¿Y si usamos el sentido común?

 

La última promo del súper Vea no está muy lejos de este «menjunje»

 

Esto es algo que se me ocurrió después de 25 años de ver los mismos errores, tanto en comercios re instalados como en nuevos emprendimientos.

En realidad, lo vengo haciendo desde el inicio del blog, pero digamos que ahora lo propongo como un método práctico para evitar pasos en falso en tiempos de crisis.

Está inspirado en la psicología inversa. Así como a los chicos basta que les digas “eso no se hace” para que lo hagan, voy a mostrar ejemplos concretísimos sobre lo que no está bien hacer para aprender por oposición y aplicar en los negocios de cualquier rubro y tamaño.

Para eso tomaremos casos simples donde se cometen errores muy pavos, totalmente prevenibles y evitables.

Arrancamos con una promo vigente del hipermercado Vea.  Se llama “El sabor de lo nuestro”. Incluso válida hasta una fecha patria como el 9 de julio. Consiste en comprar un producto, subir un código a la web creada para la ocasión y así participar de viajes para toda la familia a cualquier lugar de Argentina.


Aunque no es original (hasta existen programas de TV con el mismo nombre) digamos que hasta ahí, todo “normal”. Como gentileza, voy a disimular que Vea/Cencosud es chileno y no “nuestro”.

El tema está en los productos que intervienen. Entre decenas de opciones, aparecen por ejemplo sabores nuestros como las tapas para empanadas criollas, los alfajores Terrabusi y el dulce de leche Ilolay o San Ignacio.

 

Ésta es una tríada coherente.

 

Ahora analicemos lo que sigue…

 

En la misma grilla de «productos autóctonos», aparecen el whisky Johnnie Walker de Escocia, el licor Baileys de Irlanda y un ron Havana Club de Cuba.

Para mí una caña Legui…

 

¿A quién se le ocurre meter un whisky o un ron entre los “sabores nuestros”?

 

Una acción que no debería tener complicaciones semánticas, se puede transformar en un trago amargo simplemente por falta de sentido común.

La creatividad no excluye usar la lógica. Tal como fue el lema del último congreso argentino de Marketing, hay poner límites. Límites significa “no vale todo”.

 

Si la promo parte del concepto “nuestro”, eso necesariamente incluye ciertos ítems y descarta otros.

 

La misma disociación ocurre con “Sabor”. Por definición, este sustantivo de ningún modo contempla limpieza del hogar (Blem) o higiene personal (papel higiénico, toallitas, talco para pies). Es más, son antagonistas. Ni hablar los insecticidas!. Sólo una cabeza de mosquito puede no ver el fallo.

Las cucarachas, los pies y el c— entre las sabrosas ofertas de tierra adentro…

 

Ahora cambiemos el ángulo. ¿Querés poner todos esos productos porque hay que sacar exceso de stock?. Pues entonces… ponele otro nombre a la promo!!!.

Bueno, por ser el primer caso, creo que es suficiente.

¿Te sirvió?. ¿Ves cómo se puede conectar con lo tuyo?.

 

Si tenés dudas, querés ampliar o hacer un diagnóstico particular, escribime!

 

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