿Viste todo lo que acabo de decir?. Bueno, no pasó.

La noche de la final, transmitida en vivo por YouTube, duró más de 10 horas!!!. A Faustino de Junín le tocó el puesto 15 entre 68 artistas. Fue el único que mostró un look diferente y una armonía conceptual en toda la banda. Su versión de la zamba “Grito santiagueño” a venas abiertas (simbolizada por un pañuelo rojo que los primeros planos no se perdieron) fue intensa y conmovedora. Vocalmente, ya había tenido excelentes devoluciones por su Balderrama de semis. No se discute que el chico canta y cómo… Pero eso no es materia de mi análisis, así que retomemos…

A las 6.30 de la madrugada, cerrando una jornada histórica, actuó el último de los 11 vocalistas masculinos.

El correntino Guido Encinas, con antecedentes de reality en Telefé, interpretó un «autóctono» chamamé con jean y… celular en el bolsillo!!!.

El participante correntino (por sede Resistencia) y su look «chamamecero»: jean achupinado, camisa, accesorios de vestir y músico con campera inflada…

¿Una sorpresa bajo el poncho?. No, celular en el bolsillo, total nadie le iba a «clavar el visto». O sea, ningún detalle comprometía el resultado final…

 

¿Lo primero que pensé al verlo?. Pobre pibe, no tiene idea ni nadie que le diga: “No Guido, así no podés subirte a un escenario, menos en una final!!!”. Pero quizás no hizo falta… De hecho, y después de que la cámara lo tomara muy sonriente junto a su padre (mientras los demás estaban agotados y con gesto de incertidumbre ante la interminable espera), el chico fue anunciado ganador, o sea, considerado el mejor de la maratón a ciegas

 

Si hay tongo que no se note… No no, no se notó para nada…

 

Dije: es una broma. Convengamos que serio no era después de lo que te conté sobre, precisamente!, la sugerencia de ajustar el vestuario y la presencia en el jurado de una de sus máximas exponentes del género (valga la paradoja).

 

 

Charo Bogarín y su “Haz lo que yo no digo ni hago”…

 

¿A qué se debía semejante contradicción?. ¿Charo cambió de repente su criterio estético?. ¿Acaso vendió sus convicciones en pos de otros intereses?

 

Ante la incógnita, y fiel a mi forma de investigar yendo a las fuentes, me contacté vía mail y Face con el jurado. Parece que a ella fue la única a la que le anduvo el retorno…

Antes de transcribir en frases lo que fue un interesante chat, quiero agradecer a la señora Charo Bogarín por la amabilidad y celeridad que tuvo para responder. (Le informé que estaba preparando esta nota es decir, sabe que sería publicado). No así por su falta de honestidad para hacerlo. Podría haber contestado «Por lo que digo y hago es obvio que valoro el vestuario, pero en el jurado somos 3 y no decido yo».  En vez de eso, que hubiera sido razonable, eligió defender lo indefendible (el pibe de jean y encima con un celular haciendo bulto), poniéndose en un lugar al borde del ridículo.

¿Qué le consulté concretamente?.

Que teniendo en cuenta la indicación del jurado en Junín y, sobre todo, su presencia en el jurado como referente y promotora del VESTUARIO y PUESTA ESCÉNICA como recursos esenciales para transmitir el mensaje o sentimiento de lo que se está interpretando, quería saber:

¿Qué se evaluó en la competencia final para que la propuesta del ganador Guido Encinas, quien cantó chamamé con jean y celular en el bolsillo, se considere “superadora” en dichos aspectos?.

 

Y acá, como en la final de malambo, empezó un interesante contrapunto…

Charo me dijo de entrada lo que para un concurso de absurdos se hubiera llevado el premio consagración:

 

CH: “No hay ítem de evaluación en relación a vestimenta”.

 

Sí, tal como lo estás leyendo…

Charo explica que en danza se evalúa vestuario y puesta en escena, y en música, la voz, afinación, interpretación y recursos vocales. Que lo del jurado es muy puntual. Pero igual felicitaba lo presentado desde Junín porque la imagen le parecía un plus importante…

¿Vamos descifrando?. «A un artista no se le evalúa vestuario». Salvo que busquen un músico para el foso del Teatro Colón o sólo para Radio Nacional, esa afirmación demuestra de entrada alguna de estas 2 cosas lisas y llanas: ignorancia en el tema o justificación del tongo. 

«En danza vale el vestuario y en música no». Esa discriminación sería como que en danza se evaluara sólo la coreo y la técnica. Grosero error, porque no es TV vs. FM ni show vs. Spotify. Ambos, danza y canto en un festival popular, tienen componente visual, tanto para el público en vivo como para el que lo ve a través de la pantalla. Por lo tanto, ese argumento cae por su propio peso.

En principio le contesté que desconocer esto me parecía «muy raro»…

Charo se basa en que el reglamento no lo decía. Tal cual. La planilla sólo tenía casilleros para afinación, timbre, vibrato, color, respiración, fraseo, matices, ritmo, etc. Al margen, repito, el jurado en Junín hizo mención al tema vestuario (al menos la tiene más clara que ella entonces…) y por eso yo estuve involucrada en este proceso. Por lo tanto, es más que válida mi objeción por tratarse de una contradicción importante. El artista de acá invirtió en su vestuario para mostrar una propuesta con identidad y termina ganando el que no se tomó el trabajo ni dejar el celular en el camarín. Así, tal como ocurrió, suena a tomada de pelo.

Charo parada desde el lugar que tiene en el tema, no puede convencernos de que se cree ese burdo desglose de un artista, donde atributos como el vestuario o incluso carisma no tienen ninguna ponderación.¿Entonces todo lo que dice y hace con Tonolec es una farsa?.

 

CH: “Con vestuario o sin vestuario, gana la mejor voz”.

 

Esto sí que es casi una provocación viniendo de la Sra. Vestuario del folklore.

¿Y eso significa que vale todo?. Ej: ¿puede tener una remera que diga Enjoy cantándole a la opresión aborigen, una bandera británica homenajeando a la Pachamama o un iPhone asomando del Levi’s y meneándose al ritmo de Pedro Canoero?.

Bajo esta lógica Pre Cosquín, me surgen preguntas tipo: un Jairo ¿podría haber ganado en mameluco o con un jogger de Nike?. Y si existiera una voz como la de Pavarotti ¿podría presentarse en zunga que igual gana?.

 

CH: “No es posible que alguien gane o pierda por su vestimenta”.

 

Según los ejemplos que puse antes, debería Charo, debería… El escenario y el público, ante todo, merecen respeto.

Cerrando con el deber, debería ganar alguien que, aparte de la mejor voz, tenga buen vestuario. Se trata de sumar, no de restar. Y no hay dudas que el vestuario de Encinas restó. Y tampoco tiene un virtuosismo o grandes ventajas técnicas para compensar esa parte. ¿En qué se la jugó?. ¿Qué caudal, matices o interpretación mostró por «encinas» del resto de los finalistas?. No nos subestimen.

 

CH: “En un concurso de voz es excluyente que gane la mejor voz”.

 

¿Perdón?. ¿Concurso de voz?. Entonces es publicidad engañosa. En todos las piezas de comunicación dice «certamen para nuevos valores».

Y en tal caso, además de estar explícito, debería llamarse “La Voz” porque “nuevo valor” necesariamente implica innovador, disruptivo, asumir un riesgo (cosa que no hizo Encinas, claramente). Como dice la gran Nacha Guevara, que al tenerlo enfrente digas “Esto nunca lo vi”. Hablando de Nacha, cómo me gustaría escuchar su opinión sobre la performance del correntino (con el WhatsApp que le entra en medio del estribillo…). No, mejor evitémosle el papelón al jurado…

 

CH: “Es destacable la visión integral pero una cosa no quita la otra”.

 

Frase falaz por donde se la mire. La visión integral sí QUITA, y es la tendencia al error (no contemplar el vestuario como parte necesaria del todo). Dicho del otro lado: omitir el vestuario QUITA la posibilidad de tener una visión integral del artista.

Además, puedo agregar, que sea buen cantante NO QUITA que tenga que vestirse como la gente!!!.

O sea que para Charo, abanderada de la estética y el ropaje alusivo en el folklore ¿ahora es válido que gane la visión recortada (canto sí, vestuario no) sobre la evaluación global de un talento?. La verdad que si soy yo la equivocada, algo del significado de COHERENCIA me perdí en el camino…

Con el razonamiento “anti vestuario” de Pre Cosquín, llego a la conclusión de por qué entonces en 48 años de concurso ningún ganador pudo desarrollar una carrera importante. La IDENTIDAD como herramienta integral es IMPRESCINDIBLE para tener y sostener un éxito. Y le escribí, literal: “No te lo voy a contar a vos, un ícono que hasta puse como ejemplo en este caso». (En el proyecto de Faustino mostré fotos de Tonolec, los diseños exclusivos de Abre y fragmentos de notas de Charo como las que capturé en el video).

Queriendo demostrar con ejemplos que hay excepciones, Charo dice que muchos ganadores de Cosquín desarrollaron su carrera a partir de ganar allí, como La Bruja Salguero (una coplera muy a su estilo), Abel Pintos y Luciano PereyraFalso!!. Esos artistas no salieron de la competencia de Pre Cosquín. Llegaron por la visión y oportunidad de León Gieco y Guarany, entre otros.

A esta altura, creo que Charo se iba enredando en un discurso que no hacía más que dejar en evidencia un certamen que, en tiempos digitales, ya no puede disimular sus “desprolijidades” (por ser elegante). Si es así, hasta la entiendo. El jurado de un festival acostumbrado a hacer las cosas “modo Marbiz” nunca se habrá imaginado que YouTube sería el fin del “total nadie se entera” quiénes y cómo compiten. Mucho menos, prever que alguien les podía llegar a cuestionar con fundamentos profesionales este punto tan visible. Porque al que no tiene idea, podés engañarlo. Al que sabe, no.

Repito en lo que estamos de acuerdo con Charo: Pre Cosquín, como cualquier otro certamen-casting, es sólo un paso en el camino. En lo que no coincido es que esa instancia (que para algunos puede ser el debut y para otros un medio) tenga que ver puramente con la voz anulando toda mirada corporal.

En un escenario cada elemento emite un mensaje. Todo comunica, por lo tanto, dejar “hilos sueltos”, como rodando como caja vidalera por Callao… no tiene sustento.

 

Con la premisa “el vestuario no importa”, tengo que pensar que Charo no vería mal que alguien cante Amutuy (reivindicación mapuche) con un sweater Benetton o una leyenda en inglés. ¿Cuándo cambió tanto su criterio?. Porque lo que pregona cada vez que habla sobre su carrera es precisamente lo contrario.

Quizás tratando de buscar el equilibrio entre lo que corresponde decir y sus genuinas convicciones, Charo dice que a partir de Pre Cosquín, cada artista desarrollará su propuesta estética.

En ese caso, tal como también le dije, el certamen no es formador. Si realmente quisieran “construir” nuevos talentos, deberían asesorarse sobre la importancia del vestuario como parte del ADN del artista como marca personal desde el minuto cero. No hay ninguna razón para “empezar así nomás y después vemos…”. Les están enseñando mal. Sería como promocionar el lanzamiento de un nuevo instrumento musical en pizarras con tiza y después, con el tiempo, ver si hay ganas de subir fotos a Instagram. ¿Qué profesional podría recomendar eso?. Ninguno.

No hay segunda oportunidad para una primera impresión. El público se forma una imagen mental (posicionamiento) desde su primera experiencia de consumo.

 

CH: “La tuya es una visión personal, analizada solo desde tu rubro”.

 

Falso. Mi visión no es personal, es profesional. Quien sepa de verdad sobre el tema va a decir lo mismo. Sería una mirada reduccionista si yo fuera vestuarista o modista.

Por definición, el marketing es una disciplina holística, vemos siempre un sistema, con enfoque 360. Por el contrario, es el jurado quien recorta “sesgadamente” para no reconocer que el pibe estaba vestido como para salir a tomar una birra con los amigos y no para aspirante a nuevo valor del folklore argentino. Eso sí es un análisis limitado desde un solo rubro (el musical) y encima incorrecto. ¿De dónde sacaron que un artista puede ser voz sin imagen?. Como cualquier persona, es un TODO.

 

Charo: “No bases tus teorías en criticar a otros”.

 

Es obvio que Charo ni sabe quién soy. Criticar, critica la vecina del barrio. Los profesionales cuestionamos y argumentamos desde el conocimiento y la experiencia. El marketing no es “me gusta o no me gusta”. Es una CIENCIA y como tal, se basa en la observación, el razonamiento y el análisis de resultados. Y sobre todo, en la coherencia entre el decir y el hacer.

Lo que hace Charo es como si yo, Jurado de los Premios Mercurio de Marketing, tratara de justificar a un ganador porque “fue el que más vendió”. No importa si el local es de chapa o mármol y se dedica a artesanías en madera. Y encima, lo defendiera después de pregonar durante años la importancia de los locales y fachadas como emisores de imagen. ¿No dudarías?. ¿No dirías “hay algo que no me cierra”?.

Charo remata con la frase hecha de que “realzar la labor del otro es más enriquecedor”. Claro, siempre y cuando esa labor sea digna de destacar!. Y eso no estaría ocurriendo en este caso. Nunca podría realzar a alguien que canta chamamé vestido con jean y celular en el bolsillo, porque es lo opuesto a lo que profesionalmente se debe hacer. Hasta por simple sentido común: no se puede naturalizar subir a un escenario con celular, billetera, cigarrillos o falta de ubicación en el bolsillo.

 

CONCLUSIÓN:

 

Me quedan muchas dudas, pero 2 principales:

1- La jurado de Pre Cosquín Charo Bogarín, siempre elaboradamente vestida para sus shows ¿cambió sus convicciones “ad hoc”?. De ahora en adelante, y a partir de lo dicho ¿le dará lo mismo cantar en guaraní con el batón de la abuela o con una remera de Calvin Klein?.

Me da toda la impresión que por cubrir lo imposible, terminó poniéndose en un lugar contradictorio, en conflicto con su propia esencia. Cosas que ocurren cuando se intenta defender lo indefendible…

 

2- Al negocio Cosquín ¿le interesará de verdad encontrar a alguien que renueve nuestro folklore?. ¿O sólo se fija en lo que le conviene?. Nadie se sorprenderá de esto que digo porque, de hecho, está instaladísima la idea de que en esos escenarios siempre hay tongo. Y eso indigna, porque hay muchos sueños genuinos en juego, muchos pibes que tienen que hacer enormes esfuerzos para trasladarse desde todo el país, hospedarse, faltar a sus trabajos y prepararse durante meses para una exigencia competitiva.

 

Lo que pasó en esta final fue muy evidente.  Como digo siempre en cualquier tema donde existe chanchullo: si lo quieren hacer, hay que hacerlo bien, porque siempre habrá alguien mirando y dándose cuenta…

Y para cerrar con el tema vestuario, nunca mejor dicho: en Pre Cosquín 2019 se vieron mucho las costuras. O si te gusta más, se mostró demasiado la hilacha…

 


Actualizado 4/2/19

 

¿Adiviná quién salió elegido “Revelación” del festival mayor?. Correcto!!!. Guido Encinas, el pibe correntino por el cual, y en el intento de justificar el “veredicto” del concurso, La Charo se terminó metiendo en un pantano que quizás nunca imaginó.

En este video ves en acción al que no sólo el jurado consideró el “mejor” de los 55 vocalistas de todo el país, sino que fue distinGuido con el premio “Revelación” de las 9 lunas.

Un material único en toda la web sobre lo que pasa cuando los tongos se hacen de modo tan bizarro. ¿Y qué pasa?. Esto!. Queda registrado para siempre, para que ambas partes del “arreglo” sepan que hacer este tipo de chanchullos tiene consecuencias… como por ejemplo, toparse con gente que se da cuenta y tiene los medios para hacerlo público.

En fin… Si tenemos que creernos que lo que hizo este pibe en Cosquín fue la vara más alta que puede tener el folklore joven en este país, yo toco el bombo legüero con una mano mientras con la otra me chupo el dedo…

 

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