Mozo! Lo de siempre… Hasta que en Junín haya un bar con ideas!

 

Dicen que en la variedad está la diversión. “Dicen que soy aburrido”, sería entonces la conclusión de Junín sobre sus bares.

La ausencia de bares temáticos es precisamente un tema que siempre me llamó la atención.

Mientras en el mundo surgen ideas para “tribus” cada vez más específicas, acá tomar un café es tan común como para un niño la leche en el merendero escolar.

Deportivos, étnicos, literarios, con disquerías, magia o juegos. Inspirados en el cine o en bandas musicales. En otras ciudades encontrás hasta lo que ni te imaginás.

¿Por qué acá no?. “Eso en Junín no anda”, dicen muchos.

Primero es la perfecta “excusa mito”. ¿Cómo saben si no lo intentaron?.

Segundo, suena a que somos todos iguales. En Junín también hay personas, con edades, situaciones y deseos distintos. Tanto los adolescentes, los bohemios, las familias, las parejas, los amantes del tango o el rock, tienen derecho a encontrar su meca o lugar de pertenencia para compartir con pares.

Sin embargo, hace años que todo es igual, nada es mejor, justamente donde se precisa el “Cambalache”. O sea, uno al lado de otro que no tenga nada que ver. Pero… No hay. Ni con billares para “tramposos”, como el Café la Humedad de Cacho. Ni un Tango Bar, como la última película de Gardel para la Paramount. Ni siquiera un cantinón machote regado en tequila, como esos en los que quita sus penas Maná.

 

¿Qué es un bar temático?

 

Es el que va “más allá” del simple hecho de tomar un café. Es diferente, por su ambientación, tecnología, espectáculos o entretenimientos. Y con un nombre COHERENTE.

Ya no consumimos por simple necesidad. No queremos “un bar”, queremos vivir un momento único y emocionante. Así es como lo recordamos, volvemos y lo recomendamos.

Pero para que eso pase, el lugar tiene que hacerte vivir una EXPERIENCIA completa, con los 5 sentidos.

Pensá en una salida especial en pareja. Clima íntimo, con velas, música chill out, inciensos, menú afrodisíaco, colores y texturas pasionales. Quizás hasta comer en el suelo entre almohadones. Y obvio, un nombre afín, no como “Te Mataré Ramírez” y algunas excentricidades sin sentido que “se usan” en el Soho porteño.

Ahora imaginate esa misma salida en cualquier bar de Junín, entre chicos que vienen de ver básquet, el marido que le tocó sacar a la señora, los viejos que hablan de política, las amigas quilomberas y el baby de una que grita. ¿Da lo mismo?.

 

¿Ejemplos en Buenos Aires?

 

Por supuesto. Tenés los históricos y notables: Clásica y Moderna (literario), La Biela (automovilismo), Café Tortoni (tango y cultura).

Los que empezaron con la movida de los 90 (aparte de la plaga de cibercafés). Ej: Locos x el fútbol, con exhibición de camisetas, pelotas, trofeos, merchandising, pantallas para ver los partidos, menú y decoración con temas deportivos.

¿Y hoy?. De tooooodo. Desde el Carburando Café (hasta con los mozos vestidos de overol mecánico), hasta los súper específicos. Ej: El Banderín (banderines de fútbol de todo el mundo), El Coleccionista (estampillas y postales) y La Bicicleta (láminas y réplica). Más otros de fotografías, whiskies, cervezas artesanales, rock de los 70, y hasta peronistas! (Perón Perón, con cervezas “Evita” “Montonera”, y “Doble K”…).

Los incorporadísimos pubs irlandeses de cerveza tirada, bares setentosos con espíritu neoyorquino como Supersoul y hasta tabernas de piedra y madera del siglo XVII, como Van Koning en Las Cañitas (mi preferida!!!).

Esto sin contar los restós de comida étnica como el Sushi Club y los criollos La Estancia, Estilo Campo o Peña Los Cardones, entre incontables ejemplos.

 

¿Y en el mundo qué onda?

Desde los míticos hoteles de Las Vegas, Estados Unidos siempre marcó tendencia en los negocios temáticos.

Los pioneros fueron el Hard Rock Café y Planet Hollywood (Stallone, Bruce Willis y Schwarzenegger). De ahí en adelante los “temas” evolucionaron al extremo y existen bares para todos los gustos, algunos increíbles.

DE MARCAS: Harley Davidson (moto y leyenda). Absolut Vodka Ice Bar (todo de hielo, en Londres, Estocolmo, Helsinki, etc.).

DE BANDAS: The Cavern Club (Beatles). 40×15 Tributo Bar (Rolling Stones). Estos dos en Buenos Aires!.

CINEMATOGRÁFICOS: La Casa de los Hobbits (El Señor de los Anillos) en Filipinas, donde todos los empleados son enanos.

EXÓTICOS: Rainforest Café (bosque tropical con cascadas, acuarios, animales robotizados, simulación de tormenta y hasta un árbol que habla). Sunland Baobab (Sudáfrica) en el tronco ahuecado de un gigantesco árbol. La Mina Club (México) a 184 m bajo tierra. Mar Rojo Estrella Bar (Israel), el primer bar submarino del mundo a 6 m de profundidad. Skeletor Bar (Suiza), en el interior del esqueleto de un monstruo hecho por el escenógrafo de Alien.

También hay para fanáticos de Lost, de Mario Bros, de los bombardeos, y hasta de la medicina (La Clínica) o la muerte (Necrobar).

 

¿Y por qué tendría que haber bares temáticos en Junín?

 

En el caso del dueño, por la competencia. Cuantos más son, más necesitan diferenciarse, recortarse del resto. Y hoy el plus no lo hace un sándwich más grande ni un licuado de banana como era hace 30 años en la 9 de julio. Tampoco un cairel más en la araña top del momento. Es la experiencia memorable que le hacen vivir a la gente desde un concepto. Concepto que empieza por el principio: LA MARCA!!!.

En tu caso (cliente), porque buscás un lugar a tu medida. Algo nuevo, que te sorprenda, te identifique y te mueva alguna emoción!.

Porque si es por el hecho de tomar algo, ver gente o estar con tu gente, podés hacerlo en cualquier lado, incluso en tu casa.

¿Te dejo la carta?. Cuando encuentres un bar que “esté en el tema” me llamás…

 

DELICITY

 

Empiezo por lo bueno. Una franquicia con la ventaja extra de un excelente nombre. El que pone hace años como ejemplo el mismísimo Alberto Wilensky (el gurú más groso de las marcas en Argentina).

El nombre tiene que sugerir lo que te pasa en ese lugar. Y Delicity “Sweet House” te predispone a comer cosas ricas. El cuadrillé de mantel country, el olor a café recién molido, las vitrinas con croissants, cheese cake y demás tentaciones artesanales. El típico clima para el encuentro de sábado a la tarde con amigas.

Lo que no queda muy “amigable” es cuando levantan las sillas sobre las mesas como si pasara el barrendero. Menos cuando tapan la vidriera con papel madera en esos cierres sorpresivos que la verdad, lo vuelven bastante amargo…

Pese a ciertos detalles, Delicity supera la prueba.

 

AMANDA


“En Sáenz Peña e Yrigoyen está la Esquina Carlos Gardel, donde funciona el Café Los Mandarines, reducto tradicional de los tangueros“. Así lo describe todavía la gacetilla de turismo que publicó Clarín Viajes hace 3 meses, junto al edificio Ordiales y otros vestigios del paso de Evita por la ciudad.

Muy raro, porque con el legado de aquel Mandarines nunca más pasó naranja.

Esa esquina (la más colonial, estratégica y pintoresca de Junín), fue un tiempo Picasso, luego el nuevo Mandarines, y hoy Amanda.

Nunca supe el por qué de “MANDARINES”. Pero seguro que lejos está por ejemplo, de la coherencia del célebre Café Los Naranjos frente a la Plaza homónima en el casco antiguo de Marbella (onde hay una “fuentezilla” rodeada de naranjos, puesh claro hombre!).

¿Y el por qué de “AMANDA”?. La mejor versión dice que es un apócope de “A MANDArines voy” (como “A Damasco voy…). Lo cual si es cierto o no, en nada cambia los hechos. Porque insiste en referenciar mandarines cuando no hay ni cítricos, ni pajaritos, ni mozos chinos que te sirvan el viejo té en lata.

Tampoco tiene sentido por el nombre Amanda. No hay ni una doña en la puerta para la foto cual Abuela Goye, ni indicios de yerba despalada ni de las voluptuosas modelos y actrices que tira el Google bajo los apellidos Seyfried, Bynes o Harrington.

Lo único claro es que esta Amanda tiene trastornos de identidad. Su “deco comodín” también iría para Samanta, Fernanda o María Marta. ¿O cual sería la diferencia?. ¿Acaso Amanda da bar con cañas de bambú y flores, mientras Samanta es junco y arabescos?. No, azar puro. No hay justificación en pos de una personalidad propia.

Tampoco sabemos si el par de chicos rebeldones que hacen muecas desde las paredes, son sus nietos, sobrinos o hijos no reconocidos del árbol genealógico mandarín.

¿Por qué pasa esto?. ¿Responsabilidad del decorador?. Sí, porque la decoración no es un “decorado”. En este caso es una herramienta de marketing que tiene que “meterte en el mundo de la marca”. Para eso las ideas deben proponerse estrictamente en función del nombre del local. Darle contenido y “vida” con total coherencia. Hard Rock=deco rock, Planet Hollywood=deco Hollywood, Absolut Ice bar=deco hielo. Sentido común además de estético…

¿Y responsabilidad del dueño?. Obvio!. Porque si el nombre es arbitrario, o la idea no está perfectamente definida y “encargada”, es imposible darle forma. Ej: si yo no digo a qué tipo de evento voy, no puedo pretender que la modista acierte con el modelo. Cuando falla el QUÉ decir, el CÓMO puede disparar para cualquier lado.

El “Decoralo como se use o quede más lindo”, nada tiene que ver por ejemplo con “Creá el espíritu de Amanda, la tía canchera que de joven venía siempre a Mandarines”.

Encima, para reforzar el híbrido, Amanda es multitarget. Te camuflás entre adolescentes, parejas medianas, grandes y muy grandes, familias con niños, y hasta las empanadas vivientes del delivery que te hacen vientito en el café cuando pasan hasta el baño!. ¿Decime si no es cierto?.

 

MATILDA

 

Uy!. Si esa esquina hablara!. Ahí estuvieron dos “lovemarks” de los juninenses: Yellow y Leños. (Contené el lagrimón que hay más info abajo).

A ver por dónde arrancamos…

La Matilda original es la de un libro llevado al cine y al musical. Una niña muy inteligente, que antes de los 5 años ya leyó y sabe de todo, aún sin la ayuda de sus mediocres padres. También tiene poderes telequinéticos.

Guaaaau, cuánto para inspirarse!!!. Hasta las mesas podrían ser pilas de enormes libros y las paredes unas coloridas y escenográficas bibliotecas!.

Pero no. MATILDA es un reducto moderno cool sin identidad. Si se llamara Clotilde o Zulma es lo mismo. Ni el minimalismo danés ni los LCD definen una personalidad exclusiva.

¿Cómo explicás “así de una” en qué se destaca Matilda del resto?. “Para tomar algo tenés Matilda, el de… este… bueno, Matilda, el de la esquina de acá. También Amanda, que tiene una onda… así como… bueno, Amanda, el de la esquina de allá”. Porque ya ni siquiera se cumple la antigua dicotomía “para viejos-para pendex”.

 

CORTÉS

 

Un lugar atento, educado… ¿Por eso le habrán puesto Cortés?. No, demasiado lineal, porque bueno sería que sea hostil…

Igual lo veo medio formalito para vender “amigable”. Aunque lo cortés no quita lo valiente. Ahhh, por ahí debe ir…

¿Invocará a Hernán, el valiente conquistador del imperio azteca?. ¿O será por Joaquín, el sexy bailaor flamenco?. (Por el dueño del “Callejero” no porque va con Z…).

Frío frío. Ni onda mexicana ni gitana. Qué pena, hubieran ido perfecto para uno u otro apellido. Pero CORTÉS es otro “NI”. Apto para reuniones de políticos, como para familias o gente mayor que va a comer pizza, o jóvenes que comparten una Stella, o parejas que brindan con Chandon. Lo que sería viable en un multiespacio…

Dicen que se centraron en la estética novedosa. ¿Cuál sería el factor sorpresa?. No se precisa el Cirque du Soleil, pero pretender que unos muebles de diseño te hagan abrir la boca a esta altura… mmm.

Novedad hubiera sido, por ejemplo, un ambiente informal y bien descontracturado, que no hay. Quizás en alusión a su pasado de fábrica de alpargatas y zapatillas de lona (pero con otro nombre, claro!!!). Una especie de “El Taller”, aquel ícono de Plaza Serrano que reunía toda la movida cultural de Palermo, con teatro under, expo de cuadros, bandas, y debate bohemio.

Los decoradores a veces parecen desconocer que los espacios comerciales no son casas. La casa puede ser como se le antoje al dueño. Es sólo cuestión de gustos. Nadie va a dejar de ir a visitarlo porque no se identifica con la iluminación o el potus.

En los negocios, es otra cosa. Hay que verlo con ojo estratégico, donde urge la diferencia competitiva. Que un estilo ya lo use otro es suficiente razón para buscar uno nuevo. Ya sabemos que lo minimalista es tendencia. Pero es un genérico que no aporta ningún valor por sí mismo.

Se trata prioritariamente de imponer y respetar la PERSONALIDAD de cada MARCA. Pero sospecho, y ya con demasiadas pruebas, que prevalece el lucimiento y preferencia personal. Qué buen desafío sería ver cómo decoran un asador criollo o un restó en el Animal Kingdom de Disney…

 

STRAMERS


Empezó bárbaro, con identidad de taberna europea.

Una ochava antigua y un vistoso cartel que rememoraba casi un enlozado de colección (con un logo acertado que no es poco). Adentro, paredes en un cálido amarillo, bancos en boxes con cuerina colorada que en contraste con el verde San Patricio le daban toda la onda irish pub.

Pero pasó lo insólito. Hizo el camino inverso y se commoditizó. Pero che!. Una vez que había algo distinto!.

Dijeron que lo renovaban totalmente para los 10 años. Renovarlo no significa cambiarle el ADN a la marca!. Y lo más gracioso es que al masificarlo le agregaronÚnico” al nombre, a falta de poder demostrarlo…

Así, aunque cueste creerlo, sufrió esta mutación…

STRAMERS (aunque ya ni cartel conserva, apenas un plotteadito esmerilado en el vidrio), hoy es color “café con leche” con toldos a rayas. Cambió las lámparas bajas y cuadros de publicidades retro por los empapelados Muresco B/N, atmósfera rosada, arañas con tulipas y lluvia de caireles estilo palacete.

Más y más de lo mismo!. Cero noción de posicionamiento. Y pensar que lo tenían!!!.

 

FIRST

 

Lo más curioso es su slogan: “Corner Café”, como si estar en la esquina fuera un valor agregado. Todos sus competidores lo están… (Amanda, Matilda, Homero, Cortés…).

¿Fue el primero?. Como la pionera 103.5 que decía con voz sepulcral “The first FM Station”. Pero no, de hecho en esa esquina estuvo la casa de camping Campini y Catena.

¿Tiene alguna reminiscencia inglesa?. Mmm… que suena a first certificate de instituto de idioma…

¿Ganó algún premio o subió al Nº 1 del podio?. Que yo sepa, la carrera de mozos se hace en Avenida de Mayo…

¿Está en el top of mind?. ¿Encabeza las opciones de recordación espontánea?. No hay estudios al respecto, pero apuesto pleno que no.

¿Y entonces?. FIRST es otro nombre que no ayuda en el anclaje. No se asocia con ninguna particularidad del lugar.

Insisto. Si parten de un nombre inapropiado o vacío, todo lo demás resulta difuso y sin efecto.

Esperemos que First no sea el “primero” de esta lista en cerrar…

 

HOMERO

 

Innegable. Un nombre con personalidad. Pero habría que ver de cuál!. Qué detalle… ¿Homero el griego? ¿Homero Manzi? ¿Homero Expósito? ¿Homero Simpson?.

¿Vamos por descarte?

Homero es “el poeta” clásico. Autor de las dos obras más grandes de la antigua Grecia: la Ilíada y la Odisea. 

No resiste análisis. En Homero no ves la Guerra de Troya ni con dos botellas de absenta con vodka.

¿Será entonces por Manzi o Expósito?. 

La esquina de S. Peña y Arias poco tiene de San Juan y Boedo, Pompeya y la inundación del Sur. Es más, en lugar de una luz de almacén hay unas finolis arañas con caireles de cristal que lo hace más fifí que recio al pobre don Homero.

No se oye cantar a “Malena” ni a Gardel “Naranjo en flor”. No hay fileteados, ni faroles, ni rastros del malevaje de los 40.

O sea, que tampoco es por ninguno de los grandes poetas tangueros.

¿Será por Simpson?. Homero podría ser el bar perfecto para que grupos de amigotes tomen sus buenos chops de Duff mientras ven la tele entre bates de béisbol. Pero tampoco. No hay ni un poster amarillo de Springfield, ni graffitis de “D’oh!” en las paredes, ni los mozos son perezosos y estúpidos (bueno, por suerte! jaja).

Un bar de lo más disperso, con un menú de shows que no ayuda en nada. Folklore, tango y humoristas varios con efecto “deshomerizante”.

 

CHIQUÉ

 

Este sí nació con alma de tango. Porque es el título de un tango. Adaptación lunfarda del “chic” francés. O sea, glamour, distinción, gente bien y elegante. “Dar chiqué” es tener pinta y status, como aquellos bacanes de Florida que evoca el 2×4.

Un nombre inmejorable más un dueño cantor exponente del género. Un lugar sobrio y con historia centenaria. Chiqué tenía todo para ser nuestro Madero Tango purrete (Junior no da). Un refinado y exitoso sucesor de aquel Viejo Zaguán del Negro Fernández.

Cuánto a favor es presentarse en sociedad con un perfil definido, como fue en su momento Mundo Urbano (el de propuesta ejecutiva casual restaurant, charlas, exposiciones de arte, shows de jazz, bossa nova y tributos como a The Beatles).

Así fueron los comienzos de Chiqué. Un clásico para los de más de 30. A veces café concert y hasta a veces filosófico. De hecho albergó ciclos del programa Café Cultura Nación con personalidades de la talla de Antonio Carrizo.

“Estilo y calidad de espectáculos”, decía en su publicidad.

Pero… CHIQUÉ fue otro que terminó en la zona cómoda del varieté. Esa peligrosa diversificación que te saca de eje. Humoristas, magos, peñas folklóricas, ferias y cumpleaños. Noches de salsa y Canto Bar al ritmo de Red Bull. Hasta agregó una parrilla (tan de repente como desapareció).

Por el petit escenario, al lado del piano de cola, pasaron Juanjo Domínguez trío, Julia Zenko, los Sidotti, Los Federales (tributo Chalchalero), Menta y Limón (unos Pimpinela vernáculos) y también El Chaguanco. Ya imaginás lo que diría este personaje sin filtro de adónde fue a parar el chiqué…

¿Cómo se entiende, después de una idea tan clara, semejante coctelera? (por no decir jarra loca…). Por ahí puede ser el karma que le dejó su ancestro, el legendario almacén de ramos generales Basterreix…

Lo cierto es que de “Adiós Nonino”, “La Chacarera del Rancho” y el meneo de caderas calientes bajo el mismo techo “chiqué”, no se vuelve…

 

PICASSO


Acá sí!. Sin margen de error todos pensamos en el genial pintor malagueño. (A nadie se le ocurre pensar en el Citroën…).

Así que, si no hay una movida artística, seguro le hace honor con tapas, sangría y tablao pa’ la juerga.

No verorezk.com ¿qué capítulo te perdiste?. ¿Quién se atreve a poner un nombre con sentido?.

En Picasso hay gente mayor, habitués de cafecito y diario. Y shows con “tanta” magia andaluza como el tango del trío Lapadula, el tributo a Sergio Denis de De Gracia, o el jazz, blues y rock electrónico de itinerantes varios.

Quizás no se hizo cargo del nombre porque lo arrastra de “otro palo”. PICASSO (hoy Amanda), era la previa más famosa a principios de los 90, cuando en la esquina se daban los encuentros al mejor estilo Quilmes y se arreglaba la salida para Colapso, Long Time o Energy.

Así pasó de la esquina más movida de S. Peña a la curvita de la Cuesta, en el mismo lugar donde el mítico Lemuar refugió a las parejas de dos décadas.

PICASSO, un destino de inercia, sin ninguna pincelada atractiva, pero que tiene su público. Eso sí, el Guernica plotteado en la vidriera subsistió hasta hace poco sin que nadie le explicara en qué se parecen la Guerra Civil Española al piano del maestro Farías o el saxo de Farhé…

 

TRIBUNALES


Uno de los más coherentes. Plena zona de bancos, de profesionales y justo enfrente al edificio donde se dirime la justicia. Fiscal, defensor y querellante pueden cruzarse a tomar su cortado o comer un lomito mientras controlan el movimiento de la city.

Tribunales fue el pionero en transmitir fútbol autorizado en pantalla gigante y dicen que en sus antepasados tuvo hasta un flipper.

Antes de las remodelaciones, lució sus paredes con fotos de habitués amigos de la casa. Aunque también lo siguen eligiendo ocasionales en trámite durante el día, y los que salen del teatro por las noches (como era la Ribas después del San Carlos).

De Tribunales puedo sentenciar algo: la pizza de ananá (Caribe) es de las mejores. Regístrese, comuníquese y archívese.

 

LA GENOVESA Y COPAHUE

 

Los pongo juntos porque comparten fortaleza. Los dos van pegados a un concepto inconfundible.

La Genovesa es la tradicional panadería/confitería estilo Patay que tuvo la buena idea de poner un lugar para el disfrute directo. Es como nuestro “Delicity” local.

El snack bar del Copahue está en el mismo hotel. Podés ir a comer o tomar algo aún sin ser huésped. Sólo le pifió en la inauguración, cuando decía que era “para todo público”, que cualquiera podía disfrutarlo… Aunque sea de puertas abiertas, es un Hotel 4 estrellas!!!.

Hoy son dos casos coherentes e impuestos. Bien por estas grandes marcas.

 

JASÓN

 

En el Camino Costero de la Laguna. Agreste por naturaleza, entre los pejerreyes y la paz del campo abierto.

Sin embargo… Parece que el centauro metió la cola, invadieron los argonautas por el Salado, y el quincho top se llamó Jasón!.

Jasón es un héroe mitológico griego que vestía con piel de pantera, tenía una lanza en cada mano y sandalia en un solo pie. Muy oportuno, para decir que la otra la perdió haciendo windsurf rumbo al puente de Lincoln…

Jasón y los argonautas, decían entonces los primeros avisos. ¿Por qué habrán asociado la mitología griega a un parador onda José Ignacio tipo naa, gordo?. ¿Por el agua?. Le hubieran puesto Villavicencio entonces… (jaa, chiste malo).

Pese a todo es muy lindo. Mucha madera, decks, livings y movida.

Jasón te promete descubrir sensaciones y lo intenta. Con eventos y fiestas temáticas, ya sean vintage o caribeñas con antorchas en la arena. Organiza torneos de voley, fútbol playero y tocatas de rugby. También es ideal para las fiestas privadas y de fin de año.

Y bueno, por el nombre, nos acostumbramos y se nos pegó. Será que ahí no hay mucho que retener, además de La Loma y El Náutico. Incluso la marca María María la tiene peor, clonada por un local femenino en el centro.

En fin, prueba superada. Admitamos que el entorno natural y relajado aporta lo suyo. Un atardecer en La Laguna es de las mejores postales temáticas de Junín!.

 

DRAKKAR

 

El bunker más “redondito” (como su logo). Por autodefinición “Bar de amigos”. Para ir con la banda completa o con los que dé tomar unas “buenas birras”. Peña universitaria, clínicas de guitara, acústicos, y gigantos con fotos de Cerati, Elvis, Sting, Queen, The Doors, etc.

Hay otros del palo como los del circuito de la UNNOBA, Sir John y City Rock, con pool y todo. También uno frente a la terminal que, usurpando el logo, dice llamarse Harley, con sillas de caño estilo cocina y… bueno, para qué describir. La verdad que de espíritu Harley y Route 66 tiene menos que mi casa de pagoda china…

Sin dudas DRAKKAR está un trago más que el resto en la “marketineada tribal”.  DRAKKAR se la banca!

 

EL BARBA

 

Ya no está. (En lugar de los puff animal print donde te sentabas, hoy hay inodoros y bidets…). Pero lo incluyo porque al menos lo intentó.

Recicló un galpón otrora maderera al lado del bowling, y se mandó con una loca onda retro. Único antro de la psicodelia.

Sectorizado con distintos estilos, para que cada grupo hiciera rancho aparte en la previa a la disco que se armaba largamente pasada la medianoche.

Mozos en rollers casi se te caían encima con la picada de yacaré y llama. Quizás de tan creativo se pasaron de mambo.

Tampoco es llamar la atención porque sí nomás. Siempre debe haber un objetivo claro tras la marca. Y EL BARBA, nunca se supo si aludía a Dios, a Fidel Nadal o al Checho Batista…

 

Hubo un tiempo que fue hermoso…

 

Parafraseando el himno de Sui Generis… En los 70 y 80 los jóvenes no guardaban todos sus sueños en castillos de cristal. Para eso tenían bares lleno de vida, donde lo mejor podía hacerse realidad.

“Qué diferente era la noche de Junín hace años, se disfrutaba de otra manera”, resume un testimonio en el nostálgico grupo de Facebook “Si sos de Junín no podés olvidarte de…”.

Muchos reconocen que noches eran las de antes. Que después hasta hubo épocas en que ni se daba al vuelta la perro…

Gran parte del mérito lo tenían estos lugares:

9 DE JULIO

 


S. Peña y Gandini (hoy Movistar). Símbolo y leyenda por décadas. Repleta de gente, los varones parados en la vereda y en la calle.

Adentro un pool, y afuera una pantalla gigante donde proyectaban publicidades, casi ciencia ficción para la época.

Submarinos, emparedados y vinitos riojanos. Merengues y masas inolvidables. Y la estrella más célebre: el licuado de banana!. Clásico de los chicos cuando se rateaban del cole.

Por si fuera poco, el histórico Juancito en la barra, el mejor barman de Junín.

“La 9” era la previa de boliches como Mambrú, Egros, Umpa, E’Maho, Caravaca, Gente, Cashba, Lancelot, Madocs o Notte. También de las noches de bailes y shows en el Riva (Paco Maracaibo, los Galos, los Teddys, los Iracundos, los Ramblers, etc.).

HOTTYS. (S. Peña y Arias, hoy Bco. Hipotecario). Un clásico en la previa del boliche Lancelot, la fortaleza o el castillo con terraza que después fue el famoso Energy.

LEMUAR. (Cuesta de S. peña, hoy Picasso). Para parejas que después cruzaban a Starlight o iban hasta Madocs, la de los leones en Bto. de Miguel. También tenía su versión boliche en H. Yrigoyen donde fue Arcano, hoy De Rose.

MON CAFÉ. (Arias, pegado a donde aún subsiste El Galeón II). 

Y sí! Aplaudan señores!!!. En los 80 había estupendos bares temáticos!. (Pongo fotos ilustrativas porque lamentablemente no se consiguen las originales).

YELLOW. (S. Peña y Pellegrini). ¿Quién de esa época no se acuerda?. Por las historias vividas y por la súper Y amarilla en la puerta como genial elemento mnemotécnico. 

MEIN HAUS. (Al lado del Paseo). Una cervecería estilo alemán que tenía barriles para sentarse y hasta flores en las ventanas.

LA TABERNA. (Belgrano, frente a Canal10). Una casona antigua, rústica, con luz tenue y una curiosa bañera llena de maníes para servirse a gusto!.

ALASKA. (Winter, frente a la terminal). La primera pista de patinaje sobre hielo de Junín. Un hito.

LOS VAGONES. (Colón, frente a la Plaza). Ya en los 90, pero merece la mención porque eran nada más y nada menos que vagones!.

Desde el centenario Boliche Amarillo donde los paisanos paraban por sus grapas y ginebras, hubo miles!.

Cervecería Munich en los 30, las tertulias en Café Tokio y La Rex con sus billares en los 40.

Luego se puede resumir en Juglares Café Concert, Oner Bar, Crillon, Caravelle, Grand Prix, Maragan, Augustus (donde se tomaba una Teen, Gancia o Wiscola antes de salir para Studio 54, Starlight o Tía Margarita, entre las que no nombré en la 9…).

En los 80 siguió la racha. Colony, frente al Santa Unión. La Casa Rosada de mi Abuela María y Las Catalinas, al fondo del Paseo (con la creatividad y buen gusto que tenía el restó Las Glicinas). Era la previa de los que iban a Master Hand (luego New Crazy y Long Time, donde tocaron Porchetto, Los Abuelos, Sumo, Virus, La Torre), Aranjuez o Stadium (luego Colapso, Tangram, La Máscara).

Desde los 90 parece que los bares fueron perdiendo magia. Tabacks, Athos, La Torre, New York, Saxo, Bahía, Bonita, La Reina, Bar de Copas, Aurelius, Clota, Cinema, Matute, Fénix, Lugano, Maluco, Odin, Dodo, etc, etc. Algunos con menos onda que las cantinas de los clubes.

Dos quizás pueden salvarse en la memoria por estar ligados a emprendimientos inéditos para Junín: LA FACULTAD (en Arias, abajo de donde fueron las primeras cátedras del CURJ). Un pasillo estrecho color amarillo con comics y diarios en las paredes. Y OLÉ, el bar de “EL PATIO” (Arias y Narbondo, en nuestro primer intento de shopping). El único registro que me quedó fueron las mesitas patinadas en celeste con semillas bajo el vidrio… porque ahí nos reuníamos en los recreos de publicidad. Nada más.

La cuestión que antes de 1920 ya había un Café Bar con CINE!! El Guaraní. Y 100 años después nos preguntamos: ¿Qué te pasa Junín que hoy no tenés bares temáticos?.

 

CONCLUSIÓN:

 

¿Cuál es en Junín el lugar para sentirnos como en Brasil o en el Caribe?. ¿Y para escuchar tango en vivo?. ¿Y un lugar para artistas o hippies?. ¿Y el lugar más romántico para parejas?. ¿Y el ideal para ir con niños?. ¿Y el más piola para los adolescentes?.

El día que se pueda contestar esto con total facilidad, podremos decir que al fin tenemos bares temáticos!.

Mientras tanto, seguiremos como en Casa FOA, viendo un muestrario de Para Ti Deco.

¿Resultado?. Las noches de ronda serán más previsibles que las vueltas que dabas en la Pluma Pluma.

 

Un agradecimiento especial a Roberto Torres de La Verdad, a mi hermana Lili, a mi amiga Claudia Sprío, y a los memoriosos del grupo de Facebook “Si sos de Junín no podés olvidarte de… “. Todos, por supuesto, muuuucho más grandes que yo, jajjaa!

“La creatividad sin estrategia se llama arte. La creatividad con estrategia se llama publicidad” (Jef I. Richards)