17: Para algunos desgracia. Para mí “dar gracias”…

Hoy cumplí 17 años…

Siempre quise pasar en limpio mis comienzos y acá encontré la ocasión.

Hay muchas anécdotas que pueden servirte o entretenerte un rato. También podés pasarlas por alto y esperar la próxima bomba! jajaa (mirá si ya te conozco…).

Bueno, si optás por lo primero (sugerencia de la casa), le doy enter.

17 temporadas de profesión no son para dejarlas como pobres desgraciadas en el borrador del WordPress…

En el 95 cursaba 3er año de Publicidad en el ISPJ de Junín.

En una práctica nos propusieron un desafío “groso”, dirían los estudiantes hoy (para nosotros todavía era “julepe”…).

“Tienen que hacer una campaña integral tomando un cliente real. Pero no cualquier cliente. Una empresa grande y nueva”.

Ehhh, yo justo me iba a pasar a Educación Física… Nooo, mentira!. Nos encantó arrancar a lo Mad Men y encima poder elegir!. Más teniendo en cuenta que la primera prueba impuesta había sido con el Cementerio Rosedal…

Una prima, que vivía “allá por Alberdi y Ruta 188”, me dio el dato. Hacía menos de 1 año había inaugurado La Pequeña Familia. Qué raro sonaba ese nombre!. Era como la Sagrada pero con Gaudí versión pigmeo hijo único.

Por ser la más lanzada de mi grupo, llamé sin anestesia al Dr. Tomino, el dueño-socio más conocido. Antes de escuchar mi ensayado speech, me derivó (y sí, estaba grandecita para pediatra…) al Administrador General. Un tipo que tenía fama de “malo” (ingrata definición que se hace de un jefe que exige capacidad e impone respeto).

Era de esos que tienen toda la pericia para evaluarte en 10 minutos de charla. Y nosotras, tres novatas con los mismos nervios de quien ya tiene horario de cirugía.

Pasamos la prueba. Al punto que en la segunda entrevista quiso que el trabajo práctico se hiciera real para su empresa.

Así nomás nos ofreció una pasantía rentada.

“Vengan tal día que justo se inaugura el buffet y firmamos el contrato”. Guaaaauuu.

Ni los profesores podían creerlo, porque éramos buenas, pero con una anatomía trasera bastante normal hasta ese momento…

Aparecimos un sábado taconeando por el hall principal, con polleritas y blazer para el gran doblete. Pero algo falló y jamás nos enteramos qué. Nadie en el buffet. Sólo había sido un discretito corte de cintas. Nosotras, pasadas de expectativas y de rubor (por la vergüenza), enfilamos hacia gerencia. Peor!. Era justo el casual day donde hasta el administrador estaba de jean!. Por si fuera poco, nos llevó a recorrer toda la clínica con ese lookete tan desubicado como paquita de Xuxa en terapia intensiva.

Nunca más paramos de reírnos al recordarlo. La cuestión que pusimos el gancho.

“Las espero el 2 de mayo a las 8”. Y con tarea… Teníamos que llevarle el proyecto de un estudio de posicionamiento. O sea que el lunes 1 de mayo lo celebramos trabajando y cómo!!!.

Algo curioso. El hecho de ser 3, en vez de repartir, potenciaba la ansiedad!. Tanto que recién llegadas, la encargada de asignarnos lugar preguntó: “Necesitan algo chicas?”. Y contestamos que no!. Cómo se puede ser tan… tan… autosuficiente! Jajaaa.

Nos acompañó hasta el Centro de Actividades Periféricas, o sea, un galpón externo de suministros, a compartir con la más “simpática” del staff, la encargada de ropería.

Podría contarte miles. Pero voy a lo más representativo.

Cuando llegaba la camioneta con la ropa que se lavaba en la cárcel, teníamos que despejar toda la mesa para que hiciera el recuento. “Chiiiicaaaaas!!!!”. Te traduzco: tapar los óleos con la velocidad de un electroshock y dejar la idea trunca hasta el último camisolín de la pila…

Después “evolucionamos” a un tablón con caballetes forrado en papel madera y sillas de plástico. Hasta que nos consiguieron un lugar digno con vista al bar (sí, bar, no mar) vidriado al mejor estilo The Truman Show!.

La gente pasaba y miraba, cuando no, entraba a preguntar algo seguramente de otra área. El ambiente era propicio para la concentración… de gente perdida. No sólo nos distraíamos, sino que nos sentíamos más expuestas que en la zona roja de Amsterdam…

Es cierto que la Peque crecía a un ritmo que desbordaba toda capacidad, pero sonó muy parecido a derecho de piso. Si lo fue bienvenido, porque cuánto aprendimos!. A optimizar recursos, a crear en cualquier situación, y a imaginarnos una computadora! Jajaaa. Porque recién tuvimos una a  los 2 años, compartida con una doctora que imprimía estudios odontológicos. Y qué paradoja, nosotras teníamos que ir a imprimir a “Molar”…

 

Lo primero es La (Pequeña) Familia…

 

Quizás como recompensa por la frustrada inauguración del buffet, nos tocó inaugurar la comunicación en la mayoría de los medios.

Para ese entonces ya nos habían bautizado “las tribochitas”.

Para el jefe éramos “las pollas”, las que tenían muy en claro quién mandaba en la granja. “Así venga el Papa lo hacen así”, nos decía, para ilustrar cómo se respetaba una estrategia ya aprobada y se la “inmunizaba” de las contraórdenes de pasillo…

Cuántos títeres impresentables que he conocido tendrían que aprender a ponerse así los pantalones… (o a leer carpetas con más de 5 hojas al menos…).

Mejor sigamos…

 

DIARIO

 

En mayo del 95 los temas eran desde el regreso de la Fórmula 1 y los Panamericanos a la Argentina, hasta el atentado en Oklahoma. Pero para nosotras todo pasaba por cómo hacer para que la gente no asociara La Pequeña Familia a un jardín maternal ni a una clínica pediátrica.

Y qué puntería!. El primer aviso que tuvimos que hacer fue… de Pediatría!.

A eso se sumó el famoso “babero” en que publicábamos los nacimientos. El que las mamis pidieron hasta que los chicos tuvieron más o menos 12 años…

Hoy parece zonzo, pero en esos días fue un impacto. Casi no existían los mensajes emocionales y la competencia estaba más obvia que título con serifa y pincel de Photoshop…

Luego vinieron los esperados institucionales.

El jefe nos aclaró sin vueltas: “Si llegan a hacer algo así las mando… de nuevo a estudiar…”.

Se refería a unos bocetos que el anterior “publicista” le había pasado por fax (no tengo las pruebas porque ese papel horrible se borraba con el tiempo). Pero eran tan previsibles que me los acuerdo de memoria:

En la Pequeña Familia, grandes respuestas. En La Pequeña Familia, grandes espacios. En La Pequeña Familia gran tecnología…¿Hace falta que te diga el autor?.

O sea, no arrancamos de cero sino de menos 10. Porque tuvimos que intervenir de urgencia para rescatar los signos vitales de un momento único en cualquier empresa: el lanzamiento de los primeros mensajes que se instalan en la mente de la gente.

Y socorrer a la primera imagen. Por eso tuvimos que ajustar también el logotipo, cuyo simbolito era color obispo con el centro naranja. De nuevo a abrir de urgencia para ponerle un pooooco de coherencia con el entorno natural que la recortaba del resto. Conservo el primer boceto!!!.

Un par de anécdotas de las que no te quiero privar…

Una médica venía de Bs. As. a tratar osteoporosis. Quería dar una primera consulta gratuita y no gozaba de un Ok muy convencido… Entonces escuchamos lo que un publicista jamás se imagina que le van a pedir: “Hagan algo que pase desapercibido”.  Obvio quedó bien a la vista en nuestro archivo de bolufrases (juro que lo teníamos).

Mención aparte para un personaje: “La Dueña” de un diario que seguro adivinás…

La señora no soportaba explicar su propuesta a 3 pasantes en lugar de tener línea directa con la cúpula.

Un día, cuando insistía por enésima vez con el ninguneo, la encaré al teléfono:

-“Señora nos tiene que decir a nosotras porque estamos para eso. No se preocupe que lo consultamos con el administrador y le avisamos”.

“Yo no sé quiénes son ustedes. Pero yo soy la dueña del diario”. (Para Mirtha que lo mira por TV, y no precisamente canal 6…). “Y vos ahí sos una empleada”, arremetió.

“Bueno señora, si no quiere hablar con una empleada entonces no llame más acá!”. (Parece que es un karma esto de tener que ubicar rebeldones…). Casi fin.

Hablando de dueños, la hija de uno de ellos era la contracara. Porque si bien todos le tenían miedito, con nosotras era buena onda y nos hacía reír involuntariamente. Entraba de improviso para la pregunta de rutina: “¿Qué están haciendo”? para contestarse sola: “Todo lindo, todo lindo”. La misma que se nos largó a llorar cuando vio el primer folleto… y por suerte era de emoción! Jajaaa.

 

RADIO

 

Musicalizar los textos no fue fácil. El jefe, entonado por otros melómanos, nos tapaba de cassettes con marcaciones de Dire Straits y demás “ignotos” para nuestro oído aún cuasi adolescente (por poner una excusa…).

Tal era el mareo que un día probamos una versión al ritmo de Libiamo de La Traviata. Pifiamos tan feo que en lugar de brindar casi terminamos ahorcadas con el pañuelo blanco de Pavarotti (ves que para algo servía…).

Por suerte, la odisea tuvo final afinado. Elegimos Orinoco Flow de Enya, sin dudas la cortina más recordada en relación a una marca local. Tanto que la gente iba a Audiocanje buscando “La música de la Pequeña”. Sail away, sail away, sail away…

Y había que lanzar los spots…

Al Depto. de Publicidad llegaban como moscardones los personajes más inenarrables de la zona. El más gracioso, un promotor de una tal Radio Caravana (pero sólo acompañado de su maletín). Con la contratación del espacio te venía el texto incorporado, que él mismo hacía con rimas!!!. “No, gracias Don Bécquer, nos arreglamos en otra frecuencia del éter…”

Por aquí, una FM pionera tenía un programa de sábado al mediodía muy progre. Tanto que ni siquiera llegamos a entenderlo. Pautamos porque un directivo amaba el rock sinfónico y nos lo pidió expresamente. El conductor hablaba de cifrado americano e indios zulúes como quien tira los datos del tiempo. Tan raro que además, vivía en un hotel.

Nos reunimos varias veces en la clínica y en el estudio de la radio sin problemas. Pero la historia cambió cuando nos enteramos que el susodicho había estado preso por homicidio. Lo cruzábamos en la calle y salíamos corriendo como si viéramos a Robledo Puch!. De radioteatro!.

 

TELEVISIÓN

 

“La Naturaleza, el Confort y el Calor Humano”. Esos eran los argumentos fundacionales, que no tuvimos mejor idea que representarlos en forma conceptual. Eso requería una calidad mayor, ya que la atención se enfocaba en un solo elemento por vez.

El detalle es que aún se grababa en VHS y se editaba en una Commodore Amiga!. 50 veces tuvimos que tirar una plumita para que cayera justo en la seda, y una vez logrado, se había rayado la cinta de tanto repetir!!!.

Otro año hicimos una serie con actuación del personal de la clínica. Con casting y todo!. Cada uno, desde su función, decía el motivo por el que acompañaba al paciente y remataba: “Estamos con vos”.

Ese tuvo gran repercusión. La gente los reconocía y saludaba por la calle. Muestra de que una idea efectiva puede trascender la técnica. Porque aún grabábamos en cinta, incluso pre formato Betacam…

Si sos de la nueva generación, no creerías nada de lo que te puedo seguir contando. Así que cooorte!!!! (y no hace taaaaanto che!).

 

GRÁFICAS

 

Más artesanales que Bricolage de Utilísima. Una de las chicas dibujaba bárbaro (y más rápido que el Corel 4 …). Así que armábamos los bocetos a lo Gutenberg y salíamos para el centro a que un diseñador moviera el mouse. Eso sí, había que esperar media hora entre cada nodo que le hacías tocar (creo que andábamos recién por los 64 megas…).

Cómo se renegaba!. Ni hablar cuando te grababan el archivo en un disquete de 5 ¼ y al llegar a la clínica no andaba ni doblado. ¿Te acordás lo que eran?. Cuando salió el Verbatim 3 ½  nos sentimos en la futura Tecnópolis…

Imprimíamos en Salido de calle Uruguay, donde el señor muy serio nos inspeccionaba las tramas con una lupa para ver si tenía que hacer películas. Para variar, siempre le llevábamos cosas más complicadas que el resto. Incluso una vez tuvo que mandar a escanear a Chile!. Por?. Para la primera Navidad se nos ocurrió nevar la clínica!, ponerle textura, tinta dorada y todo lo que hasta el bonachón de Papá Noel nos hubiera tirado con mucho gusto por la chimenea.

No me acuerdo si Salido nos dio salida elegantemente o ya no nos daba la cara para ir (se me hizo una laguna, jaja). La cuestión que terminamos en la gran imprenta Sopeña de Pergamino. Uy, qué paciencia nos tuvo esa familia!. Caíamos las tres y nos quedábamos dos horas discutiendo colores de la cartilla PANTONE. Hasta que un día nos compraron una en la clínica y casi lo publicamos en la tapa de Clarín. Era casi la emoción de haber ganado un Oro en Cannes (bueno, o símil… C:0, M:20, Y:60, K:20).

No quedó nada por hacer. Folletos, revistas, afiches, banderas y hasta pasacalles en la época que Sáenz Peña parecía una avenida piquetera.

También carteles ruteros y urbanos. Inauguramos el circuito que hasta ese momento se usaba sólo para eventos de ocasión con afiches en papel. El dueño re contento al reactivar su negocio. Es que La Pequeña marcaba tendencia. Ni bien instalamos 20 pantallas con el logo, salieron los muñequitos de Clínica Centro, las palomitas de Famyl, y un desfile de seguidores que si fuera hoy, contaría hasta el pajarillo de Twitter…

 

ACCIONES SOCIALES

 

La semana pasada varias empresas juninenses fueron distinguidas por sus acciones comunitarias. Te paso el link por si querés saber quiénes son.

http://www.laverdadonline.com/detallenoti.php?recordID=28503 

Exactamente ese fin es el que guió a “La Pequeña por Todos” en el año 98.

Una campaña llena de gratificaciones que empezó con el 1er Certamen de Microemprendimientos femeninos, premiando con estímulos económicos y becas de capacitación a las mujeres en su día.

El segundo capítulo memorable fue el de las remeras solidarias por el Hogar Belgrano. Se vendían a beneficio por el Día Internacional de la Infancia, y tal fue el éxito que la gente las seguía pidiendo 1 año después.

En el medio, acciones sorpresa (lo que hoy se llama “flashmob”) en el centro y en la Laguna con arlequines de la escuela de teatro. Y mucha libertad para crear en pos del bienestar de la gente.

Y pega la vuelta…

 

Un día renuncié a La Pequeña para probar suerte con mi segunda vocación, la publicidad de espectáculos.

Me metí en Cadena 100 Junín y fue para el olvido. Pasé de promocionar las charlas del Dr. Miroli y los Rugrats, a atender reclamos por el merchandising de Soledad que se habían “quedado” en un malogrado show del Club Moreno.

Fueron apenas unos meses que tuvieron un inusual (aunque voluntario) cierre mediático. Terminé disfrazada de gitana bailando en una fiesta de los Pimpinela en el Palacio Alsina. Cosas que pasan (o que sólo me pueden pasar a mí… jajaaa).

Por suerte, como diciendo “Volvé que cualquier cosa es mejor que esos papelones”, me llamaron de nuevo de La Peque!.

Nuevo milenio. Segunda etapa de 4 años. De las épocas más productivas y divertidas que recuerde.

El jefe seguía siendo el mismo, pero esta vez con más confianza todavía.

Éramos 2 socias en lugar de 3, pero laburamos por 4. Incluso nos complementamos con la proactiva responsable de RRHH y logramos varios de los hitos comunicacionales que aún perduran en la institución.

Cambiamos el enfoque de la empresa hacia el paciente. Por eso el “Creciendo por la vida” dio paso al “Estamos con vos” como muestra de humanidad y cercanía. Y vaya si se cumplió.

Desplegamos un inédito calendario de celebraciones sociales. Festejamos TODO.

En el verano, repartimos parasoles y calcos en la entrada de La Laguna. Esos calcos redondos que estuvieron por aaaaños pegados inmutables en los parabrisas o baúles de medio Junín.

Llevamos a Robertito Decarre (pre Tinelli) a cantar tango por los pasillos un Día de la Mujer.

Hicimos una analogía de la llegada del hombre a la luna para el Día del Amigo, plantando una bandera con los nombres de todos en el medio del parque.

Hasta el Día de la Mucama hicimos casi feriado, con una búsqueda del tesoro literal que incluyó cofre de premios enterrado bajo un árbol. Ya parecíamos Romay inventando cosas! jajaaa.

La Pequeña tuvo mucho de lo que hasta ese momento parecía imposible para una empresa de salud. Campaña de forestación, escuela de windsurf y canotaje, exposiciones temáticas… Y algo que se disfrutó como el máximo evento de recreación para médicos y personal de todos los sectores: los Interjuegos en el complejo Santa Paula.

Las “chicas de marketing”, también nos encargamos de la artística de las famosas fiestas de fin de año, con videos, musicales en vivo y personajes de la tele como Campi en su desopilante rol de Aldo Rico.

Y mucho material que quedó eternamente guardado en una torre de zips, esos cartuchones a los que ya no le podemos sacar la info ni con bisturí a corazón abierto.

Luego renuncié por 2ª vez para insistir con el espectáculo (a porfiada pocos me ganan…). Podés chusmear acá arriba clickeando en Quién soy.

Pero “La Pequeña dejó su Gran marca” (tomen nota del plagio al “colega”, jajja). Porque hasta me llamaron del Sanatorio para replicar la experiencia. Y de golpe me encontré en la vereda de enfrente. Pero esa ya es otra larga historia…

Hoy lo que vale es decir GRACIAS! a esta apasionada profesión que no tiene medias tintas.

Como sentenció el gran Tito Scopesi: “Publicidad, Ámala o Déjala”. Demás está aclarar de qué lado estoy desde hace 17 años…

 

Profesionales para destacar…

Son casos que merecen ser contados. Porque trabajan con talento, disciplina y responsabilidad. Y después de las notas que venimos, es doblemente interesante saber qué y cómo lo hacen.

Prometo que de a poco vamos a darle espacio a los profesionales de nuestra ciudad que son ejemplos en lo suyo.

Hoy empezamos por ellos:

Cynthia Walton

Vidrierista con más de 20 años de trayectoria. Instructora de colegas en el Centro de Formación Profesional 401 de L.N. Alem y J.B Alberdi.

Podés ver su creatividad en la mayoría de los comercios del centro: Mingorance, Randich, Surface, Tree,Versus, La Reina Batata, Tiza, La Blanca, Pastel, Lola, Alcoba, Pío, etc.

Acá te comparto la reciente nota que le hizo Raúl Ganci en su programa “Por Vos Junín”, al festejarse su día.

 

Roberto Torres

Periodista de investigación de Diario La Verdad y autor de un blog sobre nuestra historia.

Una valiosa recopilación que él llama “La máquina del tiempo” de nuestra ciudad. De esos archivos que en algún momento necesitamos consultar.

En este caso, la Exposición Industrial y Comercial de 1936, antecedente de la actual Expo Junín en La Rural, que en su próxima edición de agosto cumple 66 años.

Vas a ver el impulso de muchos pioneros que quedaron en nuestra memoria e incluso otros que siguen en actividad.

Unamuno Ruiz y Cía, Liga Agrícola Ganadera, La Astur Vasconia, Mármoles Dani, Cervecería Guerriero, Cirigliano, Confitería 9 de Julio, Álvarez Rea, La Ítalo Argentina, Unión Telefónica, De Ciervo, Joyería Tomasone, Lanza, Casa Di Marco, Buisán Hnos., Castellazzi Hnos.,  y tantos más.

Acá los links con fotos de la época y los detalles de cada stand:

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/04/comercios-del-ayer-la-actividad.html?spref=fb

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/03/comercios-del-ayer-en-1936-se-muestra.html

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/03/comercios-del-ayer-exposicion-de-1936.html

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/04/comercios-del-ayer-la-exposicion.html?spref=fb

http://juninhistoria.blogspot.com.ar/2012/04/comercios-del-ayer-exposicion-comercial.html?spref=fb

 

Si conocés a alguien que también sea protagonista en actividades relacionadas al comercio local, contame y los vamos sumando!.

 

Los que sacaron un conejo (y huevos) de la galera…

Vale la pena destacarlos. Ellos tuvieron la voluntad de hacer algo para Pascua, que dada la pereza del comercio local, no es poco…

Son los que yo vi. Perdón si otros también se jugaron con un gesto chocolatesco y se me escaparon. De última cuenten acá y los incorporo.

Saben que la idea de este blog es mostrar con hechos. Y aunque lamentablemente abunden los casos para el olvido, por suerte siempre habrá gente capaz de sorprender con cosas buenas!

Aquí van los susodichos. Felicitaciones!

Lola Lencería: sorteo de huevo gigante Caro Cuore
Bambi: sorteo de huevo y rosca helada
Don Enrique: visita del conejo Arcor y sorteo de huevos Bon o Bon
Hasta el cielo ida y vuelta: sorteo de huevo con su isotipo
Los Súper: elaboración de huevos de pascua a la vista (por una chef) y degustación con clientes.

 

 

¿Por qué en Junín no nos dura Bonafide?

 

“Me tomo 5 minutos, me tomo un té”, relajaba La Virginia.

Yo me voy a tomar un poco más, pero por un café que omití involuntariamente en la nota anterior. (Tengo que agradecer a mi calificado lector Roberto Torres por recordármelo!).

Nunca mejor dicho, el olvido fue de “buena fe” o sea, de BONAFIDE!.

Café Bonafide, una de las marcas más fuertes y queridas del país, estuvo hasta el año pasado (y por 3ª vez) en Junín. Lamentablemente por apenas 3 años. Y no exagero si digo que ya se extraña.

“En Bonafide era todo rico, no sé por qué no pueden perdurar!”, coinciden en el grupo de Facebook “Si sos de Junín no podés olvidarte de…” (mi oráculo de consulta a la hora del rescate emotivo).

Un caso curioso. Junín no termina de saborear a Bonafide. Vamos a descifrar el misterio más allá de la borra del café…

 

¿De dónde viene ese olorcito?

 

Bonafide y Junín comparten una historia más intensa de lo que algunos suponen.

Hace más 50 años estuvo el primer local en Sáenz Peña al lado del edificio y Galería Boo (hoy Musimundo).

Desde entonces quedó impregnado en el inconsciente colectivo ese irresistible olorcito a café recién molido. 

Inolvidables también los bocaditos rellenos con dulce de leche, los caramelos bañados en chocolate que compraban las abuelas (que venían envueltos en papeles de distintos colores metalizados) y el sublime chocolate en rama!!!.

En esa época fue pionero del delivery. Un chico repartía el café en bicicleta con un cajón adelante pintado con el logo.

Muuucho después, Bonafide estuvo llegando a la cuesta. Y en su último intento de 2008, volvió casualmente al mismo lugar donde debutó (hoy kiosco Dolce).

Por suerte llegamos a disfrutar de la propuesta Gourmet. Cafés especiales, blends o los innovadores frappés (versión helada). ¿Para acompañar?. Pastelería premium como tortas, muffins, brownies, y opciones saladas como tartas, paninis o rolls.

Todo eso más los infaltables alfajores capuccino o de merengue, bombones con almendras, cerezas o menta… Uy!. Demasiado tentador para dejarlo ir así nomás sin dar explicaciones!.

 

No puede fallar…

 

La marca argentina Bonafide es símbolo de tradición y calidad desde hace 95 años.

Empezó como un kiosco en pleno centro porteño, con la primera máquina tostadora de café del país. Luego vino la venta puerta a puerta en bicicleta.

Líder en la elaboración y comercialización de café (en grano, torrado o tostado), que es el 50% de su negocio. Completa con chocolates, bombones, alfajores y caramelos finos.

Creador de más de 200 productos, con marcas súper deseadas: Franja Blanca, Cinta Azul, Rama, Nugatón, DRF, Billiken, Vizzio, Mecano, y el clásico Bocadito argentino tan emblemático como el Cabsha.

Suma 167 locales en la Argentina (80 en el interior). También está en Uruguay, Chile y Paraguay. Exporta a Rusia, Arabia Saudita, y planea 30 locales fuera del país en 2012.

Pionero de las franquicias. Es la primera marca demandada por encima de Havanna, Balcarce, Café Martínez y The Coffee Store. Incluso más que Starbucks, Dunkin’ Donuts, Subway o el mismísimo Mc Café de los arcos dorados. Seguro mirará de arriba también al colombiano Juan Valdéz que está llegando lento al país en su mula Conchita.

Otro dato. En el Ranking de Marcas iEco de Clarín, sólo lo supera Havanna.

Por si fuera poco, Bonafide es una marca siempre aggiornada. Este año renovó fachada, modernizó mobiliario y ambientó los locales reforzando la calidez y el concepto de familia (cambió la historia institucional por el mural “madre e hija”).

En un mercado que crece, Bonafide crece. Abre locales y lanza nuevos productos. Tiene clientes fieles con gran afecto por la marca.

De esos casos de referencia, de los que se puede decir: es casi imposible que le vaya mal.

Entonces???

 

¿Por qué en Junín no?

 

Bonafide Expresso, “Un lugar, miles de momentos”. Con esta promesa volvió un día a la cuadra principal del centro. En un local cálido, demasiado pequeño sí, pero con el peso de una marca enorme.

En Bonafide encontrabas café, chocolates y gastronomía gourmet. Además de venta de los productos típicos. O sea que podías desayunar, almorzar, compartir un after hour con amigos y encima llevarte el café recién molido con bombones para seguir el ritual en tu casa.

Era el lugar ideal para la charla tranqui y para muchos profesionales en compañía de cortadito y notebook. Pero no tuvo la aceptación que se esperaba. ¿Qué habrá pasado?.

Bonafide, dijimos, es pionero en franquicias. Según las áreas disponibles, otorga el derecho de uso de la marca bajo todos los requisitos que implica el sistema.

Los franquiciados deben respetar las características del local, la publicidad y la calidad del servicio. Tienen un manual y reciben la capacitación correspondiente. Pero… el control no es infalible. El rendimiento depende de cómo se gestiona. Por más que te den todo en bandeja, el compromiso, creatividad y buena atención, es responsabilidad del dueño. De hecho, hay locales bien administrados que ganan el doble que otros.

No me cansaré de repetir que el éxito del marketing es una visión 360º. Un trabajo integrado, donde todas las variables deben ir por lo mismo.

¿Qué quiero decir?. Que la marca representada puede ser genial, pero si por ejemplo la atención es floja, la cosa se enfría más que un café abandonado en la barra. Lo mismo pasa con la imagen interna, la higiene, los precios, etc. (como vimos en tantos ejemplos).

En el Bonafide de Junín seguro que alguno de los granos quedó sin moler (omisión) o no supieron machacar lo suficiente (error).

Lo cierto es que ahora que viene la Pascua, Bonafide resucitará en nuestra memoria emotiva con los archiclásicos huevos. Esos de chocolate decorados con más chocolate!. Aunque tendremos que conformarnos con manotearlos en la góndola del súper. Y cuidar que en vez del exquisito “aroma Selección”, no se le pegue la baranda a jabón en polvo que fue del apuro en la misma bolsa…

Daría para analizar más, pero el sentido era reparar el lapsus, destacando lo bueno de haber tenido Bonafide en Junín. Creo que está cumplido.

Queda claro que la franquicia no hace milagros. La única garantía de resultados comerciales es la capacidad y profesionalismo de quien la lleva adelante.

Es obvio que algo falló, pero en contraste con la mayoría de casos locales, NO FUE LA MARCA.

Bonafide perdonanos y volvé!!!

 

 

 

 

Patay, Bambi y Cognigni. Cuando la calidad crea fanáticos…

“LA CALIDAD…”. Tan sólo un atributo era suficiente para continuar el cantito inconfundible: “La Sere-ní-si-má”!.

En Junín, tres empresas crecieron sanas y fuertes en torno a ese ingrediente principal, cuando aún no existían ni el Actimel ni el Danonino (aunque a ninguna le vendría mal tomar Vidacol para rejuvenecer sus arterias…)

Aquí va el podio:

Puesto 1: PATAY -Panadería y Confitería

Seguro coincidís en que es “el indiscutible”.

Su slogan es obvio pero contundente: “Cosas ricas”.

Si fuera por su nombre, hoy ya hubiera arrancado mal, porque seguro no pasaría ningún testeo semiológico (a quién se le ocurre rozar el concepto de comida con pata…).

Y no ayuda en la asociación espontánea. Patay es un postre típico de Santiago del Estero, una masa de harina de algarroba (hecha a mortero) y agua que se deja secar al aire libre. Muy lejos de la ampulosa selva negra y el sublime merengue italiano del lemon pie.

Pero hace 40 años las cosas eran bien distintas. No había ni la cantidad ni presión de los competidores actuales, ni los consumidores eran tan demandantes e “infieles”. Con lo cual, si logró instalarse en la memoria colectiva con buenos atributos, salvo que se mande un moco (en lo posible no dentro del pan…), podrá seguir cantando victoria.

Aún cuando estaban La Perla o La Genovesa en su esplendor, Patay supo marcar la diferencia. Y si bien se quedó dormida en imagen y estética, se hizo cada vez más aspiracional en base a su prodigiosa calidad.

En fin, un ejemplo perfecto de cómo el valor agregado real garantiza atracción y disminuye la sensibilidad al precio. Quién no paga los 10-20-30 pesos más por un kilo o docena de lo que sea pero de Patay?!. Una marca que tiene apóstoles. Conozco gente que no acepta imitaciones de los famosos cubanitos de chocolate, ni de las masas “anticrema de colores” para un festejo, ni de pastas o facturas para el domingo.

Y los sandwiches de vitel toné?. Y las empanadas? Y las vianditas gourmet?. Digo, venderá algo feo esta gente?

Con tanto a favor en calidad y variedad, podría pivotear sólo sobre eso. Pero no se queda ahí y cumple con lo que ya es un básico imprescindible para el éxito de cualquier rubro: la buena atención. Rápida, amable, y organizada. Y con suficiente cantidad de empleados. Palmas! Uno que no sufre el karma de los mostradores!

Por eso Patay no sólo es “profeta en su barrio”. Capta, dentro de su target, a quienes justifican cruzarse media city para sacar su número y a veces, salir con las cajas de ravioles al hombro por el quilombo de gente que se arma los domingos al medio día o en vísperas de fiestas.

 

Puesto 2: BAMBI – Heladería

 

Heladería de aquellas. Para la envidia del auténtico gelato italiano de tiramisú al pistacchio…

Gustos innovadores. No al extremo del torrontés de Miranda en Cafayate, pero dan que hablar. Esos mousses de chocolate!!!. Negro o blanco? el trono está en discusión. Las almendras y frutas enteeeeras y sin pijotear. Ya con el aroma se nota que son puramente artesanales. Un recurso importante, sobre todo para neutralizar a los nuevos competidores (ver abajo en amenazas del FODA).

Como en el caso de Patay, pone un sello de garantía en cualquier cena que nos convoque. “Es de Bambi”, se suele escuchar cuando el mozo reparte las codiciadas porciones de imperial o nevado. Y si es una fiesta más íntima y hay torta o el exclusivo pan dulce helado? Terrible!

Lejos de ser un latiguillo de la época del almacén de Don José, el atendido por sus dueños, es hoy un plus revalorizado. Sinónimo de mayor esmero y compromiso.

Arrancamos bárbaro. A que estás esperando un “pero…”?

Bueno… Si le dieran sentido al nombre, recreando la atmósfera de Disney, con madera estilo Abuela Goye, y un Bambi “alta ternura” en la puerta, sería perfecta! (además de coherente…). Como está hoy podría llamarse Kitty o Los Pitufos y da lo mismo…

La tematización no es un capricho frívolo. Es una necesidad, porque hoy el éxito pasa por el marketing experiencial. O sea, cuando una marca  trasciende la simple venta o acto de consumo. Cuando nos hace “vivir” un momento mucho más completo y vinculado a las emociones. Algo que nos resulta memorable, nos aumenta la lealtad y nos hace recomendar con más pasión.

Igual, aunque el porcelanato y los caños te inspiren menos que gelatina sin sabor, no dejes de probar el mousse de dulce de leche!!!.

 

Puesto 3: COGNIGNI – Heladería

 

Lo primero que me sorprende es su slogan: “La heladería de Cnel. Suarez” (¿?). Convengamos que es totalmente estéril. No aporta ninguna idea sobre lo que son estos fantásticos helados. Pensá si por alguna razón se mudaran a otra calle… Cri cri… Podría ser a la ciudad de Cnel. Suárez y decir “Los helados que tomaba Sergio Denis”. Tendría más sentido, jaaaa.

Pero se salva con muchas de sus virtudes. También tiene gustos creativos, que se muestran súper tentadores desde sus vitrinas. Con ver ahí a centímetros el Marroc o el Chocodul, ya se te cae la baba. Gran acierto el interpretar que “comemos con los ojos”. Y son buenos buenos. Apuesto que en una prueba a ciegas con los anteriores, nadie podría distinguirlos.

Por si fuera poco, atienden siempre muy correctos. Y un detalle no menor: cada vez que paso están limpiando!.

Si sos de los que intercambiaría el puesto con la heladería “de la Avenida”, estás confirmando una vez más el clásico duelo bajo cero de los juninenses. Bambi y Cognigni son el Real-Barcelona (no digo River-Boca porque ya nunca dejarán la A…).

Con Crema o Cereales? Con C de Calidad!

 

Creo que hasta pueden compartir el FODA

 

FORTALEZAS:
Buena atención, trayectoria (entre 30 y 40 años), valor emocional (marca compartida por generaciones, recuerdos de infancia, etc) y CA-LI-DAD!.

OPORTUNIDADES:

La gente busca cada vez más autogratificarse. En eso, lo dulce es protagonista. Hay postre-heladomaníacos para rato!.

DEBILIDADES:

Los 3 tienen la imagen de marca sin aggiornar. La calidad debe ser 360º, ser integral, ya que “todo comunica”. Los locales también necesitan estar a la altura, ser más “apetitosos”, con mejores marquesinas y una ambientación temática que refuerce el concepto.

Lo dicho: en Bambi (Disney-ciervito-bosque-niños) no dan las sillas metálicas. Es como si Cardón tuviera bolsas metalizadas…

Cognigni le dio un toque moderno, pero genérico. Aunque afuera resiste (resiste?) un lastimoso cartel de chapa negra con luces de neón motel.

Y Patay, lo mismo. Hace rato que está en categoría premium, y sin embargo aún tiene ese cartel de chapa con las vainitas y el neón verde más cerca de lo bizarro-vintage que de confitería boutique. En cuanto a los cuadraditos cerámicos y el mármol granito de mesada (por no decir de bóveda)… fatales.

Tendrían que ser los 3 “una pinturita” (como decían las abuelas) para contener tal nivel de exquisiteces.

Y lo ya repetido: poquísima o nula presencia en Internet. Las páginas de Facebook son más que primitivas, limitadas con suerte a alguna oferta o aliento a probar algo nuevo. En el caso de Bambi, hasta le trucharon el cartel con Photoshop!. Noooo, el mundo online debe ser una continuación fiel del mundo offline, pero para eso, claro, el off desde estar en condiciones óptimas.

AMENAZAS:

Siempre tendrán que estar alertas a los posibles nuevos jugadores que entren al mercado. La mayoría de las franquicias son negocios gastronómicos. Primeras marcas de cadenas podrían tener planes de expansión en el interior: Freddo, Persicco, Chungo, Volta, Munchis o La Veneciana. También dan pelea los nuevos yogures helados como los de La Serenísima (Danone) y los clásicos del kiosco como Frigor (Nestlé) o Arcor, 3 de las 10 mejores marcas globales del país. Un Conogol, un pote de irresistibles Chomp y hasta los frappés (café helado) son opción cuando elegimos darnos un gusto.

Lo mismo pasa con un potencial arribo de Starbucks, Havanna, Balcarce, o ir al actual Delicity en lugar de comprar masas o facturas.

Por eso tienen que acentuar sus ventajas diferenciales y sostener su peso histórico-local.