La puta que vale la pena estar online…

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Ayer leí una nota del periodista Carlos Acosta para Clarín criticando los spots de Turismo de la Nación.

La puta que se gasta guita al pedo” 

Con esa frase, resumió lo inoportuno e inverosímil de mostrar a un joven tratando de hipnotizar a un yacaré o a un jubilado haciendo deportes extremos en las Cataratas…

Acosta ilustró la base del problema con lo que dijo Savaglio cuando Macri lo echó de su equipo de campaña: “No voy a consensuar publicidad con quienes no entienden un pito de publicidad”.

Un poco por eso, por el cansancio de estar haciendo docencia como voluntario en medio del paro, y “bastante mucho” porque me apasiona escribir, abrí este blog hace 5 años. El que hoy ya supera las 200.000 visitas de más de 168.000 visitantes.

 

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Patay, Bambi y Cognigni. Cuando la calidad crea fanáticos…

“LA CALIDAD…”. Tan sólo un atributo era suficiente para continuar el cantito inconfundible: “La Sere-ní-si-má”!.

En Junín, tres empresas crecieron sanas y fuertes en torno a ese ingrediente principal, cuando aún no existían ni el Actimel ni el Danonino (aunque a ninguna le vendría mal tomar Vidacol para rejuvenecer sus arterias…)

Aquí va el podio:

Puesto 1: PATAY -Panadería y Confitería

Seguro coincidís en que es “el indiscutible”.

Su slogan es obvio pero contundente: “Cosas ricas”.

Si fuera por su nombre, hoy ya hubiera arrancado mal, porque seguro no pasaría ningún testeo semiológico (a quién se le ocurre rozar el concepto de comida con pata…).

Y no ayuda en la asociación espontánea. Patay es un postre típico de Santiago del Estero, una masa de harina de algarroba (hecha a mortero) y agua que se deja secar al aire libre. Muy lejos de la ampulosa selva negra y el sublime merengue italiano del lemon pie.

Pero hace 40 años las cosas eran bien distintas. No había ni la cantidad ni presión de los competidores actuales, ni los consumidores eran tan demandantes e “infieles”. Con lo cual, si logró instalarse en la memoria colectiva con buenos atributos, salvo que se mande un moco (en lo posible no dentro del pan…), podrá seguir cantando victoria.

Aún cuando estaban La Perla o La Genovesa en su esplendor, Patay supo marcar la diferencia. Y si bien se quedó dormida en imagen y estética, se hizo cada vez más aspiracional en base a su prodigiosa calidad.

En fin, un ejemplo perfecto de cómo el valor agregado real garantiza atracción y disminuye la sensibilidad al precio. Quién no paga los 10-20-30 pesos más por un kilo o docena de lo que sea pero de Patay?!. Una marca que tiene apóstoles. Conozco gente que no acepta imitaciones de los famosos cubanitos de chocolate, ni de las masas “anticrema de colores” para un festejo, ni de pastas o facturas para el domingo.

Y los sandwiches de vitel toné?. Y las empanadas? Y las vianditas gourmet?. Digo, venderá algo feo esta gente?

Con tanto a favor en calidad y variedad, podría pivotear sólo sobre eso. Pero no se queda ahí y cumple con lo que ya es un básico imprescindible para el éxito de cualquier rubro: la buena atención. Rápida, amable, y organizada. Y con suficiente cantidad de empleados. Palmas! Uno que no sufre el karma de los mostradores!

Por eso Patay no sólo es “profeta en su barrio”. Capta, dentro de su target, a quienes justifican cruzarse media city para sacar su número y a veces, salir con las cajas de ravioles al hombro por el quilombo de gente que se arma los domingos al medio día o en vísperas de fiestas.

 

Puesto 2: BAMBI – Heladería

 

Heladería de aquellas. Para la envidia del auténtico gelato italiano de tiramisú al pistacchio…

Gustos innovadores. No al extremo del torrontés de Miranda en Cafayate, pero dan que hablar. Esos mousses de chocolate!!!. Negro o blanco? el trono está en discusión. Las almendras y frutas enteeeeras y sin pijotear. Ya con el aroma se nota que son puramente artesanales. Un recurso importante, sobre todo para neutralizar a los nuevos competidores (ver abajo en amenazas del FODA).

Como en el caso de Patay, pone un sello de garantía en cualquier cena que nos convoque. “Es de Bambi”, se suele escuchar cuando el mozo reparte las codiciadas porciones de imperial o nevado. Y si es una fiesta más íntima y hay torta o el exclusivo pan dulce helado? Terrible!

Lejos de ser un latiguillo de la época del almacén de Don José, el atendido por sus dueños, es hoy un plus revalorizado. Sinónimo de mayor esmero y compromiso.

Arrancamos bárbaro. A que estás esperando un “pero…”?

Bueno… Si le dieran sentido al nombre, recreando la atmósfera de Disney, con madera estilo Abuela Goye, y un Bambi “alta ternura” en la puerta, sería perfecta! (además de coherente…). Como está hoy podría llamarse Kitty o Los Pitufos y da lo mismo…

La tematización no es un capricho frívolo. Es una necesidad, porque hoy el éxito pasa por el marketing experiencial. O sea, cuando una marca  trasciende la simple venta o acto de consumo. Cuando nos hace “vivir” un momento mucho más completo y vinculado a las emociones. Algo que nos resulta memorable, nos aumenta la lealtad y nos hace recomendar con más pasión.

Igual, aunque el porcelanato y los caños te inspiren menos que gelatina sin sabor, no dejes de probar el mousse de dulce de leche!!!.

 

Puesto 3: COGNIGNI – Heladería

 

Lo primero que me sorprende es su slogan: “La heladería de Cnel. Suarez” (¿?). Convengamos que es totalmente estéril. No aporta ninguna idea sobre lo que son estos fantásticos helados. Pensá si por alguna razón se mudaran a otra calle… Cri cri… Podría ser a la ciudad de Cnel. Suárez y decir “Los helados que tomaba Sergio Denis”. Tendría más sentido, jaaaa.

Pero se salva con muchas de sus virtudes. También tiene gustos creativos, que se muestran súper tentadores desde sus vitrinas. Con ver ahí a centímetros el Marroc o el Chocodul, ya se te cae la baba. Gran acierto el interpretar que “comemos con los ojos”. Y son buenos buenos. Apuesto que en una prueba a ciegas con los anteriores, nadie podría distinguirlos.

Por si fuera poco, atienden siempre muy correctos. Y un detalle no menor: cada vez que paso están limpiando!.

Si sos de los que intercambiaría el puesto con la heladería “de la Avenida”, estás confirmando una vez más el clásico duelo bajo cero de los juninenses. Bambi y Cognigni son el Real-Barcelona (no digo River-Boca porque ya nunca dejarán la A…).

Con Crema o Cereales? Con C de Calidad!

 

Creo que hasta pueden compartir el FODA

 

FORTALEZAS:
Buena atención, trayectoria (entre 30 y 40 años), valor emocional (marca compartida por generaciones, recuerdos de infancia, etc) y CA-LI-DAD!.

OPORTUNIDADES:

La gente busca cada vez más autogratificarse. En eso, lo dulce es protagonista. Hay postre-heladomaníacos para rato!.

DEBILIDADES:

Los 3 tienen la imagen de marca sin aggiornar. La calidad debe ser 360º, ser integral, ya que “todo comunica”. Los locales también necesitan estar a la altura, ser más “apetitosos”, con mejores marquesinas y una ambientación temática que refuerce el concepto.

Lo dicho: en Bambi (Disney-ciervito-bosque-niños) no dan las sillas metálicas. Es como si Cardón tuviera bolsas metalizadas…

Cognigni le dio un toque moderno, pero genérico. Aunque afuera resiste (resiste?) un lastimoso cartel de chapa negra con luces de neón motel.

Y Patay, lo mismo. Hace rato que está en categoría premium, y sin embargo aún tiene ese cartel de chapa con las vainitas y el neón verde más cerca de lo bizarro-vintage que de confitería boutique. En cuanto a los cuadraditos cerámicos y el mármol granito de mesada (por no decir de bóveda)… fatales.

Tendrían que ser los 3 “una pinturita” (como decían las abuelas) para contener tal nivel de exquisiteces.

Y lo ya repetido: poquísima o nula presencia en Internet. Las páginas de Facebook son más que primitivas, limitadas con suerte a alguna oferta o aliento a probar algo nuevo. En el caso de Bambi, hasta le trucharon el cartel con Photoshop!. Noooo, el mundo online debe ser una continuación fiel del mundo offline, pero para eso, claro, el off desde estar en condiciones óptimas.

AMENAZAS:

Siempre tendrán que estar alertas a los posibles nuevos jugadores que entren al mercado. La mayoría de las franquicias son negocios gastronómicos. Primeras marcas de cadenas podrían tener planes de expansión en el interior: Freddo, Persicco, Chungo, Volta, Munchis o La Veneciana. También dan pelea los nuevos yogures helados como los de La Serenísima (Danone) y los clásicos del kiosco como Frigor (Nestlé) o Arcor, 3 de las 10 mejores marcas globales del país. Un Conogol, un pote de irresistibles Chomp y hasta los frappés (café helado) son opción cuando elegimos darnos un gusto.

Lo mismo pasa con un potencial arribo de Starbucks, Havanna, Balcarce, o ir al actual Delicity en lugar de comprar masas o facturas.

Por eso tienen que acentuar sus ventajas diferenciales y sostener su peso histórico-local.