Chau pa…

chau-pa

Ésta será una “nota viva” como quedará su recuerdo. Le iré sumando anécdotas a medida que aparezcan en mi memoria y me cuenten quienes lo conocieron durante sus 40 años vinculado al comercio.


 

El miércoles se fue. Entre lo previsible y el sacudón de lo inesperado. Sí, aunque parezca contradictorio. Su actitud ante la vida en los últimos 3 años hacía suponerlo. Pero cuando el hecho ocurre, no podés creerlo.

Papá tenía un fervor desmedido por el trabajo y un terror del mismo grado a los médicos. Por eso nunca quiso tratarse por una pavada que terminó, como no podía ser de otro modo, complicándose hasta el inevitable final.

De ahí, la bronca mezclada con el dolor de la pérdida. Porque no fue la vida que lo castigó con ninguna enfermedad maldita ni con un accidente fatal. No fue por fumar, ni beber, ni comer lo que no debía. Fue por su decisión casi “mormona” (aunque no profesaba ningún culto) de no sacarse sangre ni para un análisis de rutina. ¿Sería omnipotencia, no admitir que a cierta edad el cuerpo ya no es el de los 30, o simplemente ese pánico a pisar un consultorio?. Ya no lo sabré.

Me costó entender, pero lo hice con el tiempo, que cada uno es dueño de su propia vida, y que cuando son adultos con pleno uso de su conciencia, aunque sean nuestros padres, ellos son responsables de su salud y las consecuencias de su no cuidado.

Sé que no es éste el espacio para seguir analizando tal cuestión. Los recuerdos familiares también quedan en la intimidad.

Acá vale lo que hace tiempo tenía en borrador y varios me pedían: una nota contando anécdotas como uno de los mayores personajes comerciales de Morse.

(más…)